miércoles, 7 de octubre de 2015

Gaspar Rubio "El Rey del Astrágalo"

Uno de los primeros genios del balompié español. Cuentan los que le vieron jugar que si tenía el día era imparable para los rivales. En cambio si su actitud era perezosa o no estaba fino llegaba a desesperar a los aficionados que siempre esperaban mucho de él. Nacido el 14 de diciembre de 1907 en Serra (Valencia) se ganó el apodo de El Mago por su calidad y el del Rey del Astrágalo por sus problemas con ese pequeño hueso del pie. Delantero de gran clase, destacaba por su dominio del esférico, su habilidad, su inteligencia y por una destreza para el regate superlativa.

En su etapa madridista
Comenzó a jugar al fútbol en varios clubes modestos hasta que firmó por el Levante. A finales de los años 20 Pablo Hernández Coronado, secretario técnico merengue le vio jugar y quedó prendado de sus condiciones. El club madridista pagó por su traspaso 4.000 pesetas y formó parte del equipo que debutó en la recién creada Liga española.
De carácter peculiar cuando pisó la capital se definió a si mismo como un “Samitier, pero mejor”. Tenía todas las condiciones para triunfar pero su temperamento siempre fue un obstáculo. Veía el fútbol como un espectáculo y también fue de los primeros futbolistas en exigir primas en caso de hacer goles o tener buen rendimiento durante los partidos.
En sus dos campañas y media con la zamarra blanca tuvo un rendimiento fantástico. En el curso 28-29 hizo 11 dianas y fue el mejor artillero del equipo junto a Lazcano. Mientras que la temporada siguiente fue de los pocos que se salvó en un cuadro merengue que ocupó puestos de mitad de la tabla. Logró 19 tantos, que le convirtieron en el segundo máximo goleador en Liga, y tres de ellos los marcó en un derbi ante el Athletic de Madrid en el que fue una pesadilla para la zaga rojiblanca.
Sin embargo a nivel de títulos se tuvo que conformar con tres Campeonatos Regionales. El plantel dirigido por José Quirante alcanzó la final de Copa en los años 1929 y 1930 pero en ambas cayó derrotado. Primero se cruzó con el RCD Español de Zamora y Bosch en la famosa ‘Final del agua’ y a continuación sucumbieron frente al Athletic de Bilbao de Pentland tras una prórroga. De este modo los vascos vengaron su eliminación el año anterior en el ‘Partido de las ranas’ donde los madrileños apabullaron a su adversario en San Mamés por 1-4.
En el periodo estival de 1930 y tras varios meses quejándose de dolores en un pie (las malas lenguas decían que eran inventados) fue intervenido en el astrágalo. Le extrajeron cuatro esquirlas y estuvo varias semanas de baja. Sin embargo para sorpresa del club y los aficionados su carrera tomó otro camino en noviembre. Decidió hacer las maletas y junto a dos amigos embarcó en Vigo en el ‘Cristobal Colón’ con destino Cuba. No avisó a nadie y su despedida fue fría y premeditada, al considerar injusto que Zamora fuese el jugador mejor pagado de la plantilla.
En la isla jugó en el Juventud Asturiana y poco después también en el Real Club España de México. En 1932 retornó a Madrid con la intención de retomar su trayectoria como madridista pero ya nada fue lo mismo. Sus compañeros no le recibieron con los brazos abiertos y tuvo desencuentros con varios de ellos. Después de disputar un amistoso ante el Athletic de Madrid criticó a Hilario Marrero y Luis Regueiro y la directiva le traspasó precisamente a los colchoneros.
Militó un par de años en el eterno rival blanco compartiendo vestuario con Luis Marín, Alfonso Olaso o el arquero Pacheco y también en el Valencia o el Levante donde alzó la Copa de la España Libre en 1937 tras derrotar en la final a los che por la miníma. Después de la guerra disfrutó de una tercera etapa en el Madrid con el que disputó el Campeonato Mancomunado Centro de 1939 pero tras el torneo no se quedó en el club. 
Concluyó su carrera en 1943 tras jugar una temporada con el Murcia y otra con el Recreativo Granada en Primera División.

España 1930
Real Madrid 1929














Atlético de Madrid 1933
Levante 1937
















Internacional español en únicamente cuatro ocasiones tiene el segundo mejor promedio de tantos en la historia de la selección. En sus dos primeros partidos frente a Portugal y Francia logró tres y cuatro goles respectivamente aunque su mejor actuación aún estaba por llegar. Inglaterra visitaba el Metropolitano el 15 de mayo de 1929 y en Madrid perdió por primera vez ante un equipo del continente. Rubio aquella tarde brilló con luz propia y además de batir en dos ocasiones a Hufton cuajó un choque para el recuerdo según las crónicas de la época. Un año más tarde se despidió del combinado nacional contra Checoslovaquia en un encuentro celebrado en Montjuic.

En su vida posterior al balompié se dedicó a entrenar. Dirigió al Levante, el Hércules o la UD Lleida y también cruzó el charco para sentarse en el banquillo de varios conjuntos mexicanos. Allí instaló su residencia hasta que falleció a los 75 años víctima de una pulmonía en la capital azteca.

sábado, 3 de octubre de 2015

Dominique Rocheteau "El Ángel Verde de Saintes"

Jugador mítico del fútbol galo y uno de los estandartes del gran AS Saint-Étienne de los años 70 y el Paris Saint-Germain de la década de los 80. Además en la selección francesa vivió una esplendorosa etapa junto a los Platini, Giresse o Tigana con los que conquistó la Eurocopa de Naciones en 1984. Nacido el 14 de enero de 1955 en Saintes (Francia), su puesto era el de extremo. Futbolista diestro, muy rápido, técnico y con un regate fantástico, podía jugar también a banda cambiada para trazar diagonales y explotar su preciso disparo. Durante su estancia en el Saint-Étienne se ganó el apodo de El Ángel Verde.

Jugando en el AS Saint-Étienne
Desde pequeño se interesó por el fútbol aunque entre sus otras aficiones estaban la literatura, la filosofía y una defensa enérgica de la paz. Sus primeras patadas a un esférico las dio en los conjuntos del Etaules y La Rochelle hasta que con 16 años el Saint-Étienne se lo llevó a su cantera. Allí jugó un par de años y en 1973 le llegó la oportunidad en el primer equipo en un choque frente al Nancy. No desaprovechó la circunstancia y lo que vino a continuación fue una excelente trayectoria deportiva en la que pudo alzar numerosos títulos.
Los primeros llegaron en 1974 y 1975, temporadas en las que el cuadro verde conquistó la Liga y confirmó su superioridad en el balompié galo sobre Nantes u Olympique de Marsella. Sin embargo la participación de Rocheteau en estos entorchados no fue muy alta. La primera gran lesión de su carrera se la produjo el defensor del Lyon Bernard Lhomme en 1974 y apenas pudo jugar 4 partidos en cada curso. 
Fue a partir de la temporada 1975-1976 cuando se recuperó y comenzó a ser una pieza básica del conjunto dirigido por su compañero Robert Herbin. Nombrado jugador revelación del campeonato francés realizó una brillante campaña en la que el Saint-Étienne volvió a revalidar el título de Liga y se proclamó subcampeón de Europa. En un plantel donde además del extremo sobresalían hombres como Beretta, Ćurković, Piazza, los hermanos Revelli, Hervé y Patrick, Larios o Janvion se eliminó primero al KB danés y luego al Glasgow Rangers con un tanto de Rocheteau en la vuelta. En cuartos les esperó un duro rival, el Dinamo de Kiev de Blokhin. La ida fue un palo para los intereses verdes y cayeron por 2-0. Sin embargo en el choque de vuelta con una atmósfera fantástica en Geoffroy-Guichard igualaron el resultado durante los 90 minutos y Rocheteau culminó la remontada en la prórroga tras marcar a pase de Herbin. A continuación superaron al PSV en unas semis apasionantes pero en la final el Bayern de Beckenbauer les derrotó por la mínima. El Ángel Verde no estuvo en condiciones óptimas de disputar el choque tras lesionarse frente a los neerlandeses y aunque salió en el minuto 83 y puso en jaque a la defensa bávara el resultado permaneció inalterable.
El ciclo glorioso verde concluyó un año más tarde cuando obtuvieron la Copa de Francia. En la competición doméstica esta vez se quedaron muy lejos del Nantes y ocuparon la quinta posición. Pero en el torneo copero Auxerre, Rouen, Sochaux y Nantes fueron sus víctimas antes de doblegar en la gran final al Stade de Reims por 1-2.
Rocheteau continuó dos temporadas más siendo uno de los bastiones del equipo (en la 1978-1979 anotó 24 dianas, su cifra más alta de goles) pero con la llegada de los años 80 decidió tomar un cambio de rumbo y fichó por el PSG. Una de las razones para su marcha fue su cada vez más deteriorada relación con la directiva verde, pese a que el técnico Herbin confiaba en él y siempre se opuso a su traspaso. Ya en París aterrizó como una de las estrellas de la escuadra capitalina y pasó a jugar en muchas ocasiones como delantero centro.
Su trayectoria siguió siendo exitosa y en el PSG se convirtió en un punta con magníficos números de cara a puerta. En la campaña de su debut llegó hasta los 18 goles y esos guarismos los mantuvo las dos temporadas siguientes en que amplió su palmarés con dos Copas. El PSG en el que tuvo como compañeros a Baratelli, Luis Fernández, Bathenay, Sušić o el argelino Dahleb logró dos torneos del KO muy meritorios después de vencer en la final a dos grandes escuadras como el Saint-Étienne y el Nantes. Ante los verdes en 1982 Rocheteau forzó los penaltis con una diana en el minuto 120 y frente a los canarios en 1983 el PSG se hizo con el triunfo por 3-2 en un precioso choque.
Su única espina por entonces era conseguir ser campeón de Liga con los capitalinos y aunque costó lo consiguió en el año 1986. En un curso en el que tuvo mucha continuidad y apenas lesiones marcó 19 goles en Liga y fue uno de los jugadores claves para levantar el trofeo. El PSG mantuvo una bonita pugna con el Nantes que se decidió en las últimas jornadas y con tres puntos de diferencia se hizo con un título que no había logrado hasta entonces.
El año siguiente participaron con mucha ilusión en la Copa de Europa pero el batacazo fue tremendo. En la primera ronda los checoslovacos del Vitkovice les eliminaron y no volvieron a levantar cabeza en todo el curso. Rocheteau tuvo una campaña discretísima y en el verano de 1987 abandonó la entidad parisina con destino el Toulouse.
El equipo del Alto Garona que militaba en la D1 disfrutó un par de temporadas de los regates y los goles de El Ángel Verde hasta que en 1989 y con 34 años puso fin a su carrera deportiva después de un partido en el Racing Club.

AS Saint-Étienne1975-1976
Francia 1982














PSG 1982-1983
Toulouse 1987


















Con la selección francesa fue internacional durante una década, llegando a disputar 49 partidos y marcar 15 dianas. Su primera oportunidad con los 'bleus' le llegó con apenas 20 años. Francia estaba inmersa en la clasificación para la Eurocopa de 1976 y Stefan Kovacs le convocó para un choque ante Islandia en Nantes. Los locales se impusieron por 3-0 y Rocheteau jugó el partido completo. A continuación también participó en los partidos ante la RDA y Bélgica pero el cuadro galo concluyó en tercera posición de su grupo y no logró el billete para el torneo continental.
A partir de 1976 se hizo cargo del puesto de seleccionador el mítico Michel Hidalgo que también incluyó a Rocheteau entre sus habituales. Francia tuvo como rivales en la búsqueda de un billete para Argentina 1978 a Eire, Bulgaria y Albania (finalmente se retiró). El extremo disputó los dos partidos ante los irlandeses y uno ante los búlgaros y ayudó con un tanto a que Francia certificase su presencia en suelo argentino. Sin embargo la diana contra 'Los Leones' no fue la primera en el equipo nacional puesto que a principios de 1977 había anotado en un amistoso frente a Suiza en Ginebra.
En el verano de 1978 Hidalgo le metió en la lista mundialista junto a otras grandes figuras del fútbol francés como Henri Michel, Platini, Tresor o Six. En el estreno ante los italianos no gozó de ningún minuto en la derrota por 2-1. Este marcador provocó algunos cambios en el once en la segunda jornada y Rocheteau fue uno de los nuevos. Sin embargo los revulsivos no dieron el resultado esperado y se cayó otra vez, en esta ocasión ante los anfitriones. En la última jornada con la honra en juego Rocheteau volvió a salir de inicio y Francia se marchó del Mundial con un triunfo por 3-1 frente a Hungría, logrando él un gol en el minuto 42 de la primera mitad con la pierna zurda.
El siguiente objetivo del combinado galo fue asegurar su presencia en la Eurocopa de 1980 celebrada en Italia. El papel de El Ángel Verde continuó siendo importante disputando tres de los seis partidos pero Francia volvió a quedarse sin una plaza, siendo superada por Checoslovaquia por un punto. Sin apenas tiempo para lamentarse llegó la calificación para el Mundial de España. Al equipo se incorporó gente como Amoros, Bellone, Genghini o Tigana que dio un salto de calidad a la selección. Rocheteau completó una magnífica fase de clasificación, coronada con un gol ante Chipre y tras ser segunda del grupo 2 por detrás de los belgas Francia confirmó su presencia en España.
Los 'bleus' iban con mucha moral pero se empezó con un tropiezo ante los ingleses en Bilbao. Rocheteau jugó 71 minutos y salió del campo tocado de un pie, lo que le dejó fuera de los dos siguientes partidos del grupo. En esos choques se impusieron a Kuwait con claridad y empataron con Checoslovaquia, logrando así el pase con apuros para la segunda fase. Ahí reapareció Rocheteau y su aportación fue excelente. Vencieron a Austria por la mínima y ante los norirlandeses ganaron por 4-1 con un doblete del extremo del PSG. Días más tarde y en uno de los mejores partidos de la historia de la Copa del Mundo los alemanes dirigidos por Jupp Derwall les derrotaron por penaltis en las semifinales disputadas en el Sánchez Pizjuán de Sevilla. Francia acabó siendo cuarta al perder ante Polonia en el choque por la tercera plaza, duelo que Rocheteau vivió desde el banquillo.
Dos años después la Eurocopa tuvo como sede Francia y los hombres de Hidalgo no tuvieron que sufrir por buscar una plaza que no alcanzaron en las cinco citas anteriores. Los meses previos los prepararon bien con duelos ante poderosos combinados como el español, el yugoslavo, el inglés, el austriaco o el de Alemania Occidental. Rocheteau vivía una magnífica época en su equipo y lo trasladó a la selección en la que sumó dos goles más ante España y Austria para sus estadísticas personales.
En su grupo del torneo continental compitió con Dinamarca, Bélgica y Yugoslavia por dos puestos en semis. Rocheteau observó desde la suplencia la victoria ante los daneses pero si ayudó en la gran victoria por 5-0 contra los belgas y en el 3-2 con un hat-trick de Platini frente al cuadro plavi. Sin embargo este sería su último partido de la competición, la mala suerte volvió a cebarse con él y una lesión le apartó de la Eurocopa. En semis y en un choque agónico se derrotó a Portugal y en París con el Parque de los Principes a rebosar Francia se coronó campeona de Europa de Naciones tras ganar a España.
Los últimos coletazos de la carrera internacional de El Ángel Verde llegaron entre 1985 y 1986. Castigado por las lesiones anteriores aún rindió a un buen nivel y tras jugar tres partidos de clasificación con triplete incluido ante Luxemburgo fue convocado para México 1986. Formó parte del once de Henri Michel contra Canadá y descansó en las tablas ante la URSS de la segunda jornada. Por entonces Francia sumaba tres puntos pero se jugaba el liderato del grupo ante Hungría. Rocheteau logró el tercer tanto bleu tras batir a Disztl y dio una asistencia pero el 3-0 fue insuficiente para superar en la tabla a los soviéticos. En octavos siguió formando parte de la alineación en un duelo en el que doblegaron a Italia por 0-2 en la capital azteca con otros dos pases de gol suyos a Platini y Stopyra. Su siguiente adversario fue el Brasil de Telê Santana que tampoco pudo detenerles y sucumbió en una angustiosa tanda de penaltis. Rocheteau duró hasta el minuto 99 en que su cuerpo dijo basta y tuvo que abandonar el campo cojeando. Sería su despedida de la selección ya que no participaría ni en la derrota en semis de nuevo ante los germanos ni en la contienda por el tercer lugar que se llevaron al ganar a Bélgica.

En su vida posterior al balompié empezó trabajando como agente de jugadores pero lo dejó tras un problema con David Ginola. Luego presidió la Comisión de ética de la Federación Francesa en la que su principal labor era luchar por el correcto comportamiento de futbolistas, colegiados y aficiones y en 2010 regresó al Saint-Étienne. El presidente Roland Romeyer le nombró vicepresidente del Consejo de Supervisión y tiempo después pasó a ser coordinador deportivo de la entidad, realizando tareas en el centro de formación y de relación con los hinchas verdes.

Además ha participado en varias películas como Le Garçu con Gérard Depardieu o Casablanca Driver, publicó un libro en 2005 titulado Me llamo ángel verde y abrió en Vietnam una academia de fútbol para jóvenes.

sábado, 26 de septiembre de 2015

Herbert Prohaska "El metrónomo del pelo rizado"

Austria con grandes generaciones de futbolistas en los años 30 y a finales de los 50, vio como reverdecía el balompié de su país con la llegada de Krankl, Jara, Sara o el propio Prohaska en los 70. Su trayectoria discurrió principalmente en Austria aunque tuvo un par de experiencias en el calcio italiano, concretamente en Inter y Roma. Nacido el 8 de agosto de 1955 en Viena (Austria), se desempeñaba como centrocampista. Armador de juego de gran técnica, clase y visión, era un futbolista frío pero de enorme precisión en el pase y firmeza en la zona central del campo. Se le conoció como Schneckerl, cuyo significado en vienés es ‘rizado’ (por su pelo).

En el selección austriaca
Aficionado en su infancia del Rapid de Viena tuvo como ídolos de pequeño a Hasil y Starek. Empezó a jugar al fútbol primero en el Vorwarts y a continuación en el Ostbahn hasta edad juvenil. Fue entonces cuando recaló en el Austria Viena con el que se convertiría en uno de los mejores futbolistas del país. Debutó con gol en un amistoso en verano de 1972 frente al Wiener AC y en su primera temporada ya fue imprescindible para Béla Guttmann.
Su influencia en el equipo fue 'in crescendo' y pronto estrenó su palmarés con la Copa lograda por el Austria Viena en 1974. La enorme rivalidad con el Rapid se mantuvo los años siguientes, tiempo en el que el Austria liderado por Prohaska, Obermayer, los hermanos Sara, Josef y Robert, Baumgartner, Daxbacher o Pirkner dominó en su país con cuatro Campeonatos ligueros en cinco años (1975-1976, 1977-1978, 1978-1979, 1979-1980). Además en ese tiempo Schneckerl también levantó dos Copas más en 1977 y 1980 frente al Wiener SC y el Austria Salzburgo respectivamente y disputó la final de la Recopa en 1978. En el torneo europeo se deshicieron del Hajduk Split o el Dinamo de Moscú pero en la final en el Parque de los Príncipes sucumbieron por 4-0 ante el Anderlecht de Rensenbrink y Haan.
El Mundial de Argentina le dio a conocer internacionalmente y empezaron a lloverle ofertas de clubes europeos. En 1980 concluyó su ciclo en el Austria Viena y se fue a jugar al calcio, firmando por el Inter de Milán de Eugenio Bersellini. Con los 'nerazzurri' se hizo un hueco en el once inicial junto a Giuseppe Baresi, Bergomi, Oriali o Altobelli y disputó más de 30 encuentros en las dos campañas que permaneció en suelo milanés. No alcanzó ningún trofeo en su primer curso en Italia pero en el segundo si pudo saborear la gloria con la Coppa. El rival interista fue el Torino que acabó cayendo en la final a doble partido por un global de 2-1.
Contra pronóstico su idilio con el Inter terminó después del Mundial de España y al no estar contento con el trato recibido por parte de la directiva 'nerazzurri' se marchó a jugar a la Roma. Los inicios en la escuadra Giallorossi no fueron sencillos y le costó adaptarse. Sin embargo con el paso de los meses se asentó y fue fundamental en la consecución del Scudetto. Aquella campaña de 1982-1983 la Roma que entrenaba Liedholm y tenía un centro del campo compuesto por Falcao, Prohaska y Ancelotti superó en la tabla a la Juve y levantó un título que no conseguía desde la temporada 1941-1942.
Una semanas después, en la época estival de 1983 decidió regresar al equipo de su vida, el Austria Viena, para jugar allí seis años más y retirarse de la práctica activa del balompié. En esta segunda etapa volvió a compartir vestuario con Obermayer, Baumeister, Sara o Dihanich además de con otros futbolistas que llegaron al conjunto vienés como Koncilia, Ogris, Degeorgi, el magiar Nyilasi o Polster, criado en las categorías inferiores del club. En cuanto a títulos vivió un trienio fantástico entre 1984 y 1986, en los que el Austria Viena logró tres títulos consecutivos de Liga por delante del Rapid o el LASK Linz, y también obtuvo el doblete en 1986 al ganar en la final de Copa al Rapid por 6-4. Mientras que en Europa su mejor participación en la máxima competición continental tuvo lugar en 1985, donde eliminaron al Valleta F.C. en la primera ronda y Dinamo de Berlín en octavos antes de caer contra el Liverpool en cuartos.
En el plano individual coleccionó numerosos galardones como el de mejor futbolista de la Liga de su país en 1984, 1985 y 1988 o el de jugador austriaco más destacado del año otra vez en 1985, tras el alcanzado justo diez años antes. Su retirada se produjo a la finalización de la campaña 1988-1989 cuando contaba con 33 años, dejando unas estadísticas en la entidad capitalina de 453 partidos y 97 goles sumando los dos periodos.

Austria Viena 1976-1977
Austria 1978















Inter de Milán 1980-1981
Roma 1983














Con la selección de Austria fue internacional en 83 oportunidades, logrando un total de 10 goles. El técnico checoslovaco Leopold Šťastný le dio la alternativa en 1974 y desde entonces se mantuvo como un baluarte del equipo nacional durante tres lustros. Debutó en Estambul en un amistoso ante Turquía a la que vencieron por la mínima y sus primeros choques oficiales tuvieron lugar en la fase de clasificación para la Eurocopa de 1976. El 'Das Team' buscó una plaza con galeses, húngaros y luxemburgueses pero finalmente quedó en tercer lugar con siete puntos. Prohaska jugó cinco de los seis duelos de la liguilla y consiguió estrenarse como goleador en la goleada contra Luxemburgo en Viena por 6-2.
A finales de 1976 ya con Helmut Senekowitsch como seleccionador iniciaron el periplo para regresar a un Mundial, torneo al que Austria no acudía desde 1958. Con Prohaska acompañado de Krankl, Sara o Koncilia empezaron muy bien con tres victorias en las tres primeras jornadas. A continuación se enfrentaron al gran rival de su grupo, la RDA. En el Prater el medio vienés únicamente disputó 12 minutos en el empate a uno final, mientras que en Leipzig fue de la partida con idéntico resultado. Ello hizo que liderasen el grupo a falta de una jornada, cuando tenían que verse las caras con Turquía. En Ankara el resultado no se movió hasta bien entrada la segunda mitad, momento en el que Prohaska batió por bajo a Özaltındere y dio la victoria y el pasaporte mundialista a su país.
En suelo argentino el sorteo no fue muy benévolo y les emparejó con España, Brasil y Suecia. Sin embargo los austriacos con un buen juego y una fantástica colección de jugadores lograron pasar a la siguiente fase. En el debut derrotaron por 2-1 a España y luego hicieron lo propio con la Suecia de Hellstrom por 1-0. Restaba el último partido contra la verde-amarela para dilucidar el liderato del grupo, que fue a parar a manos de Brasil al llevarse el triunfo por la mínima. En la segunda fase la dificultad aumentó y los centroeuropeos acabaron en último lugar en su grupo. Primero los Países Bajos les apabullaron y días después también Italia les ganó por 0-1. La alegría tuvo lugar en la última jornada al marcharse con victoria después de vencer por 3-2 a Alemania Occidental con una buena actuación de Prohaska, titular en todo el Campeonato.
Tras el Mundial intentaron de nuevo sin éxito acudir al torneo continental pero en esta ocasión fue Bélgica quien les dejó fuera por un sólo punto. Con la llegada de los años 80 hubo algunos cambios en el equipo nacional y mientras que hombres como Sara, Hickersberger o Krieger dejaron la selección, aparecieron otros jóvenes valores  como Bernd Krauss o Lindenberger. Por su parte Prohaska continuaba demostrando grandes galones junto a Jara o Pezzey. En septiembre de 1980 se dio el pistoletazo de salida de la calificación para la Copa del Mundo de España aunque esta vez se otorgaban dos plazas por grupo en la fase UEFA. Austria tuvo como rivales a Alemania Occidental, Bulgaria, Finlandia y Albania y con relativa facilidad obtuvo el pase. Prohaska anotó un doblete en casa contra los finlandeses y a pesar de caer en los dos partidos contra los teutones se alcanzó el Mundial después de empatar a cero en Sofía.
A España acudieron como una selección potente capaz de dar la sorpresa ante cualquier combinado. En Oviedo derrotaron primero a Chile y a continuación a Argelia que venía de dar la sorpresa frente a Alemania Occidental. En la última jornada austriacos y germanos se vieron en Gijón en uno de los mayores bochornos de la historia de la Copa del Mundo. En un duelo sin competitividad Alemania se impuso por 1-0 y ambas escuadras accedieron a la segunda fase, dejando a Argelia fuera. Ya en Madrid los centroeuropeos no pudieron con Francia y se despidieron del Mundial tras empatar a dos con Irlanda del Norte. Sería el último partido de Prohaska en una gran competición internacional.
El centrocampista continuó casi siete años más vistiendo la zamarra blanca pero Austria dejó de acudir a los torneos importantes. Titularísimo aún en la calificación para la Eurocopa de 1984 donde marcó de penalti ante Turquía, o en la fase de clasificación para México 1986 donde anotó un gol clave en Chipre, los austriacos contemplaron como Alemania Occidental y Hungría les arrebataron el pase.
Tras tres años sin ir convocado Prohaska regresó en 1988 para disputar varios encuentros clasificatorios para Italia 1990. Compartiendo equipo con una nueva hornada liderada por Polster, Herzog o Artner se ganó a Turquía y se igualó con la RDA e Islandia, lo que dio la clasificación para el Mundial por detrás de la URSS. Sin embargo colgó las botas antes del gran evento y su último partido internacional fue contra los islandeses en Reikiavik el 14 de junio de 1989.

En su vida posterior sobre el césped Prohaska ejerció durante más de una década como entrenador. En 1990 tomó las riendas del Austria Viena con el que tuvo enormes éxitos durante dos años. En ese tiempo conquistó dos Ligas, dos Copas y dos Supercopas y ello le aupó a ser nombrado seleccionador sub21 primero y de la absoluta meses después. Sus dos primeros objetivos sin embargo no los logró cumplir, puesto que Austria no participó ni en el Mundial de Estados Unidos 1994 ni en la Eurocopa de Inglaterra 1996. Tuvo que esperar hasta 1997 cuando comandaron el grupo 4 de clasificación para el Mundial de Francia por delante de Escocia. Allí confió en los veteranos Polster o Herzog y en unos noveles Haas, Schopp o Cerny que demostraron no rendirse en ningún momento. Todos sus goles en el torneo llegaron en los minutos finales, lo que les valió empatar con Camerún y Chile y tener posibilidades de avanzar de ronda si ganaban a Italia. Pero la 'azzurra' con Vieri y Roberto Baggio inspirados les venció por 2-1 y tuvieron que hacer las maletas. Su trayectoria en el 'Das Team' concluyó un año después cuando dimitió tras ser goleado por España por 9-0 en Valencia. Firmó por el Austria Viena en el que se mantuvo una campaña y con el inicio del nuevo siglo dejó los banquillos.

En 2003 la Federación de su país le eligió como el mejor jugador austriaco de los últimos 50 años y en 2004 recibió la medalla de oro de Orden al Mérito de la República de Austria.

En la actualidad trabaja como comentarista deportivo en la cadena ORF y es colaborador del diario Kronen Zeitung.

lunes, 21 de septiembre de 2015

Roberto López Ufarte "El pequeño diablo zurdo"

Uno de los mejores jugadores siniestros que ha tenido el fútbol español en los últimos 30 años. Habitualmente con el dorsal 11 en la espalda, desarrolló su carrera entre Real Unión, Real Sociedad, Atlético de Madrid y Real Betis. Nacido el 19 de abril de 1958 en Fez (Marruecos), se desempeñaba como extremo zurdo. Futbolista menudo pero muy técnico, rápido y habilidoso, tenía un gran desparpajo y elegancia en su juego. Se le conoció con el apodo de El pequeño diablo, sobrenombre que le puso el Príncipe Rainiero tras verle en un torneo de juveniles en Mónaco (Le petit diable).

Con la selección española
Por circunstancias familiares creció en Marruecos, donde sus padres trabajaban pero a los 8 años se instalaron en Irún y López Ufarte empezó a jugar al fútbol en el equipo Las Vegas. El gran club de la ciudad el Real Unión le incorporó a su cantera y con 15 años llegó al primer equipo, que por entonces estaba en Tercera División. Fue en ese momento cuando la Real Sociedad le contrató aunque le dejó en el cuadro irundarra un año más como cedido.
Su desembarco en el club txuri-urdin se produjo en 1975 y el estreno oficial no pudo tener un mejor rival, el Athletic Club en un derbi vasco de la jornada 11 de Liga. Aquel curso de 1975-1976 apenas dispuso de oportunidades pero a partir de la siguiente temporada se hizo un fijo de la banda izquierda en Atocha. Irulegui le dio la alternativa junto a otros lozanos futbolistas como Arconada, Zamora, Idígoras o Satrústegui y la Real finalizó en mitad de la tabla y por delante del Real Madrid. Además El pequeño diablo consiguió siete tantos, siendo el primero de su carrera en la máxima categoría el logrado frente al Atlético de Madrid en la jornada 4. 
La progresión del zurdo fue magnífica y la Real con sus jóvenes valores fue subiendo de nivel cada campaña que pasaba. En la temporada 1978-1979 ya con Alberto Ormaechea en el banco López Ufarte se fue a los 12 tantos en Liga, incluido un gran doblete ante el Barça y la Real alcanzó el cuarto puesto y la clasificación para la Copa de la UEFA. Mientras que el curso posterior luchó con el Real Madrid con el título aunque finalmente obtuvieron el subcampeonato por un punto de diferencia.
La llegada de la década de los 80 supuso para los donostiarras vivir la gran época dorada de la institución. Lo alcanzado años antes fue un signo de lo que estaba por venir al conquistar dos Campeonatos de Liga consecutivos y dominar el fútbol español por delante de los grandes. López Ufarte fue uno de los grandes artífices con dos campañas a un altísimo nivel y un gol para la historia. El primer entorchado tuvo lugar en 1981 tras empatar a puntos con el Real Madrid gracias al célebre tanto de Zamora en Gijón en la última jornada. Por su parte en 1982 revalidaron el título aunque en esta ocasión el gran rival fue el F.C. Barcelona. A la jornada 34 los donostiarras llegaron un punto por encima y recibían al Athletic Club. Zamora abrió el marcador en la segunda parte y López Ufarte batió a Zubizarreta poco después, impidiendo así que el tanto de Sarabia para los leones en el minuto 87 fuese decisivo. La Real ganó el partido y pudo cantar el alirón en Atocha junto a sus fieles aficionados.
En la temporada 1982-1983 se buscó el tercer trofeo pero la campaña no cumplió las expectativas y a pesar de lograr la Supercopa tras derrotar al Real Madrid se concluyó la Liga en sexto lugar. López Ufarte continuó deleitando con su fútbol y su zurda en San Sebastián durante cuatro años más y en su último curso se marchó con un título bajo el brazo, la Copa del Rey. Los pupilos de Toshack realizaron un gran torneo eliminando a Eibar, Mallorca Atlético y Athletic para imponerse en la final al Atlético de Madrid con el extremo izquierda nacido en Fez en el once titular y anotando un tanto. 
Curiosamente su futuro equipo fue precisamente el colchonero, por el que fichó al ser su entrenador el argentino César Menotti. El galés Toshack decidió que su periplo en San Sebastían había terminado y debía hacer hueco a los Bakero o Begiristain. En el cuadro rojiblanco tuvo la oportunidad también de compartir vestuario con Futre, Alemao o Julio Salinas pero después de ser destituido el técnico argentino dejó prácticamente de jugar. Por entonces había disputado 25 partidos y marcado siete dianas, con un fantástico doblete en el Bernabéu, pero la temporada en el club fue convulsa por las decisiones de su nuevo presidente Jesús Gil. Al final de la campaña su antiguo entrenador Toshack le llamó para que volviese a casa pero el zurdo tomó el sur como destino. 
Hizo las maletas y firmó con el Real Betis que dirigía Eusebio Ríos. La campaña en general fue muy mala y dio con los verdiblancos en la Segunda División después de perder la promoción frente al Tenerife. Pese a los cambios en el banquillo López Ufarte tuvo la confianza de Rios, Buenaventura y Ré y terminó participando en más de 30 encuentros a lo largo del curso. Unos meses después, en noviembre de 1989, rescindió su contrato con la entidad de Heliópolis y colgó las botas con 31 años y varios problemas de rodilla.

Real Sociedad 1981-1982
España 1982













Betis 1989
Atlético de Madrid 1987-1988

















Con la selección española fue internacional en 15 ocasiones logrando cinco tantos. Primero destacó en las categorías inferiores y con la sub18 alcanzó el tercer puesto en el Europeo de 1976 celebrado en Hungría, consiguiendo además tres dianas. Posteriormente jugó con la sub21 y en 1977 le llegó la oportunidad con los mayores. Kubala le dio la alternativa en un amistoso ante Suiza y el de Fez se estrenó con el gol de la victoria.
Un año más tarde participó también en el triunfo frente a Italia en el Bernabéu pero el técnico magiar no le incluyó en la lista para el Mundial de Argentina. Fue a partir de 1979 cuando se hizo un asiduo en el equipo nacional español. Al organizar el siguiente Mundial en 1982, los hispanos prepararon la cita con numerosos amistosos los meses anteriores. En uno de esos choques López Ufarte realizó una de sus mejores actuaciones en el triunfo por 3-0 contra Luxemburgo. El jugador de la Real logró un doblete y salió aclamado del Luis Casanova en Valencia.
Fijo en la lista de Santamaría para la Copa del Mundo donde fueron anfitriones López Ufarte fue inamovible en el once inicial. España debutaba ante Honduras, una perita en dulce, pero 90 minutos después la historia dijo lo contrario. Los locales no hicieron un buen partido y acabaron firmando tablas, gracias a un tanto de El pequeño diablo desde los once metros. A continuación se impusieron a Yugoslavia (López Ufarte marró una pena máxima y Juanito la convirtió tras mandar el colegiado repetir el lanzamiento) pero en la tercera jornada volvieron a defraudar a los suyos tras caer con Irlanda del Norte. Accedieron a la siguiente ronda encuadrados en un grupo potentísimo con Inglaterra y Alemania Occidental. Ante los teutones perdieron por 1-2 en Madrid y en la despedida de la competición ya sin López Ufarte en la alineación se igualó a cero con los 'pross'.
El panorama tras el Mundial cambió mucho en la selección española y Miguel Muñoz se hizo cargo del equipo. El madrileño no contó nunca más con López Ufarte y la trayectoria internacional del zurdo concluyó en el duelo contra los germanos.

También ha vestido en varias ocasiones la zamarra de la selección vasca, concretamente en los partidos que suelen organizarse en época navideña con el parón de la competición doméstica.

Tras su retirada estuvo vinculado durante más de una década a la Real Sociedad, siendo el segundo entrenador de números técnicos que pasaron por la casa txuri-urdin. Luego fue Director Técnico del Real Unión entre 2009 y 2012 y en 2013 trabajó en Vanuatu para desarrollar el balompié de aquel país.

En la actualidad trabaja junto a John Toshack en el WAC Casablanca, con el que han conquistado la Liga de Marruecos en la campaña 2014-2015.

domingo, 13 de septiembre de 2015

Juan Vicente Lezcano "El Mariscal asunceno"

Uno de los mejores baluartes defensivos de la historia de Paraguay, tuvo una extensa y brillante carrera primero en su país en las filas de Olimpia de Asunción y a continuación en el Peñarol de Montevideo. Nacido en Asunción (Paraguay) el 5 de abril de 1937, se desempeñaba como líbero o central. Defensa rápido y muy seguro y sólido en el marcaje, destacaba también por su gran personalidad con la que mandaba y ordenaba a la perfección a la zaga. En el panorama futbolístico tuvo el apodo de El Mariscal y El Paragua.

Perteneciente a una familia futbolera, su padre Juan Félix fue internacional guaraní en la década de los 30 y su hermano Juan Carlos futbolista de Universidad Católica o Elche, inició su carrera en las filas del Olimpia. Debuto en el primer equipo y con celeridad se convirtió en uno de los puntales del equipo blanquinegro. Su aterrizaje coincidió además con uno de los periodos más esplendorosos de la entidad.
El cuadro capitalino que contaba por entonces con futbolistas del nivel de Juan Bautista Aguero, Echagüe, Achucarro, Oscar Aguilera o Arévalo dominó el fútbol del país durante un lustro. Desde el año 1956 hasta 1960 conquistaron el Campeonato nacional en cinco ocasiones, sin que clubes como Club Libertad, Cerro Porteño o Sportivo Luqueño pudiesen hacer nada para evitarlo. Poco a poco Lezcano fue explotando todas sus virtudes hasta ser considerado uno de los mejores defensas sudamericanos de la época. Tras el Mundial de Suecia estuvo cerca de ser contratado por el Atlético de Madrid pero finalmente los colchoneros desestimaron su fichaje.
Además y gracias a los triunfos en Paraguay el Olimpia participó en la primera edición de la Copa Libertadores en el año 1960. Dejaron en el camino a Millonarios en semifinales por un global de 5-1 y alcanzaron la final frente a Peñarol. Sin embargo en la ida Lezcano fue expulsado tras un lance con Spencer y perdieron por la mínima. En la vuelta con El Mariscal sancionado empataron a uno y el título se esfumó. 
Lezcano a pesar de no participar apenas en la final llamó la atención de la institución aurinegra y en febrero de 1961 firmó por Peñarol. La directiva buscaba un sustituto para William Martínez, mítico defensa charrúa de la década de los 50 y eligió al de Asunción. Allí se juntó con otras rutilantes estrellas de la talla de Luis Maidana, Néstor Gonçalves, Luis Cubilla, Spencer o Juan Joya y coleccionó innumerables títulos. En su primera campaña aún con Martínez activo fue un habitual suplente en un curso donde Peñarol revalidó la Libertadores del año anterior ante Palmeiras y se hizo con el trofeo liguero.
A partir de 1962 el capitán Martínez se marchó a Rampla Juniors y Lezcano entró en escena. El Peñarol continuó consagrándose en Uruguay y el continente logrando tres torneos nacionales en 1962, 1964 y 1965 y un subcampeonato de la Libertadores en 1962. En 1965 volvieron a llegar la final de la competición internacional pero de nuevo se quedaron con la miel en los labios al perder con Independiente de Avellaneda. Tuvo que ser la temporada venidera cuando reconquistaran la Libertadores. Lezcano disputó toda la fase de grupos en la que lideraron la liguilla junto a Nacional y también apareció en la siguiente fase con Universidad Católica y otra vez Nacional como adversarios. Peñarol sumó seis puntos y se clasificó para la final contra River Plate. El técnico Máspoli alineó a Lezcano en la zaga junto a Díaz, Pablo Forlán y Gonçalves aunque se hizo necesario un choque de desempate tras ganar Peñarol en Montevideo y River en el Monumental. El duelo se celebró en Santiago y los carboneros se hicieron con el triunfo por 4-2 en la prórroga. La guinda llegó unos meses más tarde cuando se vengaron del Real Madrid en la Copa Intercontinental. Muy superiores a los blancos el plantel de los Spencer, Mazurkiewicz, Abbadie, Pedro Rocha y Lezcano consiguió el triunfo por idéntico resultado en el Centenario y el Bernabéu, un 2-0. 
La carrera del defensa paraguayo en la capital charrúa prosiguió dos temporadas más en las que amplió el palmarés con otros dos trofeos ligueros tras superar Peñarol a su eterno adversario Nacional. En 1968 y tras siete años muy exitosos Lezcano hizo las maletas y se fue a jugar a Argentina, concretamente a Colón. Allí disputó 70 encuentros y año y medio después regresó al club de sus inicios Olimpia de Asunción. Parecía que pondría fin a su trayectoria en el conjunto franjeado pero en 1971 con 34 años firmó por River Plate de Asunción, donde a finales de año colgaría las botas de manera definitiva.

Peñarol 1966
Paraguay 1957
Olimpia 1960
Con la selección paraguaya fue internacional en 27 ocasiones desde 1957 a 1960. Debutó en la Copa Paz del Chaco ante Bolivia un 9 de junio, choque que se llevó el cuadro guaraní por 5-2. A partir de ese momento se convierte en un fijo para Aurelio González y juega la clasificación para el Mundial de Suecia del siguiente año. Encuadrada en el grupo 3 los paraguayos buscan un billete con Uruguay y Colombia como rivales. El debut se produce en El Campín donde salen victoriosos por 2-3. A continuación Colombia les devuelve la visita y de nuevo se imponen con claridad, alcanzando el liderato del grupo. Restaba enfrentarse al combinado charrúa liderado por Miguez, Nestor Gonçalves, William Martínez o Borges. En Puerta Sajonia recibieron al equipo dirigido por Juan López al que endosan una goleada histórica. Paraguay desarboló aquel día a La Celeste y venció el encuentro por 5-0, con un hat-trick de Florencio Amarilla. Días más tarde en Montevideo los uruguayos les derrotaron por 2-0 pero eso no hizo más que certificar la presencia de Paraguay en la Copa del Mundo.
En los meses precedentes los guaraníes prepararon el Mundial con varios duelos de relevancia. Lezcano inamovible en la zaga participó en la victoria por la mínima ante Argentina en Asunción el 20 de abril de 1958 o en los dos encuentros ante Brasil de la Copa Oswaldo Cruz, saldándose uno con derrota por 5-1 en Maracaná y el otro con una igualada sin goles en Pacaembú. El Paragua entró en la lista de convocados para Suecia y fue titular en los tres choques de la fase de grupos. La fortuna les deparó como rivales a Francia, Escocia y Yugoslavia y pese a la dificultad de los adversarios realizaron un gran papel. En el estreno cayeron ante la Francia de Fontaine por 7-3 pero en la segunda jornada se rehicieron con un fabuloso triunfo contra la 'Tartan Army' por 3-2. En su mano estaba acceder a la siguiente ronda en el choque contra Yugoslavia. El cuadro plavi con figuras de la talla de Sekularac, Beara o Zebec fue inabordable pero aún asi consiguieron sacar un empate a tres con un tanto final de Romero. Tuvieron que hacer las maletas pero las sensaciones que dejaron en tierras escandinavas fueron magníficas.
La siguiente competición internacional a la que acudió Lezcano tuvo lugar en 1959 con el Campeonato Sudamericano con sede en Argentina. El buen rendimiento del Mundial les hizo viajar con esperanzas a un torneo en el que de nuevo cumplieron con nota. Aurelio González confió en los Cayetano Re, Villalba o Echague y en los dos primeros encuentros firmaron dos victorias contra Chile y Bolivia. Posteriormente hubo que enfrentarse a las poderosas Uruguay, Argentina y Brasil y ahí fue donde Paraguay dijo adiós al título. Perdieron los tres encuentros con rotundidad y sólo les quedó la opción de finalizar como terceros. Para ello debían ganar a Perú en la última jornada y así lo hicieron. Un 2-1 en el Monumental certificó el tercer lugar para Paraguay, su mejor posición desde el triunfo en 1953.
Unos meses después y aún en el año 1959 se disputó otro Campeonato Sudamericano extra en Ecuador. Lezcano volvió a disputar todos los partidos aunque en esta ocasión Paraguay apenas sumó un punto. Ante Brasil y Argentina sufrieron a Paulo y Sanfilippo con tres goles cada uno y también perdieron frente a los anfitriones. El único duelo del que no salieron derrotados se produjo contra Uruguay en Guayaquil donde ambas selecciones empataron a uno.
El zaguero capitalino jugó varios encuentros más con el equipo nacional en 1960 aunque en ninguno de ellos Paraguay se hizo con la victoria. En la Copa Atlántico de 1960 con Lezcano en el campo perdieron ante Brasil, Argentina y Uruguay y en dos amistosos contra Chile se repitió la historia. Se despidió de la selección precisamente contra La Roja en un partido disputado el 21 de diciembre de 1960 en Santiago.

Varios años después de su retirada se instaló en España donde montó un restaurante junto a su hermano Juan Carlos, jugador el Elche entre 1962 y 1972.

Falleció el 6 de febrero de 2012 a la edad de 74 años.



jueves, 10 de septiembre de 2015

Jock Stein perece en el banquillo de Ninian Park

Con la llegada del mes de septiembre, siempre amenazando con el fin del verano, llega la efeméride del fallecimiento del técnico escocés Jock Stein. El día 10 del año 1985 la Tartan Army luchaba en Cardiff por un billete para el Mundial de México, cuando a poco del final el mister nacido en Burnbank sufrió un infarto del que no se recuperó y acabó muriendo con las botas puestas.

Stein figura en la lista de los grandes entrenadores escoceses que ha habido en la historia del fútbol junto a Matt Busby, Bill Shankly o Alex Ferguson. Precisamente Ferguson fue discípulo suyo y ambos compartieron el banquillo del equipo nacional durante varios meses. El gran trabajo de Fergie en el Aberdeen llamó la atención de Stein que lo incorporó al staff de la Selección, siendo además el de Govan quien ocuparía el cargo tras su muerte.

Nacido en una pequeña localidad al sur de Escocia, Stein sintió pasión por el balompié desde pequeño. El fútbol además le ayudó a huir de las minas de carbón, el trabajo corriente de un hombre en su ciudad. En plena II Guerra Mundial firmó por el Albion Rovers sustituyendo a jugadores que estaban en el frente. Sus buenas actuaciones le permitieron continuar en el equipo tras el conflicto bélico y allí permaneció hasta 1950. A continuación se marchó a Gales para jugar en el Llanelli Town una campaña y en 1951 llegó su fichaje por el Celtic de Glasgow. En principio fue contratado para el equipo de reservas pero una plaga de lesionados le hizo dar el salto al primer equipo. Con los católicos ganó el doblete de Liga y Copa en 1954 y la Copa Coronación en honor a la Reina Isabel II hasta que un grave problema de tobillo le hizo retirarse de los terrenos de juego en 1957.
 
Uno de los mejores entrenadores escoceses de la historia

El Celtic entonces le ofreció tomar las riendas del equipo filial y así lo hizo durante una temporada. Luego se marchó al Dunfermline Athletic con el que conquistó una Copa y posteriormente entrenó al Hibernian hasta que el Celtic volvió a llamar a su puerta. Corría el año 1965 y esta vez era para dirigir al primer equipo, convirtiéndose en el primer técnico protestante de la historia de la entidad y el cuarto desde la fundación del club. Su estancia iba a prolongarse más de una década y en ella el Celtic viviría una de sus etapas más gloriosas.

Las cosas marcharon bien desde el principio y en su primera campaña conquistaron la Copa en una bonita final ante el Dunfermline. La temporada siguiente hicieron doblete de Liga y Copa de la Liga y el gran salto cualitativo lo lograron en 1967 con la obtención de los tres trofeos en su país y el máximo torneo continental. Con un juego vistoso, rápido, combinativo y vertical hacían las delicias de la hinchada que se había acostumbrado a ver un estilo algo más cerrado e insípido. En su camino hacia la final de la Copa de Europa se deshicieron consecutivamente de Zurich, Nantes, Vojvodina y Dukla de Praga antes de verse las caras en Lisboa con el Inter de Milán de Helenio Herrera, Facchetti, Mazzola o Corso. Los nerazzurri se adelantaron en el marcador pero en la segunda mitad los pupilos de Stein remontaron y alzaron la ‘Orejona’. Para la historia queda la formación blanquiverde integrada por Simpson, Craig, McNeill, Clark, Gemell, Murdoch, Auld, Johnstone, Wallace, Chalmers y Lennox.

Meses más tarde lucharon por el cetro mundial de clubes ante el Racing de Avellaneda. La competición tuvo que resolverse con un choque de desempate en Montevideo donde la violencia y la tensión fueron los protagonistas del duelo. Patadas, codazos, expulsiones por ambos bandos y hasta la intervención de la policía fue necesaria en un partido que finalmente ganaron los argentinos por la mínima. Stein no quedó nada satisfecho y comentó que esperaba en el futuro tener otra oportunidad de disputar la Copa Intercontinental. No fue así, pero en Escocia si que continuaron con un periodo de dominio total los años posteriores en los que consiguieron 8 Ligas, 6 Copas de Escocia y 4 Copas de la Liga.
 
Campeón de Europa con el Celtic

En 1978 abandonó el Celtic para irse al Leeds donde no le acompañó la suerte y poco después la Asociación Escocesa de Fútbol pensó en él para entrenar a la Selección. No clasificó al equipo ni para la Eurocopa de Bélgica 1980 ni para la disputada en Francia en 1984 pero si para la Copa del Mundo con sede en España. Allí con Brasil, la URSS y Nueva Zelanda como rivales no pasaron de la primera ronda tras sumar tres puntos, un empate contra los soviéticos y una victoria ante los neozelandeses.

Su muerte televisada en directo causó una gran conmoción en el Reino Unido y se produjo mientras Escocia estaba inmersa en la fase de clasificación para el Mundial de 1986. Compartían grupo con España, Gales e Islandia y en la última jornada se tenían que desplazar al estadio Ninian Park de Cardiff para enfrentarse a los dragones. Los hispanos lideraban la liguilla y Escocia con una victoria o un empate se aseguraba el segundo puesto que daba acceso a un playoff contra el mejor conjunto de Oceanía.

Stein no pudo contar para el encuentro con Dalglish, Archibald o Souness y desde el pitido inicial se le vio incómodo y muy nervioso. Todo se agravó cuando a los 13 minutos de juego se adelantaron los locales por mediación de Mark Hughes. En el descanso tuvo que sustituir al guardameta Jim Leighton que había perdido una lentilla pero sus indicaciones e instrucciones surtieron efecto para la segunda mitad. Escocia mejoró y empató el partido en el minuto 81 desde los once metros gracias a Davie Cooper, que había entrado en sustitución del extremo Gordon Strachan. En los últimos compases los fotógrafos rodearon el banquillo visitante para realizar un testimonio gráfico de la alegría escocesa y Stein discutió con varios de ellos. A continuación pensando que el árbitro pitaba el final se levantó para dar la mano a su colega galés Mike England y en ese instante sufrió un infarto. Fue trasladado a la enfermería del Ninian Park pero los ejercicios de reanimación fueron en vano y solo se pudo certificar su fallecimiento. La Tartan Army estaba un pasito más cerca del Mundial pero en el camino había perdido a Jock Stein, un emblema del país y un mito del fútbol británico.

Los fotógrafos captan el momento del fatal desenlace

miércoles, 2 de septiembre de 2015

El portero que intimidó a Maradona

El Pelusa a lo largo de su carrera fue un especialista desde los once metros y logró goles importantes como el anotado en la última jornada del Metropolitano del 81 con Boca ante Racing que dio el título a los xeneize, el obtenido en la final de la Copa de la Liga de 1983 con la camiseta del F.C. Barcelona ante el Real Madrid, el conseguido en la ida de la final de la Copa de la UEFA de 1989 con el Nápoles batiendo a Immel del Stuttgart o el cosechado en la tanda de semifinales del Mundial’90 donde superó al italiano Zenga y clasificó a la albiceleste para la final.

Sin embargo también falló algunos célebres como los cinco que erró de forma consecutiva con Boca en el torneo Clausura de 1996 ante Newell´s, Belgrano, Rosario Central, River y Racing o el que costó la eliminación del Nápoles de la UEFA del curso 86-87 a manos del Toulouse. Otro que aún se recuerda fue el que marró en los cuartos de final del Mundial de 1990 frente a Yugoslavia, pero aquel duelo con el arquero Ivkovic venía de unos meses atrás.

En la temporada 1989-1990 el Nápoles defendía la corona de la Copa de la UEFA conquistada la campaña anterior. Al equipo napolitano llegaron Baroni, Tarantino, Massimo Mauro o Zola como fichajes y el sorteo del torneo europeo les deparó como primer rival el Sporting de Portugal en treintaidosavos de final. En la ida en el José Alvalade no hubo goles y dos semanas después en San Paolo el partido discurrió por el mismo camino durante los 90 minutos y el tiempo extra.

Ivkovic con la selección plavi

En la tanda de penaltis en la portería italiana se encontraba Giuliani, mientras que en la de los lisboetas estaba Tomislav Ivkovic. Guardameta yugoslavo de gran agilidad y reflejos fue un auténtico trotamundos y por entonces ya había militado en Dinamo de Zagrev, Estrella Roja, Swarovski Tirol o el Genk belga. Internacional por su país acudió a los Juegos Olímpicos de Moscú de 1980 y a los de Los Ángeles`84 donde los plavi se colgaron el bronce. Además también estuvo en la convocatoria del técnico Todor Veselinovic para la Eurocopa de 1984 siendo titular ante Dinamarca.

En la primera ronda fallaron Crippa del Nápoles y Luisinho del Sporting y a continuación marcaron Careca y Douglas. En el tercer turno Mauro anotó para los locales y Marlon erró para los lusos. Baroni y Paulinho Cascavel colocaron el 3-2 en el tanteo antes de la última tanda de lanzamientos. Maradona se encaminó hacia el punto de penalti y al llegar Ivkovic le retó. El guardameta muy seguro de si mismo apostó 100 dólares a que se lo paraba, a lo que Maradona mientras colocaba el esférico contestó: “Trato hecho”. El argentino disparó a su derecha pero Ivkovic repelió su chut con gran destreza. Carlos Manuel empató segundos después pero por suerte para el Nápoles y Maradona el zaguero Ferrara batió a Ivkovic y Fernando Gomes no logró transformar el suyo. Los napolitanos vencieron por 4-3 y en el túnel de vestuarios Maradona saldó su deuda con Ivkovic y también le regaló su camiseta.

El 30 de junio de 1990 en los cuartos de final del Mundial de Italia volvieron a verse las caras. La albiceleste llegaba tras derrotar a Brasil en Turín y los balcánicos después de imponerse a España en la prórroga. El duelo se produjo en Florencia y otra vez tras una igualada a cero el destino les llevó a la tanda de penaltis. Serrizuela y Burruchaga perforaron la meta de Ivkovic mientras que por Yugoslavia erró Stojkovic pero marcó Prosinecki. En el tercer turno le tocaba a Maradona que disparó con suavidad y muy centrado atajando de nuevo Ivkovic su disparo. Savicevic puso el 2-2 pero el cancerbero Sergio Goycochea se erigió en héroe de los argentinos y tras detener los penaltis de Brnovic y Hadzibegic y anotar Dezotti los sudamericanos accedieron a semifinales.