sábado, 13 de junio de 2015

Silvio Piola "ADN de gol"

Institución del calcio, es todavía el máximo realizador de la historia del Campeonato italiano con 274 goles, repartidos entre Pro Vercelli, Lazio, Juventus y Novara. Además fue clave en la victoria transalpina del Mundial de Francia 1938 al conseguir dos tantos en la final ante los húngaros. Nacido el 29 de septiembre de 1913 en Robbio (Italia), se desempeñaba como delantero centro. Futbolista con unas grandes cualidades físicas, tenía rapidez, inteligencia, oportunismo y un remate preciso, potente y efectivo con ambas piernas y la cabeza. Un auténtico killer.

La familia se trasladó cuando era pequeño a Vercelli y allí empezó a jugar en las calles de la ciudad. Capitán del equipo de su colegio con 15 años el gran conjunto de la localidad, el Pro Vercelli, le fichó para sus categorías inferiores. Con los Leones debutó en la Primera División cuando contaba con 16 años, en un partido ante el Bolonia el 16 de febrero de 1930.
Aquel curso disputó tres partidos más aunque no consiguió ningún tanto en su cuenta particular. Su estreno goleador tuvo que esperar hasta la campaña siguiente, cuando marcó ante el Lazio en la jornada seis. Ese curso el equipo acabó en mitad de la tabla y el punta finalizó con 13 dianas.
El cuadro blanco contaba en su plantilla con algunos internacionales como Pietro Ferraris, Mario Zanello o Teobaldo Depetrini pero ningún año pudo luchar por los altos puestos de la clasificación. Piola se erigió en el máximo goleador de la escuadra en las temporadas 31-32, 32-33 y 33-34 con 12, 11 y 15 tantos (seis en un mismo partido ante la Fiore, récord a día de hoy compartido con Sívori) respectivamente y en el mercado estival de 1934 recibió una importante oferta del presidente del Lazio Eugenio Gualdi que pagó 250.000 liras por su fichaje. La contratación eso si estuvo rodeada de polémica puesto que Piola prefería otros destinos como el Torino o la Ambrosiana pero Mussolini, hincha del Lazio, le obligó a estampar su firma con la entidad de la capital.
En la capital explotó todas sus virtudes goleadoras, ayudó al Lazio a crecer como conjunto y se hizo famoso en todo el país, llegando poco después a ser internacional por primera vez con la azzurra. En su primera temporada alcanzó los 21 goles y únicamente Enrique Guaita le superó en la tabla de los mejores artilleros. El "Brasilazio" conocido así porque en su plantel se incluían los brasileños Del Debbio, Serafini, Fantoni I, Fantoni II, Fantoni II, Guarisi o Alejandro Demaría pasó de figurar en los puestos bajos a luchar codo a codo con Bolonia, Roma o Ambrosiana. Pero fue en el año 1937 cuando más cerca estuvieron de lograr el Scudetto. En un curso donde el punta fue el capocannoniere de la Serie A con 21 tantos sólo el Bolonia fue mejor que ellos y por tres puntos no alzaron el título de campeón nacional. Además un gran papel en la Copa Mitropa les permitió jugar la final tras eliminar a Hungaria y Grasshopper, pero en la eliminatoria decisiva el Ferencvaros demostró su mayor nivel y con un global de 9-6 les doblegó, a pesar de los tres goles de Piola en ambos choques que le hicieron ser el segundo máximo artillero de la competición.
A finales de los años 30 el rendimiento lazial bajó al igual que las cifras de Piola, que por primera vez no pasó la decena de tantos en Serie A. El punto de inflexión se produjo en la campaña 40-41 cuando estuvieron a punto de descender a Serie B tras empatar a puntos con el penúltimo clasificado, el Novara. La llegada del técnico Alexander Petrovic y de fichajes como el charrúa Faotto y el albanés Boriçi  dio un impulso al cuadro capitalino que completó un buen año con una 5º posición final, gracias también a un Piola que volvió a sus guarismos y con 18 tantos fue de los mejores jugadores de la Liga. 
La última temporada del artillero de Robbio en el Lazio tuvo lugar en el curso 42-43 y no pudo despedirse con mejor sabor de boca. Firmó 21 goles en Serie A, logró su segundo trofeo de máximo goleador liguero y se marchó para siempre con unos números para la historia, 227 partidos y 143 dianas.
La II Guerra Mundial canceló la competición y tras servir en el frente y regresar a su patria jugó con el Torino un torneo no oficial (Campeonato Alta Italia) en el que perforó las redes contrarias en 27 ocasiones. Del Toro pasó al otro equipo de la ciudad, la Juventus en el que permanece dos campañas compartiendo vestuario con Sentimenti IV, Rava, Muccinelli o Boniperti. Sin embargo y a pesar de no dejar de marcar goles el equipo bianconeri es incapaz de competir con el eterno rival y queda segundo en Liga a diez puntos del Torino.
Corría el año 1947 y el delantero contaba ya con 34 años, atisbándose cerca el final de su carrera. Tuvo varias ofertas pero dio el si a un equipo humilde que militaba en Serie B, el Novara. Con su experiencia y su olfato de gol el equipo azzurro regresó a la élite del fútbol transalpino en 1948. Vive una segunda juventud gloriosa obteniendo 15, 19 y 18 goles en tres de las cuatro siguientes campañas en Serie A. Además el equipo cumple el objetivo de quedarse en la categoría e incluso tiene años excelentes como en 1952 cuando terminan octavos. En el conjunto del Piamonte cuelga las botas dos temporadas después, en 1954, tras jugar sólo nueve partidos de Liga en los que marca cinco goles. Tiene entonces 41 años y se retira como el futbolista más mayor en jugar en Serie A y en lograr anotar un tanto, aunque dichos récords fueron superados décadas más tarde por Zoff y Costacurta.


Pro Vercelli 1932
Selección de Europa 1938
Lazio 1936-1937

Italia 1939
Juventus 1945
Torino 1944

Con la selección azzurra fue internacional en 34 ocasiones marcando un total de 30 dianas. Llegó al equipo dirigido por Pozzo unos meses después del Campeonato del mundo conquistado en casa. Hizo su debut en un choque de la Copa Internacional de la Europa Central edición 1933-1935 ante Austria, logrando además los dos tantos del triunfo. A continuación también jugó el partido de esta competición frente a Checoslovaquia en Praga y donde a pesar de la derrota el conjunto transalpino conquistó el trofeo por delante de Austria y Hungría, ambas a dos puntos de distancia.
En 1936 comenzó una nueva edición del torneo que reunía a las mejores selecciones centroeuropeas y Piola ya se convirtió en indiscutible para Pozzo. Los transalpinos doblegaron a los suizos en dos ocasiones y a los checoslovacos en su territorio con el delantero de Robbio como máxima figura. Consiguió cinco goles e Italia estaba cerca de dar caza a Hungría cuando la Copa se canceló debido a la anexión de Austria a la Alemania nazi.
Ya en 1938 y con el Mundial de Francia a la vuelta de la esquina el combinado azzurri concertó varios duelos amistosos de preparación para el gran evento. Italia derrotó a Bélgica con un contundente 6-1, con triplete de Piola y a Yugoslavia por 4-0 en Génova con otro tanto del artillero del Lazio. El equipo estaba preparado para viajar a tierras galas donde lucharía por repetir el título mundial alcanzado cuatro años antes.
El sorteo de la FIFA les deparó como primer rival Noruega, un conjunto que en los Juegos Olímpicos de Berlín ya creó muchos más problemas de los previstos. Piola fijo en los esquemas de Pozzo compartió delantera aquel día con Pasinati, Meazza, Giovanni Ferrari y Pietro Ferraris. Y de nuevo Noruega supo como jugar a Italia. Al finalizar los 90 minutos el empate campeaba el marcador y tuvo que ser Piola quien en la prórroga batiese a Johansen y diese a su escuadra el pase a la siguiente ronda. Eran cuartos de final y enfrente estaba el equipo anfitrión. Con un estadio Colombes a rebosar Francia se adelantó en el marcador pero después de la igualada de Colaussi apareció de nuevo Piola. El ariete destrozó las ilusiones locales en la segunda mitad con un fabuloso doblete que apeó a los galos. Cuatro días después se jugaron las semifinales frente a un Brasil sin Leonidas. Los pupilos de Pozzo se impusieron por 2-1 tras un penal de Meazza y alcanzaron otra vez la final. Su adversario fue un cuadro húngaro con Sarosi y Zsengeller. Italia se puso en ventaja y los magiares empataron pronto. Piola hizo acto de presencia superando a Szabó y Colaussi logró su segunda diana para que la azzurra se fuese 1-3 al intermedio. El capitán magiar Sarosi le dio emoción al choque pero Piola que de esta forma culminaba un Mundial extraordinario sentenció la final tras enviar a la red un preciso centro de Biavati. Italia revalidaba el Mundial y el punta lazial se convertía en el máximo realizador del equipo y era incluido en el XI ideal del torneo.
Italia paseó su corona los meses siguientes en varios amistosos hasta el estallido de la II Guerra Mundial. Entre esos duelos destacó el que les enfrentó a Alemania en Florencia donde Piola marcó un doblete o el de Inglaterra en San Siro que concluyó empate a dos y con el capocannoniere firmando un tanto con la mano, 47 años antes de que lo repitiese Maradona en México. El conflicto bélico evitó que la carrera internacional de Piola fuese más extensa aunque tras la guerra aún disputó cuatro partidos más. Se despidió definitivamente el 18 de mayo de 1952 en un encuentro ante Inglaterra cuyo resultado fue de 1-1.

Además Piola también formó parte en una ocasión de una selección europea. Concretamente tras el Mundial de Francia un conjunto entrenado por Pozzo y con Rava, Andreolo, Aston, Braine, Zsengeller o Brustad en el once, se vio las caras con Inglaterra con motivo del 75 aniversario de la Federación inglesa. El partido tuvo como sede Highbury y acabó con victoria de los pross por 3-0.

En su vida posterior al fútbol entrenó por un breve espacio de tiempo al Cagliari y a la selección sub21 transalpina. También fue preparador físico en la selección italiana unos meses entre 1953 y 1954 hasta que se retiró a vivir a su casa de Vercelli.

Falleció a los 83 años el 4 de Octubre de 1996 en Gattinara.

En la actualidad los estadios del Novara y el Pro Vercelli llevan su nombre.

miércoles, 10 de junio de 2015

El paradero de la Copa del Mundo en la II Guerra Mundial

El primer Mundial de fútbol tuvo lugar en Uruguay en 1930. Dos años antes, el por entonces presidente de la FIFA Jules Rimet, había encargado al prestigioso escultor francés Abel Lafleur la creación de una copa para entregar al ganador. Fue en la joyería Christofle de París donde se realizó el trofeo en el cual estaba representada la diosa griega Niké sosteniendo una copa. Fabricado en oro macizo, tenía una altura de 35 centímetros, pesaba casi 4 kilogramos y su coste fue de 50.000 francos suizos.

Antes del inicio de la II Guerra Mundial se celebraron tres Campeonatos del Mundo con Uruguay e Italia en dos ocasiones como vencedores. En la historia los tres primeros capitanes que tuvieron el honor de levantar la Copa Victoria (así se llamaba entonces), fueron José Nasazzi, Gianpero Combi y Giuseppe Meazza en 1930, 1934 y 1938 respectivamente. El conflicto bélico estalló en 1939 y en ese momento la copa estaba en poder de la Federación italiana de fútbol.

Jules Rimet entregando la Copa a Meazza en 1938

Los nazis invadieron muchos territorios europeos y bien es sabido que entre sus objetivos estaba hacerse con tesoros, obras de arte y piezas de museo. En un principio el galardón se encontraba en una caja de seguridad de un banco de la capital Roma. Sin embargo, el vicepresidente por entonces de la Federación italiana, el señor Ottorino Barassi, no estaba muy convencido de si era el sitio más adecuado y en secreto la sacó del banco. Su paradero no fue otro que la casa que tenía en la Piazza Adriana y más concretamente su habitación. Allí debajo de la cama y en una caja de zapatos refugió al trofeo de las garras del Tercer Reich.

Una mañana del año 1941 varios miembros de la Gestapo se presentaron por sorpresa en su hogar. Le interrogaron sobre el trofeo y si sabía donde se encontraba. El directivo transalpino negó conocer el paradero y les comentó que el CONI (Comité Olímpico Nacional Italiano) y la Federación de fútbol probablemente lo habían enviado a Milán. Los hombres de la policía secreta alemana registraron algunos rincones de la casa pero al no encontrar nada se marcharon resignados.
 
En 1943 la copa pasó de nuevo a manos de la Federación italiana que depositó su confianza en el abogado Giovanni Mauro. El letrado, un hombre de fútbol, le entregó el trofeo a su amigo Aldo Cevenini, exfutbolista de Milan, Inter o Novese, para que lo ocultara en su casa de campo de Bembrate di Sopra, a las afueras de Bérgamo.

Cuatro años más tarde la copa volvió a la FIFA con vistas al Mundial de Brasil, ya bautizada como Jules Rimet en honor al presidente de origen galo, después del acuerdo al que se había llegado en 1946 en un Congreso del máximo organismo del fútbol celebrado en Luxemburgo.

Barassi y Cevenini, dos de los guardianes del trofeo

sábado, 30 de mayo de 2015

Héctor Scotta "El gringo de disparo terrorífico"

Uno de los futbolistas que más duro le ha pegado al cuero en la historia del balompié. Procedente de una familia muy futbolera al jugar su padre en Colón de San Justo y su hermano Néstor en River Plate o Racing , desarrolló su carrera entre Argentina, Brasil y España. Nacido el 27 de septiembre de 1950 en San Justo, una ciudad de la provincia de Santa Fe (Argentina), se desempeñaba como delantero. A su chut demoledor hay que añadir otras virtudes como la astucia, la perseverancia, el olfato goleador y su eficacia rematadora con las que se convirtió en un artillero difícil de detener para las zagas rivales. En su país se le conoció con el apodo de El Gringo.

Con la camiseta del Sevilla F.C.
Sus inicios tuvieron lugar en Unión de Santa Fe, debutando en la Primera División de su país con apenas 20 años recién cumplidos. En el club azulgrana sólo se mantuvo una campaña en la que logra 9 dianas en 23 encuentros. San Lorenzo le había echado el ojo y le contrató para que se pusiese a las órdenes del técnico Rogelio Domínguez.
Al principio jugaba en el mediocampo pero el exportero del Real Madrid le sitúo en la posición donde destacaría, puntero derecho. Sus primeros meses no fueron fáciles y no era un fijo de las alineaciones en un plantel con grandes alternativas. Sin embargo la llegada del Toto Lorenzo en 1972 al banquillo cuervo le otorgó la confianza necesitada y los goles comenzaron a producirse. Vivía un enorme momento hasta que se lesionó. Fractura de tibia en una pierna y no había garantías de que pudiese volver a jugar. Mientras tanto San Lorenzo se hizo con los triunfos en el Metropolitano y el Nacional al superar a Racing y River Plate respectivamente.
Scotta trabajó mucho durante meses y finalmente regresó a la práctica activa del balompié. Retornó con más moral y fuerza y eso se notó en el césped. En el año 1974 fue uno de los hombres clave junto a Olguín, Oscar Ortiz, Rubén Glaría o Victorio Cocco para que San Lorenzo de nuevo volviese a conquistar el Torneo Nacional. Pero fue en 1975 cuando explotó deportivamente hablando. La temporada a nivel general de los azulgrana fue mediocre al figurar en mitad de la tabla pero El Gringo se proclamó mejor artillero del Nacional con 28 dianas y del Metropolitano con 32. En total 60 tantos que le auparon al primer puesto de goleadores en su país, en Sudamérica y en el mundo aquel curso. Además fue premiado con la Olimpia de Plata e inmediatamente después abandonó San Lorenzo con destino Gremio de Porto Alegre tras alcanzar unas cifras con la zamarra del Ciclón de 140 goles en 226 partidos.
En la entidad tricolor tuvo como compañeros de vestuario a Agustín Cejas, Beto Fuscão, Neca o Zequinha pero no acabó de adaptarse. Mostró su idilio con el gol y en su palmarés se incluye el Campeonato Gaucho pero en el verano de 1976 el Sevilla de  se interesó por sus servicios para cubrir la baja de Biri-Biri y junto a otro argentino de nombre Brizzola lo contrató tras desembolsar 25 millones de pesetas.
Rápidamente se hizo con un puesto en el once de Carriega y en la temporada de su estreno fue el máximo goleador liguero de los hispalenses con 12 tantos. En su debut en el Sánchez Pizjuán falló un penalti pero la semana siguiente nadie recordaba ese error al marcar el tanto del triunfo en el derbi ante el Real Betis. Una de sus especialidades eran los tiros libres con los que se hace muy popular en la Liga española. Jugadores como Asensi del F.C. Barcelona o José Ángel Rojo del Racing de Santander lo sufren en sus carnes al recibir pelotazos del argentino que los dejan sin sentido. Y la grada para regocijo anunciaba sus disparos con un “Sssihs, sssihs, que viene, que viene”.
En el mercado estival de 1977 el gambiano Biri-Biri se enfunda de nuevo la elástica sevillista y ambos comparten espacio en el terreno de juego. El Sevilla de los Pablo Blanco, Gallego o Montero lucha por los puestos de la Copa de la UEFA pero finalmente se queda a cinco puntos de lograrlo. Scotta brilla en el aspecto goleador y supera sus registros del año anterior al alcanzar los 16 tantos ligueros. 
La campaña venidera sin embargo su producción baja hasta las 9 dianas y el equipo se conforma con un undécimo lugar en la competición doméstica. Es un curso en el que recibe con los brazos abiertos a su compatriota Bertoni, un delantero de gran potencia y habilidad. La trayectoria de El Gringo en la entidad andaluza termina la temporada siguiente de 1979-1980. Scotta iguala las 16 dianas de hace dos cursos y empata a goles con Bertoni, aunque cuatro de ellas las consigue en una memorable jornada dos ante el Burgos en el coliseo sevillano. Pero su final no deja muy buen sabor de boca al realizar un corte de mangas a su afición que le cuesta un partido de sanción y al marcharse sin permiso de un entrenamiento tras insultar al técnico Carriega.
Es traspasado a Ferro Carril Oeste por 13 millones permaneciendo el curso de 1980 y luego vuelve a San Lorenzo en una segunda etapa. Este período es efímero y en 1982 es Boca quien llama a su puerta. Con el cuadro xeneize encara el Metropolitano y la Copa Libertadores y en su primer partido marca a los 41 segundos en el empate frente a Rosario Central. Unos días después tiene el mismo éxito en La Bombonera ante Estudiantes pero ahí acabó su racha. Negado ante el gol fue relegado al banquillo y su ciclo en Boca concluyó unos meses después.
Los siguientes años Scotta no encuentra la estabilidad y se convierte en un trotamundos. Juega en Deportivo Armenio en el consigue unas grandes cifras goleadores y en 1985 viste la camiseta de All Boys, donde coincide por ejemplo con Nésto Fabbri u Horacio Insaurralde. En 1986 acepta una oferta de Nueva Chicago y aquel curso sale casi a una media de un gol por choque, llegando a completar unas cifras de 18 partidos y 14 dianas. También tiene experiencias en Club El Porvenir, Estudiantes de Buenos Aires, Villa Dálmine y San Miguel en Primera B hasta que cuelga las botas en 1988 con 38 años.

San Lorenzo 1974
Sevilla 1978-1979















All Boys 1985
Boca Juniors 1982




Con la Selección argentina únicamente disputó siete encuentros en los que logró cinco dianas, debido a la gran competencia existente en su demarcación en aquella época. Debutó en la Copa Atlántico de 1976 en la que jugó cinco de los seis partidos que tuvo en su calendario la albiceleste. En la primera jornada el 26 de febrero en Asunción brilló en su estreno al lograr un hat-trick en el triunfo ante Paraguay por 2-3. A continuación fue de la partida en el choque frente a Brasil en el Monumental donde la verde-amarela ganó por 1-2 y en la tercera jornada volvió a marcar, en esta ocasión un tanto en la victoria contra Uruguay, en un duelo que también sirvió como encuentro de ida de la Copa Lipton y la Copa Newton. 
A finales de abril Paraguay les devolvió la visita y sacó un punto del estadio José Amalfitani en una noche en la que El Gringo compartió selección con Kempes, Houseman, Bochini o Ardiles. Posteriormente no estuvo en el once de Menotti en Maracaná pero sí tuvo minutos en la segunda mitad ante La Celeste en Montevideo, donde Argentina se impuso por 0-3 y confirmó su segunda posición en la clasificación final del torneo. Ese día 9 de junio de 1976 supuso su despedida para siempre del combinado albiceleste.
Además en medio de la disputa de la Copa Atlántico el delantero santafesino participó en dos duelos amistosos. Argentina hizo una gira por Europa del Este y primero doblegó a la Polonia de Gorski con una diana de Scotta y en segundo lugar cayó frente a Hungría en el Népstadion de Budapest.

En su vida posterior al fútbol ha sido colaborador de Antonio Labonia en la Dirección de Deportes de Malvinas Argentina, donde ha ayudado a chicos jóvenes a salir de la calle y dejar las drogas.

En el estadio Ramón Sánchez Pizjuán de Sevilla en una zona del Gol Norte existe la Curva Scotta en su honor.

sábado, 23 de mayo de 2015

Aleksandar Tirnanić "Tirke, el genio precoz"

Niño prodigio del fútbol balcánico a finales de los años 20, es una de las grandes leyendas del BSK de Belgrado (actual OFK), donde forjó una estrecha amistad con la estrella de la época Blagoje Marjanovic. Con la selección 'plavi' fue internacional durante más de una década y años más tarde la dirigió en varios torneos de prestigio. Nacido el 15 de julio de 1910 en Krnjevo (Reino de Serbia) se desempeñaba como extremo diestro. Futbolista rápido, driblador, muy elegante en sus movimientos y con gran técnica, poseía además un olfato de gol innato. Se le conoció con el apelativo de Tirke.

Huérfano de padre al fallecer cuando tenía cuatro años en el inicio de la I Guerra Mundial, se trasladó con el resto de su familia a Belgrado y allí empezó a dar las primeras patadas a un esférico. Sus inicios tuvieron lugar en el SK Olimpia aunque pronto se marchó al SK Jugoslavija juvenil, donde un ojeador de nombre Radenko Mitrovic se fijó en él.
Poco tiempo después fichó por el BSK donde pasaría la mayor parte de su vida deportiva. En su llegada al conjunto capitalino hizo grandes migas con Mosa Marjanovic, que le adoptaría como su discípulo y con el que sobre el terreno de juego formaría una excepcional pareja llamada la Banda Derecha 'plavi'. Por entonces en su país los grandes dominadores eran el Građanski Zagreb con tres entorchados o el Hajduk Split con dos, pero con su aportación, la de Mosa o la de Vujadinović y Arsenijević llegaron los títulos en la década de los 30.
La primera Liga tuvo lugar en 1931, cuando superaron al Concordia Zagreb y el Građanski Zagreb. La segunda se produjo en 1933, después de una bonita pugna con el Hajduk. En ese curso sumaron 31 puntos y aventajaron en tres a los de Split y en ocho al SK Jugoslavija. El año venidero Tirke añadió a su palmarés una Copa y entre 1935 y 1936 cosecharon dos títulos de Liga consecutivos. En 1935 mediante el típico formato con el SK Jugoslavija en segunda posición y en 1936 en un sistema de eliminatorias en el que derrotaron de forma consecutiva al Radnički Kragujevac y Ilirija Ljubljana, para posteriormente doblegar en la final al Slavija Sarajevo por un global de 2-1.
Todo indicaba que el extremo se quedaría muchos años en el conjunto blanquiazul pero en 1937 un arranque de despecho le llevó a tomar la decisión de abandonar la entidad, tras vestir la camiseta del BSK en más de 500 ocasiones y marcar un total 326 tantos.  Firmó por el BASK en que sólo permanecería la temporada 1938-1939 y a continuación se marchó a jugar al SK Jedinstvo. Dos años estuvo en este equipo belgradense y para finalizar su carrera eligió el Sloga también de la capital, donde disputó varios encuentros en el año 1942.


Yugoslavia 1933
Yugoslavia 1930




Con la selección de Yugoslavia fue internacional en 50 ocasiones marcando un total de 12 goles. Hizo su estreno en un partido de la Copa de los Balcanes frente a Rumania el 6 de octubre de 1929. En aquel choque celebrado en Bucarest los locales se impusieron al cuadro 'plavi' por 2-1 y empezaron con victoria el torneo. Tirnanić también jugó contra Grecia en esta competición donde volvieron a caer por 2-1 y en abril de 1930 consiguió su primera diana con el equipo nacional en un amistoso ante Bulgaria en Belgrado a la que derrotaron por 6-1.
Invitados al primer Mundial que se disputó en Uruguay Tirke fue incluido en la lista del seleccionador Boško Simonović. Junto a él estaban otras estrellas yugoslavas como Milutin Ivković,  Milorad Arsenijević, Blagoje Marjanovic o Ivan Bek. El sorteo en el grupo inicial les deparó como rival Brasil y Bolivia. Todo el mundo daba como favoritos a los brasileños pero el cuadro balcánico dio la sorpresa y les doblegó por 2-1 en la primera jornada. Tirnanić puso en ventaja a Yugoslavia a los 20 minutos (esa diana le hizo ser por unos días el goleador más joven de la Copa del Mundo) y poco después Bek aumentó el tanteo. Por Brasil marcó Preguinho en la segunda parte pero fue un tanto inútil. En el siguiente duelo los 'plavi' se deshicieron con facilidad de Bolivia por cuatro goles de diferencia y pasaron como primeros. En semis y con el papel cumplido de sobra Uruguay fue un hueso demasiado duro. Aún así Yugoslavia empezó fuerte y se adelantó en el marcador. Sin embargo la máquina charrúa de los Cea, Scarone, Andrade o Nasazzi les apabulló por 6-1.
Antes de regresar a Europa viajaron a Buenos Aires para celebrar un amistoso contra la albiceleste que perdieron y ya en el viejo continente continuaron con su participacion en la Copa de los Balcanes. Con Tirnanić en el once se impusieron de forma consecutiva a Bulgaria en Sofía y Grecia y de nuevo los búlgaros en la capital del país. Con estos resultados el siguiente duelo ante Rumania se antojó clave para dilucidar al vencedor del torneo. Los rumanos que también estuvieron en el Mundial no dejaron tiempo a la duda y en Belgrado asaltaron el fortín capitalino con un triunfo por 2-4 y se llevaron el título.
La siguiente edición de la Copa de los Balcanes también tuvo lugar en 1931 aunque esta vez sólo con tres selecciones, la yugoslava, la turca y la búlgara. El papel 'plavi' en esta ocasión no fue tan bueno y tras caer en los dos partidos quedó última pese a que Tirke fue el segundo máximo realizador. Posteriormente los pupilos de Simonović viajaron por Europa jugando varios encuentros amistosos. Se trasladaron a Polonia, España y Portugal para verse las caras con sus respectivos equipos nacionales pero en ninguno de ellos lograron obtener un triunfo.
En 1932 y 1933 se disputaron la tercera y la cuarta edición de la Copa de los Balcanes. Yugoslavia con el refuerzo de hombres como Valjarević, Ivan Gajer, Glišović o Gustav Lehner estuvo en la pelea hasta el final pero tuvo que hincar la rodilla ante Bulgaria y Rumania respectivamente. Sin embargo en 1934 conquistó el trofeo por primera ocasión. Con un Tirnanić muy eficaz que fue el mejor artillero con tres tantos, Yugoslavia alzó el trofeo tras superar a Bulgaria y Rumania y perder con Grecia. La victoria hizo olvidar en cierta forma la decepción por no clasificarse al Mundial de Italia. Suiza sacó un empate in extremis en Belgrado y en la segunda fecha de la calificación ya sin Tirke los rumanos les apartaron del sueño transalpino.
El extremo del BSK fue llamado para varios amistosos entre 1936 y 1937 donde marcaría sus últimos tantos con el cuadro azul. Hizo uno en la visita a Turquía en julio de 1936 y otro en la aplastante victoria contra Polonia en Belgrado que tuvo un tanteo de 9-3. Los meses posteriores no logró anotar ningún gol más aunque Yugoslavia sacó resultados positivos ante húngaros, belgas, turcos o rumanos. Tirnanić se retiró de la selección en 1940, en plena II Guerra Mundial en una confrontación contra Rumania en Bucarest correspondiente a la Copa Danube.

Yugoslavia en los JJOO 1952
Después de retirarse de la práctica en activo tuvo varias experiencias como técnico en el equipo nacional. Entre 1946 y 1948 formó parte del Comité Técnico que dirigía a Yugoslavia. Él concretamente se incorporó para un encuentro contra Checoslovaquia en Praga y el primer gran triunfo de su palmarés tuvo lugar con la plata de los Juegos Olímpicos de Londres. Su segunda etapa comenzó en 1952 y durante dos años se repitió la fórmula de finales de la década anterior, consiguiendo de nuevo el segundo puesto en los JJOO de Helsinki. 
Sin embargo en 1955 tomó las riendas en solitario y así se mantuvo hasta 1958. En ese tiempo se alcanzaron brillantes triunfos como el obtenido ante Italia en Turín en la Copa Dr.Gero o en amistosos contra Alemania Occidental, vigente campeona del mundo, de nuevo Italia en Zagreb o Inglaterra en el estadio JNA de Belgrado a la que derrotaron por 5-0 en mayo de 1958. Meses antes Tirke clasificó al equipo para la Copa del Mundo de Suecia tras ser muy superior a sus dos adversarios de grupo, Rumania y Grecia. Para el Mundial incluyó en su lista de convocados a Beara, Zebec, Milutinović o Šekularac pero en cuartos tuvieron que hacer las maletas. Su primera fase fue buena al quedar invicto en un grupo con Escocia, Paraguay y Francia pero los dos empates cosechados les impidieron ser líderes. En cuartos los teutones a quienes habían ganado en el amistoso de 1955 se tomaron la revancha y con un gol de Rahn les apearon de la competición.
Tras la Copa del Mundo Tirnanić se sentó en el banco en un par de partidos amistosos pero iniciado el año 1959 un nuevo Comité que también contó con su colaboración se hizo con el control de la situación. Allí estuvo hasta 1960, tiempo en el que junto a Ljubomir Lovrić y Dragomir Nikolić se colgaron el oro en los Juegos Olímpicos de Roma y fueron subcampeones de la primera Eurocopa de Naciones.
Su tercer y último periodo al frente del equipo nacional fue en otro Comité Técnico que estuvo en el cargo entre 1965 y 1966. El punto final de este ciclo llegó tras no conseguir un billete para el Mundial de Inglaterra después de ser superada por Francia en el grupo 3 de clasificación.

Falleció el 13 de diciembre de 1992 a los 82 años de edad en Belgrado.

martes, 19 de mayo de 2015

La muerte de Eduardo Teus en San Mamés

Eduardo Teus está considerado como uno de los hombres más importantes de la historia del fútbol español en la primera mitad del siglo XX.  Nacido en Manila (Filipinas) en 1896, regresó a España poco después aunque en la adolescencia se marchó a estudiar a Inglaterra. Allí empezó a jugar al fútbol hasta que con 17 años en 1913 entra a formar parte de las categorías inferiores del Madrid F.C.

Podía jugar como medio o delantero pero finalmente decidió seguir su trayectoria deportiva como guardameta. Valiente, osado y vigoroso, era un arquero espigado al que le gustaba salir del área grande para interceptar los ataques del rival. Llegó al primer equipo en 1916 y se mantuvo un total de tres campañas. Sufrió algunas lesiones y golpes de importancia debido a su arrojo pero eso no le apartó de la titularidad cuando estaba sano. Compartió equipo con históricos jugadores blancos como Santiago Bernabéu, los hermanos René y Juan Petit, Alberto Machimbarrena, Eulogio Aranguren o su cuñado Juan Erice y conquistó tres Campeonatos Regionales y una Copa.

Real Madrid en 1917 con Teus como guardameta
 
En la temporada de su debut el Madrid F.C. accedió a la final de Copa tras una durísima semifinal frente al F.C. Barcelona. Tuvieron que celebrarse cuatro partidos para dilucidar al ganador de una eliminatoria rodeada de polémica. Los blaugranas vencieron en el primero y el Madrid F.C. hizo lo propio en el campo de O´Donnell. El tercero reflejó un increíble 6-6 en el marcador con prórroga incluida y en el último se impuso el club merengue por 4-2, encuentro que la prensa de Barcelona al día siguiente criticó con severidad. En el duelo por el título con sede en el Camp del carrer Industria no hubo color y el Athletic tras batir en cuatro ocasiones a Teus alzó el trofeo.

En 1917 los merengues retornaron a la Copa después de conseguir el Campeonato Regional y en esta ocasión la historia fue distinta. Se deshicieron de Sevilla y F.C. España en cuartos y semifinales respectivamente y en la final el adversario fue el Arenas de Getxo. La directiva blanca quería jugar en Vigo, pero los jugadores con Teus a la cabeza que escribió un manifiesto preferían la Ciudad Condal pese al ambiente caldeado del año anterior. Finalmente los futbolistas se salieron con la suya y el duelo se celebró en el Camp del carrer Industria, donde el Madrid F.C. conquistó la Copa tras un choque de desempate y brillante actuación de su arquero. En 1918, en su última campaña defendiendo el marco blanco Teus disputó otra final de Copa pero el Real Unión les impidió revalidar el título. Pocas fechas más tarde una grave lesión le hizo colgar las botas de manera definitiva.

Su vida posterior siguió ligada al fútbol en la faceta de cronista deportivo y seleccionador. Cubrió los Juegos Olímpicos de Amberes en 1920 para “El Imparcial” y luego también trabajó en “El Sol”,  en “España” de Tánger, Radio Nacional de España o La Voz de Madrid. La oportunidad en la parcela técnica surgió tras la Guerra Civil cuando el puesto estaba vacante en la Selección española. La Federación le ofreció el puesto de seleccionador a él y como entrenador contrató al mítico Ricardo Zamora. Su principal labor sería reconstruir un equipo que ya no contaría con importantes jugadores de antes de la Guerra como Lángara, Luis Regueiro, Cilaurren o Iraragorri. Se estrenó el 12 de Enero de 1941 ante Portugal en Lisboa (2-2) dando la alternativa entre otros a Epi, Oceja, Gabilondo, Campos o Escolá. En total permaneció seis partidos hasta que fue destituido a mediados de 1942 después de una contundente derrota contra la Italia de Valentino Mazzola y Silvio Piola. En la época se rumoreó que fue el Delegado Nacional de Deportes el General José Moscardó el artífice de aquel fulminante despido. Sin embargo Teus había sido reconocido por su buena labor y además de las estadísticas de 3 victorias, 2 empates y el desastre ante la “Azzurra”, renovó un conjunto roto con savia nueva como Martorell, Germán, Machín, Mundo, Mariano Martín o Emilín García.

A continuación retomó su actividad como cronista deportivo y empezó a escribir para el diario YA. Realizaba las crónicas de los encuentros del Real Madrid y con el cuadro blanco viajó a Bilbao para la sexta jornada de la Liga en la campaña 1961-1962. En la tribuna de San Mamés observó el buen juego madridista que se adelantó muy pronto con un gol de Di Stéfano. Teus escribía a lápiz los detalles del encuentro hasta que Tejada anotó el segundo para el Real Madrid mediada la segunda mitad. En ese momento una angina de pecho le hizo caer ante su bloc de notas. Un médico que se encontraba cerca le atendió y con la ayuda de algunos colegas periodistas le trasladaron a la enfermería. Los intentos de reanimación fueron en vano y Eduardo Teus murió con las botas puestas. Al mismo tiempo que los aficionados leones abandonaban “La Catedral” tras presenciar el triunfo madridista por 0-2, en los aledaños de la sala de curas varios amigos del antiguo seleccionador lloraban su pérdida.

“Diecinueve minutos. La internada de Gento. El pase atrás. Y lo clava Tejada” fueron sus últimos apuntes de una crónica inconclusa que no pudo firmar. Por entonces era el socio número 10 de la entidad merengue.

 
   

sábado, 16 de mayo de 2015

Luis Cubilla "El monstruo de Paysandú"

Futbolista y entrenador de leyenda. El charrúa logró en cinco ocasiones la Copa Libertadores (tres como jugador y dos como técnico) y jugó en los dos grandes de su país, Peñarol y Nacional. Además también militó en River Plate y tuvo una breve aventura en Europa en las filas del F.C. Barcelona. Nacido el 28 de marzo de 1940 en Paysandú (Uruguay), se desempeñaba como extremo o delantero. Jugador de muchos recursos y enorme talento, poseía un fabuloso dribbling y una gran habilidad que le hacía imprevisible para los zagueros rivales. En el panorama futbolístico se le conoció como el Negro o el Monstruo.

Con el equipo nacional charrúa
Las primeras patadas a un esférico las dio en su ciudad natal y en las filas de Colón. Allí pasó la mayoría de su juventud donde además también jugaba en ocasiones al baloncesto. Con 17 años se incorpora a Peñarol y al principio es un habitual del conjunto de 5ª División. Sin embargo asciende con celeridad y debuta con el primer equipo en 1957, previo paso por el cuadro reserva del conjunto manya. 
A partir de ahí se erigió como una figura en ciernes que explotó todo el fútbol que llevaba dentro. En 1958 y 1959 levantó sus dos primeros Campeonatos uruguayos y en 1960 además de revalidar el título fue campeón continental. El Peñarol de los Maidana, Gonçalves, Spencer o Borges venció a Jorge Wilstermann, San Lorenzo y Olimpia y se retó con el Real Madrid en la Copa Intercontinental. Sin embargo los merengues fueron superiores y alcanzaron la primera edición del nuevo título.
La campaña siguiente la entidad carbonera consiguió un histórico triplete al aventajar en 3 puntos a Nacional en la Liga, coronarse de nuevo campeón de la Copa Libertadores tras vencer a Palmeiras en la final por un global de 2-1 y doblegar al Benfica de Eusebio en la Copa Intercontinental. Cubilla vio terminada una época en 1962 y después del Mundial decidió aceptar la oferta del F.C. Barcelona y fichar por el club catalán. En la ciudad condal se encontró con los Fusté, Pereda, Garay, Ré, Kocsis y Segarra  pero apenas contó con regularidad y partidos para demostrar su valía. Disputó quince encuentros entre Liga y Copa de Ferias y logró tres dianas, dos contra el Estrella Roja y una ante el Córdoba. El cuadro culé se proclamó campeón de Copa al imponerse al Real Zaragoza pero Cubilla al ser extranjero no pudo jugar ningún choque de la competición. Al inicio del curso 63-64 el nuevo entrenador César siguió sin confiar en él y después de jugar cinco duelos ligueros y perforar la red del Atlético de Madrid hizo las maletas con destino River Plate.
Con los millonarios recupera parte de la confianza perdida y muy pronto se convierte en uno de los preferidos de la hinchada. Tiene como compañeros de vestuario a Carrizo, Gatti, Roberto Matosas, Oscar Más u Onega pero desafortunadamente es una época de sequía en la entidad porteña. Su entrenador el mítico Renato Cesarini se enamora de su juego y en más de una ocasión declaró que era el mejor extremo de todo el continente. Pasa en Buenos Aires cuatro grandes años en los que firma 31 tantos en 130 partidos y en 1969 ficha por Nacional de Montevideo.
Con su llegada Nacional comenzó una época de gran dominio en Uruguay que duró cuatro cursos y además se trasladó al continente. Manga, Ubiña, Montero Castillo, Espárrago o Artime también formaron parte de una plantilla que conquistó cuatro Ligas consecutivas y una Libertadores y una Intercontinental. En la competición sudamericana derrotó a Peñarol, Palmeiras o Universitario y Estudiantes de la Plata en la final y en el torneo para dilucidar al mejor conjunto del planeta doblegó al Panathinaikos de Puskás.
Con 34 años y en la parte final de su carrera firmó un año Santiago Morning de Chile aunque en 1965 volvió a su país para retirarse en la disciplina de Defensor Sporting. Su despedida no pudo ser más perfecta al colgar las botas nada más proclamarse campeón nacional con el club violeta, que había superado en la clasificación a los dos grandes y sus ex-equipos Peñarol y Nacional.


Peñarol 1961
River Plate 1968
F.C. Barcelona 1963
Uruguay 1969
Defensor 1976
Nacional 1971

Con la Selección uruguaya fue internacional en 38 ocasiones marcando once tantos, en un periodo comprendido entre 1959 y 1974. Se estrenó el 2 de mayo de 1959 en un amistoso contra Paraguay que la celeste perdió por 1-3. Aquella tarde se despidió del equipo nacional Juan Hohberg y además también debutó el arquero Luis Maidana. Un año más tarde jugó en la Copa Atlántica frente Argentina donde cayeron por 4-0 y en 1961 disputó los dos encuentros de clasificación para el Mundial de Chile ante Bolivia. En La Paz firmaron tablas con una diana suya y en Montevideo el triunfo por 2-1 les dio el pase a la Copa del Mundo.
Antes del torneo el cuadro charrúa se vio las caras en varios amistosos con selecciones de gran nivel como la URSS, Chile, Hungría, Argentina o Alemania Occidental. Cubilla se había convertido en un fijo y elevó su cuenta goleadora en los choques ante chilenos y soviéticos. El técnico Juan Carlos Corazzo le incluyó en la lista del Mundial y allí participó en dos de los tres partidos de la liguilla. Uruguay compartió grupo con la URSS, Yugoslavia y Colombia pero no pudo acceder a cuartos. En la primera jornada con el Negro en la cancha doblegaron a los cafeteros por 2-1 y además él hizo el primer tanto del choque. En el siguiente encuentro no jugó y el conjunto 'plavi' les venció con claridad y para la última jornada, donde se jugaban la clasificación, Cubilla regresó a la alineación pero la URSS se llevó el triunfo en los instantes finales.
Su salida de Peñarol para marcharse a España y luego a Argentina le tuvo casi siete años sin enfundarse la camiseta celeste, justo hasta que regresó a Nacional en 1969. En junio en varios duelos amistosos semanas antes del inicio de la calificación para México 1970 retornó al equipo. Primero ante Inglaterra en Montevideo y luego en sendos encuentros contra Perú y Colombia. Ya en julio dio comienzo la liguilla en búsqueda de un billete para el Mundial con Ecuador y Chile como adversarios. Cubilla era uno de los fijos del esquema junto a Rocha, Ubiñas, Mazurkiewicz, Cortés o Montero Castillo y la celeste acabó comandando la tabla con 7 puntos. Todos sus partidos se contaron por victoria salvo en Santiago y de esta forma confirmaron su presencia en el torneo más prestigioso del mundo.
En tierras aztecas la fortuna les emparejó en el grupo con Italia, Suecia e Israel. Juan Hohberg alineó a Cubilla en los dos primeros choques donde Uruguay se deshizo de Israel por 2-0 y empató con la 'azzurra' a cero. En la última jornada un tanto postrero de Grahn les condujo a la derrota ante Suecia y por ello finalizaron segundos. En cuartos en la capital jugaron contra la URSS de Khurtsilava, Shesternyov o Bishovets. A Cubilla los soviéticos no le traían buen recuerdo de Chile pero esta vez la historia fue diferente. Tuvieron que jugarse 120 minutos tras la igualada en el tiempo reglamentario pero una diana de Espárrago a poco del final certificó la victoria. El hueso que esperaba en semifinales fue el Brasil de Pelé, Jairzinho, Rivelino o Gerson. El Monstruo el miedo en el cuerpo a la verde-amarela cuando el minuto 19 batió a Felix tras un disparo suave y colocado palo largo. La primera parte de la celeste fue magnífica pero un gol de Clodoaldo en el 44 hizo que al descanso se llegase con empate. En la segunda mitad Brasil fue muy superior y los hombres de Hohberg quedaron fuera de la final. Tres días más tarde en la lucha por el tercer y cuarto puesto Alemania Occidental les derrotó y abandonaron México con un agrio sabor de boca.
En 1973 Cubilla logró su único título con el equipo nacional al lograr Uruguay la Copa Lipton. El partido ante Argentina en Buenos Aires concluyó 1-1 pero por la regla del conjunto visitante los charrúa se llevaron la antigua competición. Sólo dos meses después ya se vieron inmersos en la calificación para el siguiente Mundial, el de Alemania. Cubilla era uno de los veteranos del plantel pero aún figuraba como uno de los baluartes. Disputó los cuatro encuentros ante Colombia y Ecuador aunque en esta ocasión los uruguayos sufrieron más que otras veces para ganar el pasaporte mundialista. Comenzaron con visitas a Bogotá y Quito donde sumaron tres puntos, tras el empate en Colombia y la victoria en Ecuador. Sin embargo en Montevideo perdieron sorprendentemente ante los colombianos y ello obligó a imponerse a Ecuador en casa en la última jornada.
El Mundial alemán supuso la despedida de Cubilla del equipo nacional. El grupo era muy potente con todos los rivales europeos, Países Bajos, Bulgaria y Suecia. El delantero de Nacional inició el torneo como titular pero los neerlandeses con un gran Cruyff y Rep que hizo doblete les aguaron el debut. En la segunda jornada Cubilla no fue de la partida ante Bulgaria donde se empató a uno y en el choque contra Suecia dijo adiós para siempre a la zamarra celeste. Uruguay no estuvo a la altura al caer por 3-0 y de esta forma también tuvo que tomar el avión de regreso a casa.

Olimpia Asunción 1979
Cubilla tras su etapa como jugador inició su labor como técnico en 1979 en la disciplina de Olimpia. El equipo capitalino era el vigente campeón nacional y con el charrúa en el banquillo siguió cosechando grandes éxitos. Se consiguió el título en la campaña de su debut. En 1979 Olimpia realizó una fantástica Copa Libertadores donde eliminó a Bolívar, Sol de América, Jorge Wilstermann, Guarani o Palestino y en la final se impuso a Boca por un global de 2-0. Aquel equipo en el que figuraban Roberto Paredes, Miguel Piazza, Evaristo Isasi, Enrique Villalba, Hugo Talavera u Osvaldo Aquino también conquistó la Copa Intercontinental en diciembre al doblegar a los suecos del Malmö por 0-1 en Suecia y 2-1 en el estadio Defensores del Chaco.
Con la llegada de los años 80 el mister uruguayo hizo las maletas con destino Newell´s Old Boys y Peñarol con el que ganó una Liga, aunque en 1982 regresó a Olimpia para alzar otro Campeonato paraguayo. Tras este triunfo realizó un peregrinaje por varios conjuntos en los cursos venideros. Atlético Nacional al que hizo campeón colombiano en 1983, River Plate o Nacional de Montevideo contaron con sus servicios hasta que regresó en una tercera etapa a Olimpia en 1988.
Al igual que en el primer periodo el trabajo de Cubilla fue extraordinario y de nuevo Olimpia reinó en su territorio y en Sudamérica. Primero se obtuvo la Liga en 1988 y 1989 y después la segunda Libertadores de la historia de la entidad. En esta ocasión superaron a partir de cuartos a  Universidad Católica y Atlético Nacional y vencieron en la final a Barcelona de Guayaquil por 3-1. Los líderes del equipo eran Jorge Guasch, Raúl Amarilla, el Loco González, Adriano Samaniego, Adolfo Jara o Fermín Balbuena aunque de la primera copa aún se mantenía el guardameta Almeida. A finales de año sin embargo no consiguieron redondear un año fabuloso al caer en la final de la Intercontinental con el Milan de Sacchi.
Posteriormente Cubilla se sentó en el banquillo de Racing antes de fichar por Olimpia de Asunción en 1995. Cinco años se mantuvo en los que amplió su palmarés con cuatro Campeonatos nacionales más en 1995, 1997, 1998 y 1999. Con el inicio del nuevo milenio entrenó a Cerro Porteño y Libertad y tuvo dos breves aventuras en Centauros de Villavivencio y Talleres de Córdoba.
En 2003 Olimpia llevó a sus vitrinas la Recopa Sudamericana nada más retornar Cubilla al ganar por 2-0 a San Lorenzo de Almagro gracias a los goles de Hernán López y Enciso. Los últimos años de vida como técnico los vivió entre el Comunicaciones de Guatemala, el Barcelona de Guayaquil, el Colegio Nacional de Iquitos de Perú, el Tacuary de su país y dos etapas más en Olimpia, retirándose en el año 2012.

El 3 de Marzo de 2013 falleció a los 72 años víctima de un cáncer gástrico.