lunes, 11 de mayo de 2015

La Copa Eva Duarte

La Supercopa de fútbol de España se celebra cada año desde 1982 y enfrenta al campeón de Liga con el campeón de la Copa de S.M. el Rey. La competición que se creó tras la propuesta del presidente del F.C. Barcelona José Luis Núñez, no fue la primera de estas características que se disputó en territorio español, ya que con anterioridad existieron cuatro precedentes, la Copa de Campeones, la Copa de oro “Argentina”, la Copa Presidente Federación Española de fútbol y la Copa Eva Duarte.

La Copa Eva Duarte es el torneo inmediatamente anterior a la actual Supercopa y tuvo su origen en 1947. Auspiciada por la RFEF tuvo una duración de siete años y fue bautizada con ese nombre porque el trofeo fue donado por Eva Duarte, mujer del presidente argentino Juan Domingo Perón. El campeón de Liga y el campeón de la Copa del Generalísimo se enfrentaban para dilucidar al supercampeón nacional aunque en aquella época el sistema era a partido único (salvo que finalizase en tablas).

La Copa Eva Duarte





El Atlético festeja el título de 1951

La primera edición tuvo como participantes al Valencia (campeón de Liga) y al Real Madrid, vencedor del torneo del KO. Se vieron las caras en Chamartín y el cuadro merengue se impuso por 3-1 gracias a dos tantos de Ipiña y uno de Macala, mientras que el gol ché fue obra de Seguí. Los valencianistas por entonces tenían un plantel muy potente en el que destacaba Puchades y una delantera fantástica formada entre otros por Amadeo, Mundo y Asensi. Por su parte el equipo blanco no pasaba por su mejor época ya que el dinero de la entidad fue destinado a la construcción del nuevo estadio y los fichajes pasaron a un segundo plano. Aún así en su equipo figuraban jugadores importantes como el defensa Corona, el capitán Ipiña o los atacantes Chus Alonso y Alsúa.

En 1948 llegó el primer título del F.C. Barcelona que se impuso por la mínima al Sevilla. El escenario del partido fue el estadio de Mestalla en Valencia y el conjunto culé alzó el título tras un solitario tanto de Josep Seguer. Kubala no figuraba todavía en la plantilla barcelonista pero el equipo de la Ciudad Condal era claro dominador del panorama nacional a finales de la década de los 40. En el Sevilla permanecían aún jugadores importantes que habían logrado la Liga en 1946 como Busto, Joaquín, Alconero, Campos o los delanteros Arza y Araujo, que no fueron de la partida en el choque de la Copa Eva Duarte.

La temporada siguiente el F.C. Barcelona volvió a luchar por el trofeo aunque esta vez la historia fue diferente y cayó con rotundidad ante el Valencia. El duelo se celebró en el estadio Metropolitano y fue uno de los más bonitos que dejó esta competición. Unos meses antes ambas escuadras se habían enfrentado en semifinales de Copa donde el Valencia apeó a los culés tras un global de 5-4. Por tanto los blaugranas buscaron resarcirse en la Copa Eva Duarte pero de nuevo el equipo dirigido por Jacinto Quincoces se hizo con la victoria. Al final de los 90 minutos reglamentarios el marcador reflejaba un empate a cuatro, con triplete de Seguer incluido. En el tiempo extra un fabuloso Igoa con dos dianas y un gol de Fuentes a poco del final dieron la primera y única Copa Eva Duarte al Valencia.


El embajador argentino saluda a los jugadores valencianistas en el año 1947

En la edición de 1950 fue el Athletic Club la institución que inscribió su nombre en el palmarés del trofeo. Su rival fue el vigente campeón de Liga el Atlético de Madrid y por primera vez tuvo que disputarse un choque de desempate, después de que el 12 de Octubre en Chamartín igualasen a cinco tantos en una gran tarde del ariete colchonero Pérez Payá (firmó un hat-trick). Tres semanas más tarde se repitió el duelo en el mismo coliseo y en esa ocasión los leones liderados por un Zarra bigoleador obtuvieron el triunfo por 2-0. Los bilbaínos alinearon a cuatro de los cinco integrantes de la delantera mítica, Iriondo, Venancio, Zarra y Gaínza y un eje defensivo con Lezama, Canito y Garay que fue fundamental en la victoria. Mientras que en el otro bando se notó la baja de Ben Barek que no pudo acompañar a sus socios en la “Delantera de cristal” Juncosa, Pérez Payá, Carlsson y Escudero, siendo su sustituto el balear Mascaró.

El Atlético de Madrid no tuvo que esperar mucho tiempo para poder conseguir el título que se le resistió la campaña anterior y en 1951 fue a parar a sus vitrinas. Disputó la competición de nuevo como vencedor del campeonato doméstico y enfrente tuvo al ganador de la Copa del Generalísimo, el F.C. Barcelona. Chamartín acogió el partido donde los pupilos de Helenio Herrera se impusieron a los culés por 2-0. El sueco Carlsson al poco del inicio y Escudero en la segunda mitad certificaron el triunfo ante un conjunto barcelonista en el que no fue alineada su estrella Kubala.

Las dos últimas ediciones del trofeo debieron celebrarse en 1952 y 1953, pero al conquistar el doblete de Liga y Copa el F.C. Barcelona de los Ramallets, Segarra, Kubala, César o Basora se dio automáticamente como ganador al cuadro blaugrana.


Palmarés

 F.C. Barcelona                 3 (1948, 1952, 1953)
 Real Madrid                     1 (1947)
 Valencia CF                     1 (1949)
 Athletic Club                   1 (1950)
 Atlético de Madrid           1 (1951)


César celebra el tanto que dio al F.C.Barcelona el trofeo en 1948

sábado, 9 de mayo de 2015

Florian Albert “Mister elegancia”

Miembro del “one-club men”, al desarrollar toda su carrera en el Ferencvaros, este futbolista húngaro pertenece a la generación posterior de los Puskas, Bozsik, Kocsis o Czibor. Ganó el Balón de Oro en 1967 y hasta la fecha es el único magiar en haberlo conseguido. Nacido el 15 de septiembre de 1941 en Hercegszántó (Hungría), se desempeñaba como delantero. Futbolista fino, elegante y creativo, estaba dotado de un gran cambio de ritmo, una formidable visión de juego y mucho olfato de gol. En el mundo futbolístico fue conocido como “El Emperador”.

Su familia se mudó a Budapest poco después de morir su madre y un día acudió a una jornada de captación de jóvenes talentos por parte del Ferencvaros. Allí los técnicos del club vieron su potencial y con celeridad le ofrecieron entrar a formar parte de las categorías inferiores. Poco a poco fue subiendo en los diferentes conjuntos de la cantera hasta que le llegó la oportunidad de debutar en el primer equipo un 2 de noviembre de 1958 ante el Diosgyor. Albert se estrenó con un doblete e inició una carrera hacía el estrellato.
Sin embargo los trofeos a nivel general por parte del Ferencvaros tardaron un tiempo en llegar. No fue hasta la década de los 60 cuando se habían incorporado jugadores como Novak, Varga o Juhasz, el momento en que comenzó una etapa de dominio en su país. Albert que en 1960 y 1961 (también lo sería en 1965) se había erigido máximo goleador de la Liga con 27 y 21 tantos respectivamente, pudo levantar su primer Campeonato doméstico en el curso 62-63 tras superar en la tabla al MTK.
Desde ese instante acumularon tres Ligas más en los años 1964, 1967 y 1968 y conquistaron un prestigioso título continental a nivel de clubes, la Copa de Ferias en 1965. El delantero de Hercegszántó comandó a su equipo a la final después de derrotar en las fases anteriores al Spartak de Brno, Wiener Sport-Club, Roma, Athletic Club y Manchester United. Albert perforó las redes rivales en cuatro ocasiones aunque no pudo repetir en la final, donde se impusieron a la Juventus con un solitario gol de su compañero Fenyvesi.
Dos años después rozaron de nuevo la proeza de obtener la Copa de Ferias pero en esta ocasión tras deshacerse del Real Zaragoza, el Liverpool o el Athletic de Bilbao, sucumbieron en la gran final con el Leeds de Don Revie y capitaneado por Billy Bremner.
La llegada de los 70 trajo un bajón de nivel y de juego en el Ferencvaros y en un Florian Albert que rozaba los 30 años y acababa de superar una grave lesión. En dos temporadas apenas superó las 12 dianas aunque hubo un repunte en el curso 1971-1972. Logró 15 tantos en Liga que no sirvieron para conseguir el título pero en cambio aquella campaña alzó uno de los pocos trofeos que le faltaba en su palmarés, la Copa húngara. Tras un torneo muy igualado se presentaron en una final en la que doblegaron al Tatabanya por 2-1, el segundo a poco del final obra suya.
El título les dio acceso a participar en la Recopa del año siguiente pero su paso fue muy breve al caer en la segunda eliminatoria con claridad frente al Sparta de Praga. La carrera de Albert tocaba a su fin y aunque disputó unos pocos encuentros de la temporada 1973-1974 optó por colgar las botas. Para la historia queda su liderazgo sobre el terreno de juego, la adoración que le tenía la hinchada de las ‘Águilas verdes’ y unas extraordinarias estadísticas con el club de su vida de 256 tantos en 351 encuentros oficiales.


Hungría 1966
Ferencvaros 1972
















En el equipo nacional húngaro disputó 75 encuentros, logrando un total de 31 dianas. El recuerdo de los “Magíares Mágicos” continuaba presente aunque en la década de los 60 Hungría siguió cosechando buenos resultados. Hizo su debut en un amistoso ante Suecia en 1959 y el oficial fue unos pocos meses más tarde en un partido de clasificación para la Eurocopa de 1960, donde cayeron por 0-1 frente a la URSS.
Sus primeros goles tuvieron como víctima al combinado yugoslavo de los Beara, Sekularac o Zebec al que marcó un hat-trick en un choque amistoso que concluyó con victoria magiar. Ya iniciados los 60 participó en la calificación para los JJOO de Roma y con cuatro tantos guió a su Selección a obtener el billete por delante de Austria y Checoslovaquia.
En los Juegos realizaron un buen torneo llegando a alcanzar la medalla de bronce. En la primera fase el delantero de Hercegszántó consiguió cinco tantos y Hungría lideró el grupo D. Sin embargo en semifinales se vieron sorprendidos por Dinamarca que les dejó fuera de la final después de doblegarles por 2-0. Tres días más tarde pudieron eso si marcharse de la capital italiana con buen sabor de boca al vencer a los anfitriones en el duelo por la tercera plaza.
El siguiente objetivo de Albert y la Selección húngara estaba muy claro, acudir al Mundial de Chile de 1962. En la clasificación lucharon con la RDA y los Países Bajos que no pusieron mucha oposición. Albert solo jugó dos partidos y marcó un tanto pero los magiares con siete puntos se ganaron el billete a Chile. Allí el punta fue el líder del equipo dirigido por Lajos Baroti.
Sus adversarios no eran nada sencillos y el debut resultaría complicado ante la Inglaterra de Moore, Charlton o Greaves. Pero Albert cuajó una gran actuación junto a los veteranos Grosics o Tichy y derrotaron a los ‘pross’ por 2-1. La siguiente jornada apabullaron a Bulgaria por 6-1 con un hat-trick del delantero del Ferencvaros y al estar ya clasificados el técnico le dio descanso contra Argentina. En cuartos se cruzaron con un viejo conocido, Checoslovaquia, que en un duelo muy igualado les apeó de la competición por la mínima. Albert pese a la pronta eliminación pudo erigirse como uno de los máximos artilleros del torneo con 4 goles.
A finales de 1962 dio comienzo el camino para poder participar en la Eurocopa de 1964. En la ronda preliminar se deshicieron claramente de Gales y en la primera fase hicieron lo propio con la RDA. La cosa parecía complicarse en cuartos con Francia pero la gran victoria en Colombes con un gol de Albert y dos de Tichy allanó el choque de vuelta. En Budapest también vencieron y de este modo certificaron su pase a la fase final con sede en España. En las semis precisamente el rival fueron los anfitriones. La primera parte fue de claro dominio hispano pero en la segunda Hungría mejoró y tras los 90 minutos hubo empate. En el tiempo extra un tanto de Marcelino mandó a Hungría al partido por el tercer lugar. Allí se impusieron por 1-3 a Dinamarca y dejaron España con una alegría.
A mediados de los 60 Albert era un joven pero experimentado y maduro jugador. La generación de futbolistas húngaros no era comparable a la anterior de Puskas o Kocsis pero disfrutaba de mucho talento en las botas del propio Albert, Bene, Matrai o Farkas. Para el Mundial de Inglaterra dejaron fuera a la RDA y Austria cediendo solo un empate. En suelo inglés les esperaba en la liguilla Portugal, Brasil y Bulgaria. El debut fue malo y los lusos que tenían un plantel brillante les ganaron por 3-1. El partido frente a Brasil se tornaba decisivo para las aspiraciones húngaras. Y ahí Albert y sus compañeros dieron la talla con un triunfo vital. Luego también se impusieron a Bulgaria y pasaron a cuartos. En Sunderland se vieron las caras con la URSS, una de sus bestias negras, que les mandó de vuelta casa después de un intenso encuentro.
En los dos siguientes grandes torneos a nivel internacional Hungría no consiguió la clasificación. Para la Eurocopa de 1968 pasaron con solvencia el grupo pero en cuartos la URSS les remontó en Moscú un 2-0. Y en la calificación de México 70 un desempate con Checoslovaquia en Marsella al empatar a puntos en la liguilla les dejó fuera del Mundial.
Regresaron con fuerza en la Eurocopa de 1972, con nuevos jugadores como Ku, Balint, o Juhasz en el combinado nacional dirigido por Baroti. Albert tenía 31 años y no era tan regular como antaño pero en la fase final celebrada en Bélgica disputó ambos encuentros. En semifinales, otra vez la URSS les impidió llegar a la final tras imponerse por la mínima en Bruselas. Su destino era la lucha por el tercer puesto que en esta ocasión se les escapó al caer contra Bélgica. Este sería el último choque oficial de la carrera de Albert que en 1974 se despediría de la Selección magiar en un amistoso contra Yugoslavia en Székesfehérvár. 

Durante unos años entrenó en Libia al Al-Ahly Benghazi, concretamente entre 1978 y 1982 y unos meses en 1985. Poco después volvió a casa y al equipo de su vida, el Ferencvaros, para desempeñarse como director técnico, entrenador de la cantera y presidente de honor de la entidad capitalina.



En 2007 el Ferencvaros puso su nombre al estadio donde juega sus encuentros y cuatro años más tarde, un 31 de octubre de 2011, uno de los mejores delanteros de la historia del país falleció víctima de unos problemas cardíacos. 

martes, 5 de mayo de 2015

Josef Masopust “Un ‘box-to-box’ noble y virtuosista”

sadasdas El primer ganador del Balón de Oro de Europa del Este, lo consiguió en 1962 tras superar en la votación al luso Eusebio y el germano Schnellinger. Militó la mayor parte de su carrera en el Dukla de Praga donde conquistó innumerables títulos en su país. Nacido el 9 de febrero de 1931 en Strimice (Checoslovaquia), fue un medio centro de mucho recorrido. Virtuoso del slalom y con gran llegada al área contraria, tenía un magnífico dominio del balón, enorme precisión en sus pases y una condición física extraordinaria. Además siempre destacó en el terreno de juego por su caballerosidad y nobleza.

Con el equipo nacional
Su idilio con el balompié comenzó en las filas de un conjunto de categoría regional, el Banik Most. Allí estuvo desde los 14 años hasta los 19, momento en el que fichó por el Teplice con el que debutaría en la Primera División de su país, y en el que solo permanecería dos campañas. En 1952, mientras realizaba el servicio militar firmó por un equipo de nueva creación, el club del ejército conocido como ATK Praga y poco después llamado Dukla de Praga. 
En el cuadro capitalino jugó durante tres lustros llegándose a convertir en el emblema de la institución. Los triunfos además llegaron con celeridad y en la temporada de su estreno se proclamaron campeones de Liga tras aventajar en tres puntos al Sparta de Praga. A lo largo de la década conquistaron dos entorchados nacionales más en 1956 y 1958 y debutaron en la máxima competición continental, la Copa de Europa. Eran tiempos donde a Masopust le acompañaban otros grandes jugadores checoslovacos como Pluskal, Dvorak, Novak, Cadek o Borovicka, todos ellos dirigidos por el técnico Karel Kolsky. Su papel en la Copa de Europa por el momento fue testimonial al caer frente al Manchester United de los ‘Busby Babes’ en su estreno y con el Wiener en la primera ronda (Masopust marcó en el Letná Studium) de la edición de 1958-1959, tras haberse deshecho del Dínamo de Zagreb con anterioridad. 
La llegada de los 60 acentuó la hegemonía del Dukla en Checoslovaquia y le convirtió en uno de los equipos más poderosos de Europa del Este. Obtuvieron cuatro Ligas de forma consecutiva entre 1961 y 1964 y otra en 1966, siendo además vencedores del torneo de Copa en 1961, 1965 y 1966, con un tanto fundamental del medio centro de Strimice en la última final. Ese poderío lo llevaron también a la Copa de Europa donde cuajaron excelentes actuaciones en una etapa en la que Masopust alcanzó su punto más álgido como futbolista. Su mejor versión tuvo lugar en 1967 cuando llegaron a semifinales después de apear a grandes conjuntos como Anderlecht o Ajax. Sin embargo en semis se toparon con el que sería el futuro campeón, el Celtic que les apartó de la gran final. 
Un año más tarde y tras casi 400 encuentros con la camiseta del Dukla, el legendario Masopust abandonaba el club praguense con el permiso de los dirigentes. Su siguiente destino fue Bélgica y concretamente el Crossing Molenbeek. El conjunto de la Región de Bruselas estaba en la división de plata y gracias a la ayuda del checoslovaco que compatibilizó el cargo de entrenador-jugador lograron un histórico ascenso. Un curso más tarde y cuando contaba con 39 años Masopust puso fin a su extensa carrera profesional.


Checoslovaquia 1962
Dukla de Praga 1965-1966

















Con la Selección checoslovaca fue internacional en 63 ocasiones, en las que logró un total de 10 goles. Se estrenó de la mano del técnico Antonin Rygr en un amistoso en 1954 ante la Hungría de Puskas, Bozsik o Kocsis que acababa de perder la final del Mundial. Fue en Budapest y Checoslovaquia cayó por un rotundo 4-1. Su primer partido oficial tuvo que esperar un par de años cuando debutó en la Copa Dr. Gero frente a Suiza. El choque fue en Ginebra y Masopust marcó uno de los seis tantos de Checoslovaquia aquella tarde.
En 1957 dio comienzo la calificación europea para el Mundial de Suecia. Los checoslovacos compartieron grupo con Gales y la RDA y tras sumar seis puntos en cuatro partidos lideraron la liguilla, estando presente Masopust en todos los choques. En tierras escandinavas el sorteo les deparó como rivales a Irlanda del Norte, Alemania Occidental y Argentina. En el debut perdieron frente a los norirlandeses y en la segunda jornada empataron contra los teutones. En Helsingborg apabullaron a la albiceleste por 6-1 y eso les permitió acudir a un desempate contra Irlanda del Norte. Sin embargo volvieron a caer frente a ellos, esta vez en la prórroga y tuvieron que hacer las maletas.
Con el inicio de la década de los 60 se creó una nueva competición, la Eurocopa de Naciones. Checoslovaquia venía de conquistar la Copa Dr.Gero al superar a Hungría con un Masopust al alza y era una de las favoritas para el torneo. El medio estuvo ausente en la primera eliminatoria contra Dinamarca pero fue convocado para los cuartos ante Rumania. En Bucarest abrió la victoria checoslovaca por 0-2 y en casa certificaron su pase a semis al vencer a los rumanos por 3-0. La fase final se celebró en Francia y allí la URSS les dejó fuera de la final tras ganarles con claridad en Marsella. Disputaron el choque por la tercera plaza unos días más tarde y esta vez si lograron el triunfo frente al conjunto galo por 0-2.
La generación de futbolistas checoslovacos era magnífica por entonces, comparable a la que despuntó a mediados de los 30. A Masopust le acompañaban Novak, Popluhar, Adamec o Pluskal su mejor papel se produjo en el Mundial de Chile 1962. Aún así sufrieron mucho para lograr el billete en la calificación. Escocia le hizo sudar y todo se resolvió en un playoff en Bruselas donde doblegaron a la ‘Tartan Army’ por 4-2.
En el Mundial desde el principio tuvieron que trabajarse sus triunfos. En el grupo se impusieron a España en el debut por la mínima e hicieron tablas con Brasil que aún disponía de Pelé. En la última jornada tenían el rival más débil en México que les sorprendió por 3-1. Por suerte la derrota española frente a la verde-amarela les hizo pasar como segundos. En cuartos se vieron las caras con un viejo conocido, Hungría. De la generación anterior solo quedaba Grosics aunque se habían incorporado grandes futbolistas como Tichy o Albert. Derrotaron a los magiares por 1-0 y en semifinales hicieron lo propio con una Yugoslavia integrada por Galic y Skoblar. En la final se repitió el enfrentamiento ante Brasil, ya sin Pelé aunque con Garrincha y Amarildo. Masopust hizo el 1-0 tras una brillante acción que arrancó en el centro del campo y terminó tras superar a Gilmar. Pero la alegría duró poco y Brasil empató poco después, imponiendo su enorme talento en la segunda mitad. Cayeron por 3-1 pero el torneo que realizaron fue extraordinario.
A partir de la Copa del Mundo las apariciones de Masopust con el equipo nacional se fueron haciendo más esporádicas. Fracasaron en su intento de clasificarse para la Eurocopa de 1964 frente a la RDA y el centrocampista solo jugó un partido de la calificación del Mundial de Inglaterra. Un año después, concretamente el 18 de mayo de 1966, se despidió del combinado checoslovaco en un duelo frente a la URSS en Praga.

También hay que resaltar que jugó en una ocasión con la Selección FIFA ante Inglaterra en Wembley en 1963, con motivo del centenario de la Federación inglesa y en 1964 con un combinado europeo frente a Yugoslavia para ayudar a las víctimas del terremoto de Skopje.

Su etapa como entrenador la inició tres años después de retirarse de los terrenos de juego. El club de sus amores, el Dukla de Praga le dio la oportunidad de sentarse en el banquillo durante tres campañas (1973-1976). A continuación se marchó al Zbrojovka Brno con el que se proclamó campeón de la Liga en el curso 1977-1978 y participó en la siguiente edición de la Copa de Europa. Allí se mantuvo hasta 1980 cuando firmó por el Hasselt belga por cuatro temporadas.
La gran oportunidad le llegó cuando la Federación de su país confió en él para lograr la clasificación de Checoslovaquia para el Mundial de México y la Eurocopa de Alemania. Sin embargo no pudo acudir a ninguna de ellas tras ser superada por Alemania Occidental y Portugal en su camino a tierras aztecas y por Dinamarca en la búsqueda para un billete hacía el país teutón.
Tras su paso por la Selección hizo las maletas para Indonesia donde estuvo hasta 1991 y un año más tarde regresó por poco tiempo al Zbrojovka Brno. Su última experiencia como técnico tuvo lugar en el Fk Pelikán Decin en el que permaneció desde 1993 a 1996.

En la actualidad tiene 84 años y reside en su país.

jueves, 23 de abril de 2015

Allan Simonsen “El prodigioso extremo de Vejle”

El único Balón de Oro de origen danés hasta la fecha, lo consiguió en el año 1977 tras superar en una ajustadísima votación a Kevin Keegan y Michel Platini. Por entonces era uno de los líderes del gran Borussia Mönchengladbach que maravilló con su fútbol tanto en Alemania como en el continente europeo. Además también jugó en el F.C. Barcelona, en el Charlton inglés y el Vejle Boldklub de su país. Nacido el 15 de Diciembre de 1952 en Vejle (Dinamarca), se desempeñaba como extremo izquierda. Futbolista diestro, de corta estatura y muy rápido y habilidoso, jugaba a banda cambiada y podía desbordar por cualquiera de los dos lados. Se le conoció con el apelativo de “La Pulga”.

En su etapa en el Gladbach
Empezó a jugar al fútbol en su localidad natal y muy pequeño entró a formar parte del Vejle FC, hasta que en 1963 con 11 años se marchó al gran equipo de la ciudad, el Vejle Boldklub. Su debut con el primer equipo tuvo lugar con 19 años en un choque frente al Karlskoga FF donde además logra marcar. Su rendimiento desde el inicio es magnífico y se convierte en uno de los fijos del plantel e ídolo de la hinchada. En dos temporadas en el Vejle Boldklub consigue dos Campeonatos daneses (1971 y 1972), una Copa (en 1972 con una diana suya en la final) y hace su estreno en la Copa de Europa, aunque su recorrido es corto al caer en la primera ronda frente al Anderlecht. Por entonces ya había llamado la atención de varios clubes europeos que se interesaron en sus servicios. Uno de ellos fue el Borussia Mönchengladbach dirigido por Hennes Weisweiler que le había visto años atrás en un torneo juvenil. Finalmente fichó por el club alemán en el que coincidiría con su compatriota Jensen y donde formaría parte de la etapa más dorada de la historia de la entidad.
Los primeros meses en Alemania son difíciles y complicados, no entiende los métodos de Weisweiler y apenas entra en sus planes. Incluso en el periodo estival de 1974 está cerca de irse al Hamburgo aunque acaba quedándose con “Los Potros”. Pero a raíz de esta oferta su situación cambia y en la campaña 1974-1975 ayuda con sus tantos (18 en Liga y 10 en la Copa de la UEFA) a los triunfos en la Bundesliga y la UEFA. En la final del torneo europeo además firma un doblete en el choque de vuelta en el que apabullan al Twente por 1-5. El dominio del ‘Gladbach’ sobre el Bayern de Munich en Alemania se confirmó con dos entorchados ligueros más de forma consecutiva en 1976 y 1977. Eran tiempos donde Simonsen compartía vestuario con Vogts, Bonhof, Stielike o Heynckes. En la Copa de Europa estuvieron cerca de levantar la ‘Orejona’ pero el Liverpool les derrotó en la final de 1977. El extremo batió a Clemence y puso las tablas en el marcador pero posteriormente dos goles ‘reds’ confirmaron el triunfo inglés. Su última campaña con “Los Potros” tuvo un final feliz al marcharse con otro título bajo el brazo. El Borussia participó en la Copa de la UEFA y tras deshacerse de equipos como el Benfica o el Manchester City llegó a la final. Allí el contrincante fue el Estrella Roja que solo claudicó en el Rheinstadion tras un gol de penalti de Simonsen que dio el trofeo al club teutón.
En el verano de 1979 el F.C. Barcelona buscaba un sustituto para el tulipán Johan Neeskens y le hizo una oferta que aceptó encantado. Allí se encontró con Rifé en la parcela técnica y Migueli, Asensi, Rexach o Carrasco en la plantilla. Debutó en Liga en La Romareda frente al Zaragoza y además lo hizo con un tanto salvador para los blaugranas que evitó la derrota en suelo maño. En su primera temporada hizo un total de 14 goles (10 en Liga, siendo el mejor artillero del plantel) pero el F.C. Barcelona no cuajó un buen año. Fue en el curso 1980-1981 cuando estrenó su palmarés en la entidad culé. La competición del KO salvó la campaña para un Barça que se impuso en la final celebrada en el Vicente Calderón al Sporting de Gijón. Su último curso en la Ciudad Condal fue en 1981-1982. Firmó 11 dianas en Liga y el conjunto entrenado por Lattek peleó el título con la Real Sociedad hasta el final, cuando un empate en casa ante el Betis supuso el alirón de los donostiarras.
Sin embargo la temporada no acabó sin triunfos puesto que se conquistó la Recopa. Después de haber eliminado al Dukla de Praga, Lokomotiv de Leipzig o el Tottenham se vieron las caras en la final con el Standard de Lieja. Los belgas se adelantaron pronto pero Simonsen hizo la igualada justo antes del descanso. En la segunda mitad Quini batió a Preud´homme y el Barça levantó el título en su estadio. La trayectoria de Simonsen como culé terminaría poco después al fichar el presidente Núñez a Maradona. El astro argentino ocupaba plaza de extranjero y el sacrificado fue el extremo danés que decidió hacer las maletas destino el Charlton Athletic de la Segunda División.
En Inglaterra no le fueron muy bien las cosas y tras problemas con el pago de su salario abandonó la disciplina del cuadro londinense para regresar a su país. Volvió al equipo de sus orígenes el Vejle Boldklub donde permanecería hasta 1989. Ganó una Liga más en 1984 y con 36 años y después de sufrir una grave lesión se retiró de los terrenos de juego.


Dinamarca 1983
B. Mönchengladbach 1975
F.C. Barcelona 1981

Con la Selección danesa fue internacional en 55 ocasiones, marcando un total de 20 dianas. Debutó muy joven, con apenas 19 años en un amistoso frente a Islandia. El encuentro se celebró en Reykjavik y el extremo anotó dos tantos en la clara victoria de su país por 2-5. Su primer gran evento futbolístico llegó sólo unos meses después cuando participó en los Juegos Olímpicos de Munich. Dinamarca se clasificó tras eliminar a Rumania y en el torneo olímpico compartió grupo con Hungría, Irán y Brasil. En la primera fase no fue de la partida en ningún choque aunque esto cambió en el segundo grupo donde se enfrentaron a Polonia, Marruecos y la URSS. Titular en todos ellos no pudo ayudar a que Dinamarca alcanzase las medallas al finalizar en tercera posición con tres puntos.
Los siguientes objetivos del combinado danés fueron acudir a la Eurocopa de 1976 y el Mundial de Argentina de 1978 pero Simonsen y sus compañeros no lograron el pase. Realizó algunos buenos encuentros como frente a Chipre en Limassol en 1976 o contra Polonia en casa donde batió a Tomaszewski, pero Dinamarca acabó sucumbiendo en las liguillas ante España y los polacos. La llegada de los años 80 no mejoró la situación y tampoco consiguieron clasificarse para la Eurocopa de Italia. Se habían incorporado otras jóvenes promesas como Soren Lerby, Frank Arnesen o Elkjaer Larsen pero la cita transalpina les quedó aún un poco pronto. El nivel fue subiendo y ya para el Mundial de España compitieron muy bien ante potencias como la ‘azzurra’ y el conjunto ‘plavi’.
En 1983 dio comienzo la calificación para la Eurocopa de Francia del año siguiente donde Dinamarca sería una de las 8 selecciones participantes. Simonsen que ya contaba con 31 años lideró a su equipo a la obtención de una plaza con cuatro tantos muy importantes. Uno de ellos además significó el primer triunfo contra Inglaterra en Wembley al transformar una pena máxima frente a Peter Shilton. En territorio francés el sorteo les deparó como rivales a los anfitriones, Bélgica y Yugoslavia. Sin embargo el torneo de Simonsen se acabaría muy pronto. En el once inicial en el estreno ante los ‘bleus’ una grave lesión le apartó del resto del campeonato. Dinamarca pese a caer por 1-0 se clasificó para semis pero no a la final puesto que España les derrotó en la tanda de penaltis.
Dos años después entró en la lista de Sepp Piontek para el Mundial de México 1986 aunque sólo jugase en un duelo de la fase de clasificación. Allí apenas contó con la confianza del técnico alemán y los únicos minutos que dispuso en el césped fueron frente a Alemania Occidental en la liguilla de la primera fase. Dinamarca cuajó un buen torneo y llegó hasta octavos de final, donde se cruzaron con Butragueño y España que les mandaron de nuevo de vuelta a casa. El extremo de Vejle se despidió del equipo nacional tres meses después en un amistoso contra los teutones en Copenhague que finalizó 0-2 a favor de Alemania Occidental.

Su primera experiencia en los banquillos fue en su tierra natal en el Vejle Boldklub desde 1991 a 1994. En ese período el equipo que militaba en Primera División descendió a la categoría de plata del fútbol danés. A continuación aceptó una oferta de la Federación de Fútbol de las Islas Feroe y dirigió a la selección un total de siete años.

Ya en el siglo XXI tomó las riendas de otro combinado nacional, el de Luxemburgo desde el año 2001 hasta el 2004. Desde entonces sólo ha entrenado unos meses en 2013 al FC Fredericia, donde también ha ejercido como Manager General de la entidad.

sábado, 18 de abril de 2015

Imre Schlosser "El gol en la sangre"

El primer gran goleador de la historia del fútbol, en siete ocasiones fue el máximo artillero del Campeonato húngaro (1909, 1910, 1911, 1912, 1913, 1914, 1917) y en cuatro oportunidades también lo fue del viejo continente (1911, 1912, 1913, 1914). Además abrió el camino para otros brillantes goleadores magiares del siglo XX como Jozsef Takacs II, György Sárosi, Gyula Zsengellér, Ferenc Deák o Ferenc Puskás. Nacido el 11 de octubre de 1889 en Budapest (Imperio austrohúngaro) se desempeñaba como delantero centro. Futbolista de gran técnica, inteligencia, astucia y garra, era un rematador excelso con ambas piernas y la cabeza y su eficacia de cara a gol era demoledora. Se le conoció con el apelativo de "Slózi".

Comenzó a jugar de pequeño en las filas del Remény FC desde los 12 años hasta los 16 en 1905. A continuación fichó por el Ferencváros en el que pronto estalló como un jugador extraordinario. En su primera temporada firmó 16 dianas y levantó el título de Liga tras superar el cuadro capitalino al Magyar MAC en la tabla clasificatoria.
En el curso siguiente el Ferencváros no logró revalidar el trofeo del año anterior pero a partir de 1909 agrandó su dominio en la élite del balompié húngaro. En un plantel donde además de Schlosser estaban jugadores como su cuñado el portero Fritz Alajos o los internacionales húngaros Zoltán Blum, Borbás, Sándor Bródy, Mihály Pataki y Gyula Rumbold se obtuvieron cinco Campeonatos de Liga consecutivos después de mostrar gran superioridad respecto al MAC, el Budapest TC, MTK o Nemzeti SC. Además en 1913 se logró también el doblete al derrotar en la final de Copa por 2-1 al Budapest AK con una diana de Schlosser. Fueron temporadas en las que el delantero dejó registros asombrosos como los 33 tantos que anotó en el curso 1908-1909, los 34 de la campaña 191-1912 o los 39 conseguidos en la 1910-1911 y 1912-1913.
Sin embargo una agria discusión con la directiva del club hizo tomar la decisión a Schlosser de dejar la entidad verdiblanca en 1915. Para mayor disgusto de los dirigentes y de la afición su destino le llevó al MTK, el gran rival por entonces. En 1916, con la I Guerra Mundial en plena ebullición, regresó la competición liguera al fútbol húngaro después de un par de torneos que aunque se disputaron no fueron considerados oficiales. La llegada al MTK dio un enorme impulso a un equipo en el que formaban parte de la plantilla futbolistas como Vilmos Kertész, los hermanos Konrád, Jenó y Kálmán, György Orth, Alfréd Schaffer o Gyula Feldmann.
Durante seis temporadas sólo hubo un conjunto en la Liga y no fue otro que el MTK que añadió a su palmarés seis títulos domésticos (1917-1922) con el Ferencváros y el Ujpest incapaces de hacerles sombra. "Slózi" hizo lo que mejor sabía hacer que era marcar goles y aunque a partir de 1919 sus guarismos descendieron, en las dos campañas anteriores obtuvo 38 (1916-1917) y 41 dianas (1917-1918), el mejor número de toda su carrera. Al término del curso 1921-1922 y después de jugar nueve partidos y marcar un tanto decidió retirarse de los terrenos de juego. Se había enfundado la elástica del MTK de forma oficial en 125 ocasiones y logró perforar la red contraria en 141 oportunidades, con una excelente media de 1,13 goles por partido.
Pero no fue su retiro definitivo puesto que tres años después volvió a calzarse los borceguíes en el Wiener AC austriaco. Allí consiguió seis goles en 17 encuentros y en 1926 retornó al Ferencváros para iniciar una segunda etapa. Schlosser tenía 37 años y la mayoría de la hinchada pensaba que estaba acabado, sin embargo sorprendió a todos y cuajó una temporada espectacular. 13 tantos en 17 partidos fueron una inestimable ayuda para que las Águilas verdes conquistasen el doblete de Liga y Copa en 1926-1927 por primera vez en la historia de la institución. 
Tras concluir la temporada se despidió para siempre del Ferencváros con unas estadísticas de 197 partidos y 295 dianas y firmó por el Budai 33 Budapest donde tras jugar nueve choques y un gol se despidió para siempre de los terrenos de juego.
Su récord de 361 tantos en la Liga de su país permaneció inalterable hasta que Gyula Zsengellér lo batió casi dos décadas más tarde. Posteriormente Ferenc Szusza superó a ambos y en la actualidad Schlosser tiene el tercer mejor registro de goles en la competición doméstica húngara.


Ferencváros 1927
Hungría 1912
MTK 1920

Con la Selección húngara fue internacional en 68 ocasiones marcando un total de 59 dianas. En aquella época supuso un récord alcanzar esa cifra de partidos y de goles y conseguirlo además en un periodo de 21 años (1906-1927), siendo hasta la fecha el futbolista que más tiempo ha jugado en el equipo nacional. Debutó el 7 de octubre de 1906 en un amistoso frente a Bohemia en Praga que concluyó empate a cuatro tantos. No se estrenó con gol aunque no tuvo que esperar mucho puesto que en su segundo partido con Hungría anotó una diana en la victoria por 3-1 contra Austria el 4 de noviembre del mismo año.
Por entonces apenas había competiciones oficiales y la mayoría de choques que disputó Schlosser fueron de carácter amistoso. En los siguientes años Hungría se enfrentó con lo más granado del panorama europeo y conjugaron enormes triunfos con derrotas estrepitosas. En Budapest se lograron victorias espectaculares como ante Bohemia por 5-2 en 1908 con doblete del ariete, Italia por 6-1 en 1910 con otros dos goles de Schlosser o Suiza por un aplastante 9-0 en 1911 en una tarde en la que el delantero aquineo obtuvo su récord de tantos con Hungría al marcar seis. Además lejos de su país el combinado magiar se impuso a Austria en Viena por 3-4 con hat-trick de "Slózi", 0-3 a Francia en Paris de nuevo con un triplete suyo, 0-1 a Italia en Milán o 1-4 a Alemania en Munich con dos dianas del sensacional artillero.
Sin embargo si hubo un ogro en aquellos tiempos para Hungría fue el equipo inglés. Los inventores del fútbol que tenían en sus filas a Vivian Woodward, Fred Pentland, Sam Hardy, Bob Crompton o Billy Wedlock doblegaron a los magiares en Budapest de manera holgada en 1908 y 1909. Primero ganaron por 0-7 y en el segundo duelo triunfaron por 2-8 pese a los goles locales de Meszaros y Schlosser. Otras duras derrotas pero menos abultadas se produjeron contra Austria en 1910 y 1911 y Suiza también en 1911.
En 1912 Hungría acudió a los Juegos Olímpicos de Estocolmo y Schlosser fue incluido en la convocatoria de Ede Herczog junto a otros fabulosos jugadores magiares de la época como Gyula Bíró, Gáspár Borbás, Béla Sebestyén y Gyula Rumbold. En el debut les esperaba Reino Unido y la historia de los años anteriores se volvió a repetir. Los británicos apabullaron a Hungría por 7-0 y la enviaron directamente al torneo de consolación. En dicha competición el equipo se rehizo y acabó por ganar el torneo. En semifinales derrotaron a los alemanes por 1-3, los tres goles obra de Schlosser y en la final en el estadio de Estocolmo calcaron el tanteo ante Austria aunque "Slózi" sólo logró batir en una ocasión al arquero Kaltenbrunner.
Tras los Juegos Olímpicos prosiguieron la ristra de amistosos y Hungría confirmó su gran nivel en el continente europeo. Coleccionaron victimas como Rusia a la que se impusieron por 0-9 y 0-12, Austria que estuvo varios años sin vencerles, Suecia o Francia y Schlosser lideró al equipo en la faceta goleadora con siete dianas a los rusos o tres a austriacos y suecos. En plena I Guerra Mundial también se disputaron estos encuentros, aunque casi siempre el rival de Hungría fue su vecina Austria. El delantero por entonces del MTK acudió al combinado nacional con asiduidad hasta el año 1921 en que jugó frente a Polonia en Budapest.
Sin embargo tras cinco años de ausencia y cuando nadie esperaba su regreso volvió a enfundarse la zamarra magiar en tres partidos más. En 1926 con Schlosser en el once los magiares doblegaron a Checoslovaquia y Suecia y en 1927 en el último partido de la carrera internacional del magnífico punta se perdió con claridad ante el cuadro austriaco en el estadio Hohe Warte de la capital vienesa.

Su experiencia como técnico no fue muy amplia aunque entrenó a varios equipos durante la década de los 20. Primero se sentó en el banquillo del Vívó és Atlétikai Club húngaro y en 1923 recibió una gran propuesta del IFK Norrköping sueco que aceptó. Un año más tarde emprendió camino hacia Polonia para tomar las riendas del Wisla de Cracovia y a mediados de los años 20 entrenó a los juveniles del Wiener AC mientras él jugaba con el primer equipo. Luego también tuvo una breve etapa en el Brigittenauer AC austriaco y en 1928 regresó al Wisla de Cracovia donde concluyó su labor como entrenador unos meses más tarde.

Tuvo un hijo también futbolista de nombre Solymosi Norbert que llegó a jugar en el BSZKRT y el Nagyváradi AC.

Falleció a los 69 años de edad el 19 de julio de 1959 en Budapest y fue enterrado en el cementerio de Farkasréti.

sábado, 11 de abril de 2015

Dimitris Domazos "El General ateniense"

Puntal del Panathinaikos dirigido por Puskas que llegó a la final de la Copa de Europa del año 71, está considerado además uno de los mejores jugadores griegos de toda la historia. Nacido el 22 de enero de 1942 en Atenas (Grecia), se desempeñaba como mediapunta o segundo delantero. Futbolista con el centro de gravedad bajo, destacaba por su agilidad, desborde, excelente técnica y brillante visión de juego. Se le conoció con el apodo de "El General" por la influencia que tenía sobre el resto de compañeros en el campo.

Empezó a jugar al fútbol desde los 11 años en el Amina Abelokipon, un modesto equipo cuya sede estaba cerca del estadio Apostolos Nikolaidis. En 1959 con 17 años el Panathinaikos se fijó en él y le contrató tras pagar 9.000 dracmas y adelantarse al Olympiakos en su fichaje. Pronto debutó en el primer equipo y el conjunto griego que por entonces únicamente había ganado tres títulos de Liga pasó a dominar el balompié heleno.
Domazos desde muy joven lideró al Panathinaikos y en su primera temporada ya pudo alzar la competición doméstica, después de tener que jugar un desempate con el AEK de Atenas al que derrotaron por 2-1. A partir de ese éxito el equipo del trébol encadenó cuatro Ligas más en los siguientes cinco años en una etapa en la que figuraban en el plantel hombres como Kostas Linoxilakis, Andreas Papaemmanouil, Vangelis Panakis, Giorgos Andreou o Loris Theofanis  y por el banquillo pasaron entrenadores de la categoría de Antonis Migiakis, el inglés Harry Game o el yugoslavo Bobek.
Tras un breve impás de sequía en el curso 65-66 volvieron los títulos con el primer trofeo copero para Domazos en 1967, al imponerse en la gran final al Panionios por 1-0. La temporada posterior alcanzaron por primera vez en la historia del club un doblete de Liga y Copa en una de las mejores campañas de Domazos en el aspecto goleador con 9 dianas.
El conjunto ateniense era un habitual de la Copa de Europa aunque hasta la fecha no había logrado pasar de la primera ronda. Sin embargo tras ganar la Liga en la temporada 69-70 con Puskas en el banquillo, el equipo subió varios escalones y se convirtió en la gran sorpresa de la competición europea en 1971. En la primera ronda pasaron sin problemas ante el Jeunesse Esch por un global de 1-7 y en la segunda apearon al Slovan de Bratislava con Domazos marcando en la ida en Atenas. En cuartos la cosa se complicó con el Everton de Alan Ball al que se impusieron por un parcial de 1-1 gracias al valor doble de los goles en campo contrario. En semis les esperó el Estrella Roja que en Belgrado les apabulló  por un claro 4-1. Pero en la vuelta con un Apostolos Nikolaidis lleno el Panathinaikos remontó por 3-0 de la mano de Domazos, Antoniadis, Kamaras y un inspirado guardameta Konstantinou. En la final el rival fue el Ajax de Cruyff y Neeskens que les venció con suficiencia por 2-0 en Wembley. Los neerlandeses meses después declinaron participar en la Copa Intercontinental y el cuadro verde se enfrentó con Nacional aunque finalmente cayeron a doble partido por 2-3.
En 1972 el legendario mediapunta amplió su palmarés con su octava Liga a título individual tras una dura pugna con el Olympiakos aunque después de este triunfo el cuadro verde inició una 'operación renove' en la plantilla. Se marcharon jugadores importantes como Filakouris, Kamaras, Mitropoulos, Sourpis, Tomaras o Ikonomopoulos y llegó savia nueva como Juan Verón, Livathinos, Óscar Álvarez, Borivoje Đorđević y Kizas, además del excelente mister polaco Kazimierz Górski. El Panathinaikos estuvo casi un lustro sin ganar nada hasta que conquistaron otro doblete de Liga y Copa en la temporada 76-77 y la Copa de los Alpes al año siguiente. En la Liga aventajaron en dos puntos al eterno rival, mientras que en la Copa doblegaron en la final al PAOK por 2-1 y en la Copa de los Alpes se deshicieron del Budocnost, el Vllaznia Shkodër y el Slavia de Sofia.
Con 36 años en 1978 Domazos dejó la entidad por problemas con el técnico Górski y firmó por el AEK de Atenas. En el conjunto amarillo y negro con Andreas Stamatiadis en el parcela técnica y con Thomas Mavros, Christos Ardizoglou, Nikos Christidis o el yugoslavo Dušan Bajević como socios también saboreó las mieles del éxito con una nueva Liga en 1979, la última y la décima de su excelente curriculum. Sin embargo su corazón le impidió retirarse en un equipo que no fuese el Panathinaikos y con el inicio de los años 80 regresó a casa. Apenas disputó 12 partidos y al término de la campaña colgó definitivamente las botas. Para la historia del club del trébol dejó unas formidables estadísticas de 510 encuentros y 134 tantos entre los dos periodos en los que estuvo en la institución.


Grecia 1969
Panathinaikos 1971


















Con la selección helena fue internacional en 50 ocasiones con un total de cuatro dianas en su haber. Hizo su debut en un amistoso frente a Dinamarca el 2 de diciembre de 1959, donde el conjunto griego dirigido por el francés Paul Barron cayó frente a los daneses por 1-3. Su estreno en un duelo oficial tuvo que esperar un par de años cuando Grecia participó en la fase de clasificación para la Eurocopa de 1964. Domazos jugó ante Irlanda del Norte en Belfast y Alemania Occidental en Augsburgo pero sendas derrotas alejaron al equipo nacional de lograr un billete para el torneo.
Su primer gol en la selección tuvo lugar en 1963 en un amistoso contra Chipre que sirvió como preparación para la calificación del Mundial de Inglaterra que estaba a punto de comenzar. Sin embargo aquella diana lograda de penalti no sirvió para ganar el encuentro puesto que los chipriotas vencieron en casa por 3-1. En su camino para la Copa del Mundo Grecia compartió el grupo 7 de clasificación con la URSS, Gales y Dinamarca. Domazos ya era un fijo para los técnicos Petropoulos y Magiras y disputó cinco de los seis partidos. El equipo empezó muy bien con dos victorias en Atenas ante Dinamarca y Gales que les permitió liderar la tabla. Pero a continuación tres derrotas consecutivas frente a Gales y en los dos choques contra la URSS (en Moscú Domazos no actuó) les alejaron definitivamente del Mundial. Restaba una única visita a Copenhague en la que sacaron un empate para finalizar en tercera posición del grupo a un punto de Gales y a cinco de los soviéticos que acudieron a Inglaterra.
A finales de los 60 la columna vertebral del Panathinaikos también lo fue del combinado heleno. Domazos compartió vestuario en la selección con Ikonomopoulos, Loukanidis, Bellis, Kamaras o Eleftherakis pero Grecia no obtuvo premio ni para la Eurocopa de 1968 ni para el Mundial de México 1970. En la calificación para la competición europea de nuevo se toparon con una potente URSS que únicamente cedió dos puntos. Grecia a su nivel compitió muy bien y sumó dos victorias frente a Finlandia y Austria y un empate contra los finlandeses en Helsinki. Por su parte en la clasificación para el torneo azteca se quedaron a un sólo punto de hacer historia. Tuvieron rivales de peso como Rumania, Suiza y Portugal pero alcanzaron los siete puntos y fueron el equipo más goleador. Domazos se perdió por lesión los choques en su país ante Portugal y Rumania pero estuvo presente en el empate contra los lusos en Oporto con Eusebio como capitán, en el apabullante triunfo contra Suiza por 4-1 o en la igualada frente a Rumania en Bucarest donde anotó el gol heleno.
En la década de los 70 el papel de Grecia bajó muchos enteros y aunque Domazos acudió con frecuencia a la selección casi todo fueron sinsabores. Desde 1970 a 1977 vistió la camiseta del combinado nacional en 25 ocasiones y la mayoría de veces se marchó a casa sin conocer la victoria, tanto en partidos amistosos como oficiales. Muy pronto quedaron descolgados para optar al pase en los Mundiales de 1974 y 1978 y la Eurocopa de 1972 y sólo en la fase de clasificación para la Euro de 1976 tuvo una buena actuación al quedar a dos puntos de Alemania Occidental. En aquel periodo si hubo un par de alegrías en dos amistosos del año 1972 y 1974. En el primero Grecia consiguió doblegar por primera vez a Italia, al ganarles por 2-1 en El Pireo con un gran partido de Domazos, Antoniadis y Pomonis. En el segundo los helenos viajaron a Brasil para enfrentarse a la verde-amarela en Maracaná. Los brasileños que alinearon a Leao, Rivelino, Jairzinho, Luiz Pereira o Clodoaldo no pudieron imponerse a una selección griega donde además de Domazos destacaban Antoniadis, Sarafis, Synetopoulos o Eleftherakis.
El mítico mediapunta se despidió del equipo nacional en 1980 en un homenaje que le tributaron con Australia como adversario. El encuentro disputado en la capital Atenas concluyó empate a tres y uno de los tantos llevó la rúbrica de Domazos.

En su vida posterior al fútbol ha sido un hombre de negocios y en ocasiones ha escrito artículos de opinión en varios medios deportivos griegos.

En 2004 fue uno de los encargados de transportar la antorcha olímpica en la inauguración de los Juegos Olímpicos de Atenas.