jueves, 23 de abril de 2015

Allan Simonsen “El prodigioso extremo de Vejle”

El único Balón de Oro de origen danés hasta la fecha, lo consiguió en el año 1977 tras superar en una ajustadísima votación a Kevin Keegan y Michel Platini. Por entonces era uno de los líderes del gran Borussia Mönchengladbach que maravilló con su fútbol tanto en Alemania como en el continente europeo. Además también jugó en el F.C. Barcelona, en el Charlton inglés y el Vejle Boldklub de su país. Nacido el 15 de Diciembre de 1952 en Vejle (Dinamarca), se desempeñaba como extremo izquierda. Futbolista diestro, de corta estatura y muy rápido y habilidoso, jugaba a banda cambiada y podía desbordar por cualquiera de los dos lados. Se le conoció con el apelativo de “La Pulga”.

En su etapa en el Gladbach
Empezó a jugar al fútbol en su localidad natal y muy pequeño entró a formar parte del Vejle FC, hasta que en 1963 con 11 años se marchó al gran equipo de la ciudad, el Vejle Boldklub. Su debut con el primer equipo tuvo lugar con 19 años en un choque frente al Karlskoga FF donde además logra marcar. Su rendimiento desde el inicio es magnífico y se convierte en uno de los fijos del plantel e ídolo de la hinchada. En dos temporadas en el Vejle Boldklub consigue dos Campeonatos daneses (1971 y 1972), una Copa (en 1972 con una diana suya en la final) y hace su estreno en la Copa de Europa, aunque su recorrido es corto al caer en la primera ronda frente al Anderlecht. Por entonces ya había llamado la atención de varios clubes europeos que se interesaron en sus servicios. Uno de ellos fue el Borussia Mönchengladbach dirigido por Hennes Weisweiler que le había visto años atrás en un torneo juvenil. Finalmente fichó por el club alemán en el que coincidiría con su compatriota Jensen y donde formaría parte de la etapa más dorada de la historia de la entidad.
Los primeros meses en Alemania son difíciles y complicados, no entiende los métodos de Weisweiler y apenas entra en sus planes. Incluso en el periodo estival de 1974 está cerca de irse al Hamburgo aunque acaba quedándose con “Los Potros”. Pero a raíz de esta oferta su situación cambia y en la campaña 1974-1975 ayuda con sus tantos (18 en Liga y 10 en la Copa de la UEFA) a los triunfos en la Bundesliga y la UEFA. En la final del torneo europeo además firma un doblete en el choque de vuelta en el que apabullan al Twente por 1-5. El dominio del ‘Gladbach’ sobre el Bayern de Munich en Alemania se confirmó con dos entorchados ligueros más de forma consecutiva en 1976 y 1977. Eran tiempos donde Simonsen compartía vestuario con Vogts, Bonhof, Stielike o Heynckes. En la Copa de Europa estuvieron cerca de levantar la ‘Orejona’ pero el Liverpool les derrotó en la final de 1977. El extremo batió a Clemence y puso las tablas en el marcador pero posteriormente dos goles ‘reds’ confirmaron el triunfo inglés. Su última campaña con “Los Potros” tuvo un final feliz al marcharse con otro título bajo el brazo. El Borussia participó en la Copa de la UEFA y tras deshacerse de equipos como el Benfica o el Manchester City llegó a la final. Allí el contrincante fue el Estrella Roja que solo claudicó en el Rheinstadion tras un gol de penalti de Simonsen que dio el trofeo al club teutón.
En el verano de 1979 el F.C. Barcelona buscaba un sustituto para el tulipán Johan Neeskens y le hizo una oferta que aceptó encantado. Allí se encontró con Rifé en la parcela técnica y Migueli, Asensi, Rexach o Carrasco en la plantilla. Debutó en Liga en La Romareda frente al Zaragoza y además lo hizo con un tanto salvador para los blaugranas que evitó la derrota en suelo maño. En su primera temporada hizo un total de 14 goles (10 en Liga, siendo el mejor artillero del plantel) pero el F.C. Barcelona no cuajó un buen año. Fue en el curso 1980-1981 cuando estrenó su palmarés en la entidad culé. La competición del KO salvó la campaña para un Barça que se impuso en la final celebrada en el Vicente Calderón al Sporting de Gijón. Su último curso en la Ciudad Condal fue en 1981-1982. Firmó 11 dianas en Liga y el conjunto entrenado por Lattek peleó el título con la Real Sociedad hasta el final, cuando un empate en casa ante el Betis supuso el alirón de los donostiarras.
Sin embargo la temporada no acabó sin triunfos puesto que se conquistó la Recopa. Después de haber eliminado al Dukla de Praga, Lokomotiv de Leipzig o el Tottenham se vieron las caras en la final con el Standard de Lieja. Los belgas se adelantaron pronto pero Simonsen hizo la igualada justo antes del descanso. En la segunda mitad Quini batió a Preud´homme y el Barça levantó el título en su estadio. La trayectoria de Simonsen como culé terminaría poco después al fichar el presidente Núñez a Maradona. El astro argentino ocupaba plaza de extranjero y el sacrificado fue el extremo danés que decidió hacer las maletas destino el Charlton Athletic de la Segunda División.
En Inglaterra no le fueron muy bien las cosas y tras problemas con el pago de su salario abandonó la disciplina del cuadro londinense para regresar a su país. Volvió al equipo de sus orígenes el Vejle Boldklub donde permanecería hasta 1989. Ganó una Liga más en 1984 y con 36 años y después de sufrir una grave lesión se retiró de los terrenos de juego.


Dinamarca 1983
B. Mönchengladbach 1975
F.C. Barcelona 1981

Con la Selección danesa fue internacional en 55 ocasiones, marcando un total de 20 dianas. Debutó muy joven, con apenas 19 años en un amistoso frente a Islandia. El encuentro se celebró en Reykjavik y el extremo anotó dos tantos en la clara victoria de su país por 2-5. Su primer gran evento futbolístico llegó sólo unos meses después cuando participó en los Juegos Olímpicos de Munich. Dinamarca se clasificó tras eliminar a Rumania y en el torneo olímpico compartió grupo con Hungría, Irán y Brasil. En la primera fase no fue de la partida en ningún choque aunque esto cambió en el segundo grupo donde se enfrentaron a Polonia, Marruecos y la URSS. Titular en todos ellos no pudo ayudar a que Dinamarca alcanzase las medallas al finalizar en tercera posición con tres puntos.
Los siguientes objetivos del combinado danés fueron acudir a la Eurocopa de 1976 y el Mundial de Argentina de 1978 pero Simonsen y sus compañeros no lograron el pase. Realizó algunos buenos encuentros como frente a Chipre en Limassol en 1976 o contra Polonia en casa donde batió a Tomaszewski, pero Dinamarca acabó sucumbiendo en las liguillas ante España y los polacos. La llegada de los años 80 no mejoró la situación y tampoco consiguieron clasificarse para la Eurocopa de Italia. Se habían incorporado otras jóvenes promesas como Soren Lerby, Frank Arnesen o Elkjaer Larsen pero la cita transalpina les quedó aún un poco pronto. El nivel fue subiendo y ya para el Mundial de España compitieron muy bien ante potencias como la ‘azzurra’ y el conjunto ‘plavi’.
En 1983 dio comienzo la calificación para la Eurocopa de Francia del año siguiente donde Dinamarca sería una de las 8 selecciones participantes. Simonsen que ya contaba con 31 años lideró a su equipo a la obtención de una plaza con cuatro tantos muy importantes. Uno de ellos además significó el primer triunfo contra Inglaterra en Wembley al transformar una pena máxima frente a Peter Shilton. En territorio francés el sorteo les deparó como rivales a los anfitriones, Bélgica y Yugoslavia. Sin embargo el torneo de Simonsen se acabaría muy pronto. En el once inicial en el estreno ante los ‘bleus’ una grave lesión le apartó del resto del campeonato. Dinamarca pese a caer por 1-0 se clasificó para semis pero no a la final puesto que España les derrotó en la tanda de penaltis.
Dos años después entró en la lista de Sepp Piontek para el Mundial de México 1986 aunque sólo jugase en un duelo de la fase de clasificación. Allí apenas contó con la confianza del técnico alemán y los únicos minutos que dispuso en el césped fueron frente a Alemania Occidental en la liguilla de la primera fase. Dinamarca cuajó un buen torneo y llegó hasta octavos de final, donde se cruzaron con Butragueño y España que les mandaron de nuevo de vuelta a casa. El extremo de Vejle se despidió del equipo nacional tres meses después en un amistoso contra los teutones en Copenhague que finalizó 0-2 a favor de Alemania Occidental.

Su primera experiencia en los banquillos fue en su tierra natal en el Vejle Boldklub desde 1991 a 1994. En ese período el equipo que militaba en Primera División descendió a la categoría de plata del fútbol danés. A continuación aceptó una oferta de la Federación de Fútbol de las Islas Feroe y dirigió a la selección un total de siete años.

Ya en el siglo XXI tomó las riendas de otro combinado nacional, el de Luxemburgo desde el año 2001 hasta el 2004. Desde entonces sólo ha entrenado unos meses en 2013 al FC Fredericia, donde también ha ejercido como Manager General de la entidad.

sábado, 18 de abril de 2015

Imre Schlosser "El gol en la sangre"

El primer gran goleador de la historia del fútbol, en siete ocasiones fue el máximo artillero del Campeonato húngaro (1909, 1910, 1911, 1912, 1913, 1914, 1917) y en cuatro oportunidades también lo fue del viejo continente (1911, 1912, 1913, 1914). Además abrió el camino para otros brillantes goleadores magiares del siglo XX como Jozsef Takacs II, György Sárosi, Gyula Zsengellér, Ferenc Deák o Ferenc Puskás. Nacido el 11 de octubre de 1889 en Budapest (Imperio austrohúngaro) se desempeñaba como delantero centro. Futbolista de gran técnica, inteligencia, astucia y garra, era un rematador excelso con ambas piernas y la cabeza y su eficacia de cara a gol era demoledora. Se le conoció con el apelativo de "Slózi".

Comenzó a jugar de pequeño en las filas del Remény FC desde los 12 años hasta los 16 en 1905. A continuación fichó por el Ferencváros en el que pronto estalló como un jugador extraordinario. En su primera temporada firmó 16 dianas y levantó el título de Liga tras superar el cuadro capitalino al Magyar MAC en la tabla clasificatoria.
En el curso siguiente el Ferencváros no logró revalidar el trofeo del año anterior pero a partir de 1909 agrandó su dominio en la élite del balompié húngaro. En un plantel donde además de Schlosser estaban jugadores como su cuñado el portero Fritz Alajos o los internacionales húngaros Zoltán Blum, Borbás, Sándor Bródy, Mihály Pataki y Gyula Rumbold se obtuvieron cinco Campeonatos de Liga consecutivos después de mostrar gran superioridad respecto al MAC, el Budapest TC, MTK o Nemzeti SC. Además en 1913 se logró también el doblete al derrotar en la final de Copa por 2-1 al Budapest AK con una diana de Schlosser. Fueron temporadas en las que el delantero dejó registros asombrosos como los 33 tantos que anotó en el curso 1908-1909, los 34 de la campaña 191-1912 o los 39 conseguidos en la 1910-1911 y 1912-1913.
Sin embargo una agria discusión con la directiva del club hizo tomar la decisión a Schlosser de dejar la entidad verdiblanca en 1915. Para mayor disgusto de los dirigentes y de la afición su destino le llevó al MTK, el gran rival por entonces. En 1916, con la I Guerra Mundial en plena ebullición, regresó la competición liguera al fútbol húngaro después de un par de torneos que aunque se disputaron no fueron considerados oficiales. La llegada al MTK dio un enorme impulso a un equipo en el que formaban parte de la plantilla futbolistas como Vilmos Kertész, los hermanos Konrád, Jenó y Kálmán, György Orth, Alfréd Schaffer o Gyula Feldmann.
Durante seis temporadas sólo hubo un conjunto en la Liga y no fue otro que el MTK que añadió a su palmarés seis títulos domésticos (1917-1922) con el Ferencváros y el Ujpest incapaces de hacerles sombra. "Slózi" hizo lo que mejor sabía hacer que era marcar goles y aunque a partir de 1919 sus guarismos descendieron, en las dos campañas anteriores obtuvo 38 (1916-1917) y 41 dianas (1917-1918), el mejor número de toda su carrera. Al término del curso 1921-1922 y después de jugar nueve partidos y marcar un tanto decidió retirarse de los terrenos de juego. Se había enfundado la elástica del MTK de forma oficial en 125 ocasiones y logró perforar la red contraria en 141 oportunidades, con una excelente media de 1,13 goles por partido.
Pero no fue su retiro definitivo puesto que tres años después volvió a calzarse los borceguíes en el Wiener AC austriaco. Allí consiguió seis goles en 17 encuentros y en 1926 retornó al Ferencváros para iniciar una segunda etapa. Schlosser tenía 37 años y la mayoría de la hinchada pensaba que estaba acabado, sin embargo sorprendió a todos y cuajó una temporada espectacular. 13 tantos en 17 partidos fueron una inestimable ayuda para que las Águilas verdes conquistasen el doblete de Liga y Copa en 1926-1927 por primera vez en la historia de la institución. 
Tras concluir la temporada se despidió para siempre del Ferencváros con unas estadísticas de 197 partidos y 295 dianas y firmó por el Budai 33 Budapest donde tras jugar nueve choques y un gol se despidió para siempre de los terrenos de juego.
Su récord de 361 tantos en la Liga de su país permaneció inalterable hasta que Gyula Zsengellér lo batió casi dos décadas más tarde. Posteriormente Ferenc Szusza superó a ambos y en la actualidad Schlosser tiene el tercer mejor registro de goles en la competición doméstica húngara.


Ferencváros 1927
Hungría 1912
MTK 1920

Con la Selección húngara fue internacional en 68 ocasiones marcando un total de 59 dianas. En aquella época supuso un récord alcanzar esa cifra de partidos y de goles y conseguirlo además en un periodo de 21 años (1906-1927), siendo hasta la fecha el futbolista que más tiempo ha jugado en el equipo nacional. Debutó el 7 de octubre de 1906 en un amistoso frente a Bohemia en Praga que concluyó empate a cuatro tantos. No se estrenó con gol aunque no tuvo que esperar mucho puesto que en su segundo partido con Hungría anotó una diana en la victoria por 3-1 contra Austria el 4 de noviembre del mismo año.
Por entonces apenas había competiciones oficiales y la mayoría de choques que disputó Schlosser fueron de carácter amistoso. En los siguientes años Hungría se enfrentó con lo más granado del panorama europeo y conjugaron enormes triunfos con derrotas estrepitosas. En Budapest se lograron victorias espectaculares como ante Bohemia por 5-2 en 1908 con doblete del ariete, Italia por 6-1 en 1910 con otros dos goles de Schlosser o Suiza por un aplastante 9-0 en 1911 en una tarde en la que el delantero aquineo obtuvo su récord de tantos con Hungría al marcar seis. Además lejos de su país el combinado magiar se impuso a Austria en Viena por 3-4 con hat-trick de "Slózi", 0-3 a Francia en Paris de nuevo con un triplete suyo, 0-1 a Italia en Milán o 1-4 a Alemania en Munich con dos dianas del sensacional artillero.
Sin embargo si hubo un ogro en aquellos tiempos para Hungría fue el equipo inglés. Los inventores del fútbol que tenían en sus filas a Vivian Woodward, Fred Pentland, Sam Hardy, Bob Crompton o Billy Wedlock doblegaron a los magiares en Budapest de manera holgada en 1908 y 1909. Primero ganaron por 0-7 y en el segundo duelo triunfaron por 2-8 pese a los goles locales de Meszaros y Schlosser. Otras duras derrotas pero menos abultadas se produjeron contra Austria en 1910 y 1911 y Suiza también en 1911.
En 1912 Hungría acudió a los Juegos Olímpicos de Estocolmo y Schlosser fue incluido en la convocatoria de Ede Herczog junto a otros fabulosos jugadores magiares de la época como Gyula Bíró, Gáspár Borbás, Béla Sebestyén y Gyula Rumbold. En el debut les esperaba Reino Unido y la historia de los años anteriores se volvió a repetir. Los británicos apabullaron a Hungría por 7-0 y la enviaron directamente al torneo de consolación. En dicha competición el equipo se rehizo y acabó por ganar el torneo. En semifinales derrotaron a los alemanes por 1-3, los tres goles obra de Schlosser y en la final en el estadio de Estocolmo calcaron el tanteo ante Austria aunque "Slózi" sólo logró batir en una ocasión al arquero Kaltenbrunner.
Tras los Juegos Olímpicos prosiguieron la ristra de amistosos y Hungría confirmó su gran nivel en el continente europeo. Coleccionaron victimas como Rusia a la que se impusieron por 0-9 y 0-12, Austria que estuvo varios años sin vencerles, Suecia o Francia y Schlosser lideró al equipo en la faceta goleadora con siete dianas a los rusos o tres a austriacos y suecos. En plena I Guerra Mundial también se disputaron estos encuentros, aunque casi siempre el rival de Hungría fue su vecina Austria. El delantero por entonces del MTK acudió al combinado nacional con asiduidad hasta el año 1921 en que jugó frente a Polonia en Budapest.
Sin embargo tras cinco años de ausencia y cuando nadie esperaba su regreso volvió a enfundarse la zamarra magiar en tres partidos más. En 1926 con Schlosser en el once los magiares doblegaron a Checoslovaquia y Suecia y en 1927 en el último partido de la carrera internacional del magnífico punta se perdió con claridad ante el cuadro austriaco en el estadio Hohe Warte de la capital vienesa.

Su experiencia como técnico no fue muy amplia aunque entrenó a varios equipos durante la década de los 20. Primero se sentó en el banquillo del Vívó és Atlétikai Club húngaro y en 1923 recibió una gran propuesta del IFK Norrköping sueco que aceptó. Un año más tarde emprendió camino hacia Polonia para tomar las riendas del Wisla de Cracovia y a mediados de los años 20 entrenó a los juveniles del Wiener AC mientras él jugaba con el primer equipo. Luego también tuvo una breve etapa en el Brigittenauer AC austriaco y en 1928 regresó al Wisla de Cracovia donde concluyó su labor como entrenador unos meses más tarde.

Tuvo un hijo también futbolista de nombre Solymosi Norbert que llegó a jugar en el BSZKRT y el Nagyváradi AC.

Falleció a los 69 años de edad el 19 de julio de 1959 en Budapest y fue enterrado en el cementerio de Farkasréti.

sábado, 11 de abril de 2015

Dimitris Domazos "El General ateniense"

Puntal del Panathinaikos dirigido por Puskas que llegó a la final de la Copa de Europa del año 71, está considerado además uno de los mejores jugadores griegos de toda la historia. Nacido el 22 de enero de 1942 en Atenas (Grecia), se desempeñaba como mediapunta o segundo delantero. Futbolista con el centro de gravedad bajo, destacaba por su agilidad, desborde, excelente técnica y brillante visión de juego. Se le conoció con el apodo de "El General" por la influencia que tenía sobre el resto de compañeros en el campo.

Empezó a jugar al fútbol desde los 11 años en el Amina Abelokipon, un modesto equipo cuya sede estaba cerca del estadio Apostolos Nikolaidis. En 1959 con 17 años el Panathinaikos se fijó en él y le contrató tras pagar 9.000 dracmas y adelantarse al Olympiakos en su fichaje. Pronto debutó en el primer equipo y el conjunto griego que por entonces únicamente había ganado tres títulos de Liga pasó a dominar el balompié heleno.
Domazos desde muy joven lideró al Panathinaikos y en su primera temporada ya pudo alzar la competición doméstica, después de tener que jugar un desempate con el AEK de Atenas al que derrotaron por 2-1. A partir de ese éxito el equipo del trébol encadenó cuatro Ligas más en los siguientes cinco años en una etapa en la que figuraban en el plantel hombres como Kostas Linoxilakis, Andreas Papaemmanouil, Vangelis Panakis, Giorgos Andreou o Loris Theofanis  y por el banquillo pasaron entrenadores de la categoría de Antonis Migiakis, el inglés Harry Game o el yugoslavo Bobek.
Tras un breve impás de sequía en el curso 65-66 volvieron los títulos con el primer trofeo copero para Domazos en 1967, al imponerse en la gran final al Panionios por 1-0. La temporada posterior alcanzaron por primera vez en la historia del club un doblete de Liga y Copa en una de las mejores campañas de Domazos en el aspecto goleador con 9 dianas.
El conjunto ateniense era un habitual de la Copa de Europa aunque hasta la fecha no había logrado pasar de la primera ronda. Sin embargo tras ganar la Liga en la temporada 69-70 con Puskas en el banquillo, el equipo subió varios escalones y se convirtió en la gran sorpresa de la competición europea en 1971. En la primera ronda pasaron sin problemas ante el Jeunesse Esch por un global de 1-7 y en la segunda apearon al Slovan de Bratislava con Domazos marcando en la ida en Atenas. En cuartos la cosa se complicó con el Everton de Alan Ball al que se impusieron por un parcial de 1-1 gracias al valor doble de los goles en campo contrario. En semis les esperó el Estrella Roja que en Belgrado les apabulló  por un claro 4-1. Pero en la vuelta con un Apostolos Nikolaidis lleno el Panathinaikos remontó por 3-0 de la mano de Domazos, Antoniadis, Kamaras y un inspirado guardameta Konstantinou. En la final el rival fue el Ajax de Cruyff y Neeskens que les venció con suficiencia por 2-0 en Wembley. Los neerlandeses meses después declinaron participar en la Copa Intercontinental y el cuadro verde se enfrentó con Nacional aunque finalmente cayeron a doble partido por 2-3.
En 1972 el legendario mediapunta amplió su palmarés con su octava Liga a título individual tras una dura pugna con el Olympiakos aunque después de este triunfo el cuadro verde inició una 'operación renove' en la plantilla. Se marcharon jugadores importantes como Filakouris, Kamaras, Mitropoulos, Sourpis, Tomaras o Ikonomopoulos y llegó savia nueva como Juan Verón, Livathinos, Óscar Álvarez, Borivoje Đorđević y Kizas, además del excelente mister polaco Kazimierz Górski. El Panathinaikos estuvo casi un lustro sin ganar nada hasta que conquistaron otro doblete de Liga y Copa en la temporada 76-77 y la Copa de los Alpes al año siguiente. En la Liga aventajaron en dos puntos al eterno rival, mientras que en la Copa doblegaron en la final al PAOK por 2-1 y en la Copa de los Alpes se deshicieron del Budocnost, el Vllaznia Shkodër y el Slavia de Sofia.
Con 36 años en 1978 Domazos dejó la entidad por problemas con el técnico Górski y firmó por el AEK de Atenas. En el conjunto amarillo y negro con Andreas Stamatiadis en el parcela técnica y con Thomas Mavros, Christos Ardizoglou, Nikos Christidis o el yugoslavo Dušan Bajević como socios también saboreó las mieles del éxito con una nueva Liga en 1979, la última y la décima de su excelente curriculum. Sin embargo su corazón le impidió retirarse en un equipo que no fuese el Panathinaikos y con el inicio de los años 80 regresó a casa. Apenas disputó 12 partidos y al término de la campaña colgó definitivamente las botas. Para la historia del club del trébol dejó unas formidables estadísticas de 510 encuentros y 134 tantos entre los dos periodos en los que estuvo en la institución.


Grecia 1969
Panathinaikos 1971


















Con la selección helena fue internacional en 50 ocasiones con un total de cuatro dianas en su haber. Hizo su debut en un amistoso frente a Dinamarca el 2 de diciembre de 1959, donde el conjunto griego dirigido por el francés Paul Barron cayó frente a los daneses por 1-3. Su estreno en un duelo oficial tuvo que esperar un par de años cuando Grecia participó en la fase de clasificación para la Eurocopa de 1964. Domazos jugó ante Irlanda del Norte en Belfast y Alemania Occidental en Augsburgo pero sendas derrotas alejaron al equipo nacional de lograr un billete para el torneo.
Su primer gol en la selección tuvo lugar en 1963 en un amistoso contra Chipre que sirvió como preparación para la calificación del Mundial de Inglaterra que estaba a punto de comenzar. Sin embargo aquella diana lograda de penalti no sirvió para ganar el encuentro puesto que los chipriotas vencieron en casa por 3-1. En su camino para la Copa del Mundo Grecia compartió el grupo 7 de clasificación con la URSS, Gales y Dinamarca. Domazos ya era un fijo para los técnicos Petropoulos y Magiras y disputó cinco de los seis partidos. El equipo empezó muy bien con dos victorias en Atenas ante Dinamarca y Gales que les permitió liderar la tabla. Pero a continuación tres derrotas consecutivas frente a Gales y en los dos choques contra la URSS (en Moscú Domazos no actuó) les alejaron definitivamente del Mundial. Restaba una única visita a Copenhague en la que sacaron un empate para finalizar en tercera posición del grupo a un punto de Gales y a cinco de los soviéticos que acudieron a Inglaterra.
A finales de los 60 la columna vertebral del Panathinaikos también lo fue del combinado heleno. Domazos compartió vestuario en la selección con Ikonomopoulos, Loukanidis, Bellis, Kamaras o Eleftherakis pero Grecia no obtuvo premio ni para la Eurocopa de 1968 ni para el Mundial de México 1970. En la calificación para la competición europea de nuevo se toparon con una potente URSS que únicamente cedió dos puntos. Grecia a su nivel compitió muy bien y sumó dos victorias frente a Finlandia y Austria y un empate contra los finlandeses en Helsinki. Por su parte en la clasificación para el torneo azteca se quedaron a un sólo punto de hacer historia. Tuvieron rivales de peso como Rumania, Suiza y Portugal pero alcanzaron los siete puntos y fueron el equipo más goleador. Domazos se perdió por lesión los choques en su país ante Portugal y Rumania pero estuvo presente en el empate contra los lusos en Oporto con Eusebio como capitán, en el apabullante triunfo contra Suiza por 4-1 o en la igualada frente a Rumania en Bucarest donde anotó el gol heleno.
En la década de los 70 el papel de Grecia bajó muchos enteros y aunque Domazos acudió con frecuencia a la selección casi todo fueron sinsabores. Desde 1970 a 1977 vistió la camiseta del combinado nacional en 25 ocasiones y la mayoría de veces se marchó a casa sin conocer la victoria, tanto en partidos amistosos como oficiales. Muy pronto quedaron descolgados para optar al pase en los Mundiales de 1974 y 1978 y la Eurocopa de 1972 y sólo en la fase de clasificación para la Euro de 1976 tuvo una buena actuación al quedar a dos puntos de Alemania Occidental. En aquel periodo si hubo un par de alegrías en dos amistosos del año 1972 y 1974. En el primero Grecia consiguió doblegar por primera vez a Italia, al ganarles por 2-1 en El Pireo con un gran partido de Domazos, Antoniadis y Pomonis. En el segundo los helenos viajaron a Brasil para enfrentarse a la verde-amarela en Maracaná. Los brasileños que alinearon a Leao, Rivelino, Jairzinho, Luiz Pereira o Clodoaldo no pudieron imponerse a una selección griega donde además de Domazos destacaban Antoniadis, Sarafis, Synetopoulos o Eleftherakis.
El mítico mediapunta se despidió del equipo nacional en 1980 en un homenaje que le tributaron con Australia como adversario. El encuentro disputado en la capital Atenas concluyó empate a tres y uno de los tantos llevó la rúbrica de Domazos.

En su vida posterior al fútbol ha sido un hombre de negocios y en ocasiones ha escrito artículos de opinión en varios medios deportivos griegos.

En 2004 fue uno de los encargados de transportar la antorcha olímpica en la inauguración de los Juegos Olímpicos de Atenas.

domingo, 29 de marzo de 2015

Alfredo Di Stéfano "El futbolista total"


La figura de Alfredo di Stéfano quedará ligada para la eternidad al balompié como uno de los grandes del deporte rey. Sin su presencia el fútbol moderno y la historia del Real Madrid serían muy distintas a lo que conocemos actualmente. Nacido el 4 de Julio de 1926 en Barracas, un barrio de Buenos Aires (Argentina), fue un jugador completísimo. Delantero rápido, hábil, muy inteligente y con gran capacidad de trabajo, era un auténtico ‘killer’ como demuestran las cifras goleadoras que mantuvo durante toda su carrera. Podía robar un balón en su área y en la misma jugada llegar al marco contrario y conseguir un tanto. Se le conoció como la “Saeta Rubia”, apodo que le puso el periodista argentino Roberto Neuberger por la velocidad que tenía y por su cabello rubio.

Con la camiseta del Real Madrid
Sus primeros pasos con un balón en los pies los dio en dos equipos de barrio, el Once y Venceremos e Imán, hasta que con 18 años pasa una prueba con River Plate y se queda en el equipo bonaerense. Debuta con el primer equipo en 1945 en un choque ante Huracán y ese curso River se proclama campeón. Por aquel entonces la escuadra millonaria cuenta en el ataque con un quinteto que ha pasado a la historia como “La Máquina”, donde figuraban Muñoz, Moreno, Pedernera, Labruna y Loustau.
Esa fue unas de las razones por la que Di Stéfano en el año 1946 sale cedido a Huracán, completando una gran campaña en la que consigue diez goles y es una de las revelaciones en el panorama nacional. En 1947 regresó a River para ser una pieza fundamental en la conquista del Campeonato confirmándose además como un artillero letal, al ser el máximo goleador del torneo con 27 dianas. Su estancia en el club de la banda roja se prolonga un par de temporadas, momento en el que se inicia una huelga de futbolistas en Argentina y la “Saeta Rubia” decide marcharse a Colombia. 
En el país cafetero ficha por Millonarios de Bogotá donde coincide con antiguos compañeros como Pedernera y Rossi y entra a formar parte de un conjunto legendario que recibe el apelativo del “Ballet Azul”. Conquistan la Liga en tres oportunidades con Alfredo proclamándose mejor artillero y además obtienen una Copa. El cuadro capitalino que también contaba con otras figuras como el defensor colombiano Zuluaga, el tico “Fello” Mezza o el arquero Cozzi se hace muy conocido en Sudamérica y en 1952 es invitado por el Real Madrid para participar en los festejos por sus Bodas de Oro. Ganan el torneo tras empatar con los suecos del Norrköping y superar con claridad a los merengues y el delantero de Barracas enamora al mandatario blanco Santiago Bernabéu. 
Unos meses después ambos equipos vuelven a encontrarse en la Pequeña Copa del Mundo celebrada en Caracas y ahí es donde se inician las negociaciones para un traspaso al club blanco. Sin embargo no solo el Real Madrid está interesado por el argentino puesto que el F.C. Barcelona también había puesto sus ojos en él llegando a pagar 4 millones de pesetas a River Plate. La FIFA en ese momento indicó al cuadro blaugrana que el pase del jugador pertenecía a Millonarios hasta 1954 y la guerra Real Madrid-F.C. Barcelona por su fichaje estalló. Bernabéu concretó un acuerdo con su homólogo en la presidencia de Millonarios el señor Senior y finalmente el organismo que rige el fútbol mundial tomó cartas en el asunto. Decide que Di Stéfano juegue dos campañas en el equipo blanco y otras dos en la entidad culé de forma alterna pero el presidente del conjunto catalán Enric Martí declina la propuesta. La “Saeta Rubia” entonces se traslada a Madrid en Septiembre de 1953 y un mes más tarde el F.C. Barcelona toma la decisión de renunciar al futbolista, que tiene vía libre para continuar su carrera en las filas merengues. 
El estreno de Di Stéfano con la camiseta blanca se produce en un amistoso ante el Nancy y el debut oficial es en la Liga frente al Racing de Santander. El club de Concha Espina llevaba casi dos décadas sin levantar el título de Liga pero con la llegada del argentino los triunfos y éxitos serán una constante. Y eso que sus primeras actuaciones dejaron la duda en los aficionados que pensaban que el fichaje había sido un error. Sin embargo en la jornada 7 ante el F.C. Barcelona hizo un doblete en el triunfo por 5-0 y a partir de ahí su rendimiento aumentó considerablemente. El club blanco ganó la Liga y el fabuloso equipo que dominaría Europa empezaba a formarse con las llegadas también de Gento o Mateos.
En la temporada 1954-1955 revalidaron el entorchado doméstico y además llevaron a las vitrinas de la entidad la Copa Latina, competición que reunía a los campeones nacionales de Italia, España, Francia y Portugal. El gran paso del club blanco llegó con la creación de la Copa de Europa a partir de una idea del diario L`Equipe. El torneo dio un impulso al Real Madrid para ser el mejor conjunto del planeta y también coronó a Di Stefano como uno de los jugadores más brillantes que han existido. Cinco trofeos seguidos, siendo la “Saeta Rubia” protagonista en todos ellos y marcando al menos un tanto en cada final, hito que aún nadie ha podido igualar. 
Aún así el recorrido hacia los títulos no fue un camino de rosas y en varias ocasiones sufrieron de lo lindo para seguir en la disputa por el torneo. Sucedió por ejemplo en los cuartos de final de 1956 contra el Partizan, donde la nieve dio un disgusto a los hombres de Villalonga, en la propia final ese año en la que solo pudieron derrotar en la prórroga al Stade de Reims, en la primera ronda en 1957 cuando Santiago Bernabéu hizo famosa la “Santiaguina” ante el Rapid de Viena o en la final de 1958 frente a un extraordinario Milán que solo cedió después de un gol de Gento en el tiempo extra. Di Stéfano estuvo rodeado de excelentes jugadores como Kopa, Gento, Rial, Puskas o Santamaría pero siempre sobresalió y asumió un rol por el bien del conjunto que hizo más grande su figura. Además de en Europa en España también continuaron cosechando triunfos con Alfredo comandando al equipo. La Liga en 1957 y 1958 llegaron también con el premio ‘Pichichi’ para la “Saeta”, que logró un total de cinco en su carrera. Mientras que la Copa fue un dolor de muelas para los blancos en aquella época. Athletic y Atlético de Madrid les apartaron del triunfo en tres ocasiones y Di Stéfano solo logró sacarse la espina en 1962 tras vencer al Sevilla. 
La década de los 60 trajo un declive en competiciones europeas al conocer la derrota ante el F.C. Barcelona y luego en dos finales ante Benfica e Inter de Milán. Pero en España la hegemonía se prolongó y encadenaron cuatro Ligas consecutivas, gracias también a la savia nueva que venía con fuerza desde atrás con los Amancio, Araquistain, Miera, Zoco o Félix Ruiz. El último entorchado tuvo lugar en el curso 1963-1964 y justo al comienzo de esa campaña el Real Madrid viajó a Caracas para participar en la Pequeña Copa del Mundo de Clubes. Allí Di Stéfano sufrió uno de los mayores sustos de su vida al ser secuestrado por miembros del FALN. El rapto duró tres días donde la “Saeta” fue bien tratado pero el temor a que le pasase algo grave siempre corrió por su cabeza. Le liberaron cerca de la Avenida Libertadores y tras acudir a la embajada española regresó al hotel con sus compañeros. Esa temporada Alfredo contaba ya con 37 años y las voces para un relevo comenzaron a escucharse. Su salida del club blanco no fue la que esperaba al irse enfadado con el presidente Bernabéu y el técnico y antiguo compañero Miguel Muñoz. Todo vino por el encuentro de la final de la Copa de Europa de 1964 contra el Inter. El hispano-argentino no entendió el planteamiento de Muñoz y le culpabilizó de la dura derrota. Fechas más tarde no le convocó para un duelo de Copa ante el Atletico de Madrid y los acontecimientos se precipitaron. Bernabéu se puso de lado de su entrenador y Di Stéfano entendió que era el momento de irse. 
Así finalizaron once años de estancia en Madrid en los que logró un bagaje de 307 goles en 396 partidos, liderando además a uno de los mejores equipos que se han visto sobre un terreno de juego. Muchos aficionados pensaban que era el final de su carrera pero la “Saeta” quiso continuar en activo un par de temporadas más. Tuvo una oferta del Celtic pero finalmente aceptó una del RCD Español donde estaba Kubala y su excompañero Justo Tejada. Su nivel no era el de tiempo atrás pero siguió marcando goles con los pericos para contabilizar un total de 14 en 60 choques. 
El final de su trayectoria se produjo el 3 de Abril de 1966 en un partido de Liga contra el Atlético de Madrid. La despedida definitiva fue en el homenaje que le brindó el Real Madrid en el Santiago Bernabéu el 7 de Junio de 1967. Salió de inicio y en el minuto 13 se quitó el brazalete de capitán para cederle el testigo a un prometedor Grosso.


River Plate 1947
Millonarios 1952
Argentina 1947

Real Madrid 1960
RCD Espanyol 1965
España 1961


Con la Selección Argentina fue internacional en seis ocasiones logrando el mismo número de tantos. Todos sus encuentros tuvieron lugar en el Campeonato Sudamericano de 1947 en Ecuador al que fue convocado por el técnico el técnico Guillermo Stábile. Ausente en el duelo de la primera jornada ante Paraguay, debutó en la segunda contra Bolivia. Salió en el minuto 30 sustituyendo a Pontoni y colaboró con un gol en la aplastante victoria de la albiceleste por 7-0. A partir de aquí ya no dejó la titularidad y con sus tantos ayudó a Argentina a conquistar el torneo por delante de paraguayos y charrúas. Tuvo un papel destacado en la victoria por 3-2 frente a Perú donde marcó el segundo de su equipo, ante los chilenos cuando logró la diana fundamental para cosechar un empate o contra Colombia a quien anotó un fabuloso triplete en el triunfo por 6-0. Sus seis dianas a lo largo de la competición le convirtieron además en el mejor artillero de la albiceleste y el segundo del torneo solo superado por el uruguayo Nicolás Falero. 

En 1956 adquirió la nacionalidad española y con el equipo nacional hispano hizo su estreno un año más tarde. Concretamente se produjo en un choque amistoso contra Países Bajos en el Santiago Bernabéu donde la “Saeta Rubia” se lució con un hat-trick. Unos meses después el cuadro español empezó la fase de clasificación para el Mundial de Suecia 1958 que se convertiría en un sonado fracaso. Pese a contar con futbolistas de gran nivel y un excepcional ataque en el que se encontraban Miguel, Kubala, Di Stéfano, Suárez y Gento los pupilos de Manuel Meana fallaron ante Suiza en Madrid y Escocia en Glasgow y no acudieron a tierras escandinavas. El siguiente objetivo tuvo como fecha 1960 y la Eurocopa de Naciones que iba a celebrarse por primera vez. El sorteo deparó como rival en la calificación a Polonia que no iba a dar excesivos problemas. Di Stéfano comandó la victoria por 2-4 en el estadio Slaski con un doblete que dejó las cosas más sencillas para la vuelta. Celebrada en el Santiago Bernabéu los españoles doblegaron a los polacos por 3-0 con otra diana del delantero de Barracas y accedieron a la siguiente ronda clasificatoria. Allí esperaba la URSS pero por motivos políticos España no quiso jugar la eliminatoria y se quedó sin disputar el torneo europeo. 
Los dos años posteriores el conjunto hispano solo participó en duelos amistosos, sobresaliendo Di Stéfano en varios de ellos. Claros ejemplos son el triunfo contra Austria por 6-3 con doblete del hispano-argentino, la victoria por 3-1 ante Italia en el Camp Nou con otro tanto de la “Saeta” o las dos goleadas logradas ante Chile (0-4 y 1-4) en una gira por Sudamérica en las que el artillero porteño consiguió un total de cuatro dianas. La última posibilidad de Di Stéfano para jugar una gran competición internacional y un Mundial llegó en la cita de 1962 en Chile. España primero se deshizo con bastantes dificultades de un correoso conjunto galés y a continuación hizo lo propio con Marruecos en un playoff internacional. Convocado para el torneo por el seleccionador Hernández Coronado y el técnico Helenio Herrera una lesión en un choque de preparación le dejó sin poder actuar un solo minuto en el Mundial. Viajó hasta Chile por si podía jugar a partir de la segunda fase pero España cayó en la liguilla al ocupar la tercera plaza y la “Saeta Rubia” no pudo nunca debutar en una Copa del Mundo. 
Su último partido vistiendo la camiseta roja del combinado español había tenido lugar a finales de 1961 en un encuentro frente a Francia en Paris que finalizó empate a uno. Para la historia dejó un bagaje con la Selección hispana de 31 partidos disputados y 23 goles conseguidos.

En el banquillo del Valencia
Su carrera como entrenador empezó a finales de la década de los 60 cuando dirigió al Elche en el curso 1967-1968. A continuación entrenó a Boca Juniors en el que logró sus primeros éxitos. El cuadro xeneize que por entonces tenía en su plantilla a jugadores como Antonio Roma, Silvio Marzolini, Norberto Madurga o el peruano Julio Meléndez, obtuvo en 1969 el Torneo Nacional por delante de San Lorenzo y River Plate y la Copa Argentina tras derrotar en la final a Club Atlético Atlanta. Los éxitos en su país de origen no pasaron desapercibidos y en 1970 firmó por el Valencia donde en cuatro temporadas aupó al equipo ché a la élite del fútbol español. Tras casi 25 años de sequía el Valencia volvió a conquistar el Campeonato Nacional de Liga en 1971 y una campaña después ocupó la segunda posición. Además en el torneo copero llegó a la final tanto en 1971 como 1972 aunque en ambas ocasiones perdió en el partido decisivo ante F.C. Barcelona y Atlético de Madrid respectivamente. 
Sus siguientes destinos fueron el Sporting de Portugal, Rayo Vallecano y Castellón hasta que regresó al Valencia en la temporada 1979-1980. El equipo valencianista era el vigente campeón de Copa y aquel curso disputó la Recopa que acabaría logrando ante el Arsenal en los penaltis. Kempes era la estrella de un Valencia en el que también formaban jugadores de enorme clase como el alemán Bonhof, Solsona o Saura. Un año más tarde se marchó a Argentina para coger las riendas de River Plate al que haría vencedor del Torneo Nacional en 1981 después de doblegar en la final a Ferro Carril Oeste y luego cumplió uno de sus sueños más anhelados, sentarse en el banquillo del Real Madrid. 
En la entidad merengue realizó una buena labor pero la suerte en los momentos decisivos no le acompañó. Los blancos disputaron en 1983 la final de la Copa, Copa de la Liga y Recopa, perdiendo en todas ellas y en la competición doméstica también ocuparon la segunda posición tras el Athletic Club. Di Stéfano se quedó una campaña más en el equipo madridista pero de nuevo el club bilbaíno les arrebató la Liga, esta vez gracias al goal-average. A mediados de los 80 retornó a Boca en una segunda etapa que duró unos pocos meses y entre 1986 y 1988 estuvo en el Valencia. 
Su tercer periodo en el club del Turia no empezó bien, llegando en una complicada situación sustituyendo a Óscar Valdez en mitad de Liga y no pudiendo evitar el descenso a Segunda División. Sin embargo la estancia en la categoría de plata solo duró un año y tras proclamarse campeón de Segunda en el curso 1986-1987 el Valencia volvió con los grandes del balompié español. En la temporada 1987-1988 lideró el proyecto de la institución ché en Primera División pero en la jornada 29 fue destituido por el presidente Arturo Tuzón tras una racha negativa de resultados. Su última experiencia en la faceta técnica fue otra vez en el Real Madrid, al que llegó a finales de Noviembre de 1990 e hizo ganador de la Supercopa de España pocas fechas después. 

Desde 2001 hasta el momento de su muerte ostentó el cargo de Presidente de Honor del Real Madrid. 

A lo largo de su vida recibió numerosas condecoraciones entre las que destacan la Medalla de Oro al Mérito Deportivo, la Medalla al Mérito de la FIFA, el Tambor de Oro de San Sebastián, un puesto en el Salón de la Fama de FIFA o la Gran Cruz de la Real Orden del Mérito Deportivo.

Falleció el 7 de Julio de 2014 en Madrid a los 88 años pero el legado que nos dejó es inmortal.

sábado, 21 de marzo de 2015

Bob Lenarduzzi "Mister Perfecto"

Canadá en el ámbito futbolístico jamás ha sido una potencia. Sin embargo a mediados de los 80 vivió su periodo de esplendor con la participación en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984 y el Mundial de México 1986. Uno de los baluartes de aquel equipo por su liderazgo y entrega fue Bob Lenarduzzi. Nacido el 1 de Mayo de 1955 en Vancouver (Canadá), podía desempeñarse como lateral derecho, volante y medio centro. Futbolista muy versátil, tenía un gran sentido táctico, buen dominio del esférico y un magnífico desplazamiento en largo. Se ganó el apodo de Mister Perfecto por su enorme eficacia en cualquier posición en la que jugase. Su hermano Bob, cinco años mayor que él, también fue jugador profesional y llegó a vestir la camiseta del equipo nacional en 29 ocasiones.

Comenzó a jugar al fútbol desde muy pequeño con sus hermanos en Grandview y en 1969 firmó por su primer equipo semiprofesional, los Vancouver Spartans. Allí con apenas 15 años le vieron los ojeadores del Reading inglés que le reclutaron para sus categorías inferiores. En el club del condado de Berkshire creció, ganó experiencia y militó durante cuatro temporadas, casi la totalidad de ellas en la Cuarta División inglesa.
Sin embargo Lenarduzzi cada verano volvía a casa y en 1974 tomó la decisión de quedarse y firmar por los Vancouver Whitecaps. En el cuadro vancouverense coincidió con su hermano y pronto se convirtió en uno de los futbolistas franquicia. Tal era su polivalencia que llegó a tener minutos en todas las posiciones, incluida la de portero donde estuvo bajo palos durante 45 minutos en un partido.
En 1978 cuajó una gran temporada con su equipo y ello se vio recompensado con el premio de mejor jugador de la NASL, siendo el primer jugador canadiense en recibirlo. Consiguió 10 goles y 17 asistencias a lo largo del curso aunque no sirvieron para que los Whitecups levantasen el título. Esto si sucedió el año siguiente cuando ocuparon el primer puesto en la división oeste de la Conferencia Nacional y a continuación derrotaron al Dallas Tornado, Los Ángeles Aztecs de Johan Cruyff, New York Cosmos y Tampa Bay Rowdies en la final por 2-1. Junto a Lenarduzzi integraban el plantel del equipo canadiense el arquero Bruce Grobbelaar, Allan Ball, Ray Lewington, Bob McNab, Willie Johnston y Kevin Hector. 
El curso venidero de 1979-1980 disputó varios encuentros con Los Ángeles Aztecs y aunque volvió a Vancouver en 1980 su etapa en los Whitecaps finalizó en 1984, tras casi 300 encuentros, 31 tantos y tres convocatorias para el All-Star de la NASL en 1979, 1981, 1984. Para no perder la forma física de cara a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles fichó por el Tacoma Stars, un equipo que pertenecía a la Liga de fútbol indoor. Por entonces en la plantilla estaban compañeros suyos de selección como Gray, Tony Chursky y Dale Mitchell, los internacionales estadounidenses Jim McAlister, Mark Peterson y Preki, el inglés ex del Manchester United Gordon Hill o el irlandés Fran O`Brien. En el equipo del estado de Washington militó dos campañas hasta que en 1986 y después de 96 encuentros con la camiseta de los Stars regresó a su país natal.
La Liga canadiense acababa de echar andar y se enroló en las filas del Vancouver 86ers. En su primera y única campaña en 1987-1988, en la que también compatibilizó el cargo de entrenador, el club conquistó el campeonato doméstico después de imponerse a Hamilton en la final por 1-4. Al término de la temporada y tras haber sido elegido en el once ideal del torneo Mister Perfecto anunció su retirada de los terrenos de juego.


Reading 71-72
Vancouver Whitecaps 1983










Tacoma Stars 1984-1985


Canadá 1986

Con la Selección canadiense fue internacional en 47 partidos anotando cuatro dianas. Debutó el 1 de agosto de 1973 en un amistoso contra Polonia. El choque celebrado en Toronto terminó con victoria polaca por 1-3 en una gran tarde del extremo Gadocha. Unos días más tarde Canadá jugó y perdió frente a Estados Unidos y a continuación Lenarduzzi estuvo más de tres años sin ir convocado con el equipo nacional. 
Regresó de la mano del teutón Eckhard Krautzunen 1976, en las eliminatorias de clasificación para el Mundial de Argentina. En la fase norteamericana de la CONCACAF compitieron en su grupo frente a México y Estados Unidos. Realizaron un buen papel con una victoria frente a México en casa y un empate contra Estados Unidos en Vancouver y México en Toluca. Sin embargo acabaron igualados a puntos con los estadounidenses y fue necesario un desempate en Haití. En Puerto Príncipe pasaron por encima de su rival y con un 3-0, con un gol incluido de Lenarduzzi accedieron a la siguiente ronda. En ella solo se repartía una plaza para el Mundial y los contrincantes eran Surinam, Guatemala, El Salvador, Haití y México. Mister Perfecto actuó en tres partidos de la liguilla pero Canadá tras sumar cinco puntos se quedó pronto sin opciones de ir a Argentina.
Tres años después, en 1980, comenzó otra calificación para el Mundial de España. Canadá se preparó antes con dos amistosos frente a Nueva Zelanda que se llevaron con claridad y donde Lenarduzzi marcó un tanto en cada uno de ellos. Al igual que en la fase anterior lucharon contra mexicanos y estadounidenses por conseguir una de las dos plazas para la ronda final de la CONCACAF.  En esta ocasión mejoraron su actuación de años antes con un liderato de grupo y con cero derrotas en su casillero. Mientras que en la clasificación final la FIFA aumentó a dos las plazas para la Copa del Mundo pero Canadá se quedó a las puertas y fue superada por Honduras y El Salvador.
El primer gran evento al que asistió Lenarduzzi en su carrera profesional fueron los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984. Disputó cuatro encuentros de la clasificación donde Canadá derrotó en un 'replay' a México y luego junto a Costa Rica ganaron el billete olímpico. El seleccionador Tony Waiters formó una columna vertebral que integraban Lettieri, Lenarduzzi, Wilson, Gray y Mitchell y sus resultados en Los Ángeles fueron muy positivos. Encuadrados en el grupo C con Camerún, Iraq y Yugoslavia lograron tres puntos tras vencer a los africanos, empatar ante los iraqies y caer contra el cuadro 'plavi', y de esta forma ocuparon el segundo puesto en la tabla. En cuartos se vieron las caras con un Brasil en el que jugaban Dunga, Gilmar, Mauro Galvao o Luís Carlos y cuando todo el mundo daba por hecho una goleada estuvo a punto de saltar la sorpresa. Con 1-1 finalizó el tiempo reglamentario y la prórroga y solo en los penaltis la verde-amarela pudo llevarse el triunfo.
En 1985 el Campeonato de la CONCACAF sirvió además como fase de clasificación para el siguiente Mundial, el de México 1986. En la fase preliminar Canadá quedó exenta al retirarse Jamaica. Luego en el grupo 2 compitió ante Guatemala y Haití que no dieron la talla y comandando el grupo con 7 puntos llegó a la ronda final. Los otros campeones de grupo fueron Costa Rica y Honduras y entre ellos y Canadá saldría el clasificado para tierras aztecas. Mister Perfecto fue uno de los baluartes del equipo canadiense que tenía una de las mejores generaciones de su historia. Además de Lenarduzzi integraban el plantel Lettieri, Wilson, Mitchell, Ian Bridge o Randy Samuel que demostraron ser superiores a hondureños y costarricenses. La gran noche del fútbol de Canadá tuvo lugar el 14 de septiembre de 1985. Recibían en el estadio Jorge V a Honduras y les bastaba un empate para obtener su primer pasaporte mundialista. Aún así se llevaron el triunfo por 2-1 y además de estrenarse en el palmarés del torneo de la CONCACAF, se convirtieron en una de las 24 selecciones clasificadas para México. 
Viajaron a la Copa del Mundo como uno de los equipos más humildes de la competición y pese a no sumar ningún punto no dieron ninguna mala imagen. El grupo que les tocó era muy potente con tres equipos europeos, la URSS, Francia y Hungría. Debutaron contra el conjunto de Platini y aguantaron hasta el minuto 79 cuando Papin marcó el gol del triunfo. En la segunda jornada Hungría les venció por 2-0 y en el último duelo ante los soviéticos dos tantos en la segunda mitad les hizo hincar la rodilla. Lenarduzzi titular en los tres partidos se despidió de la selección precisamente contra la URSS en el que fue su choque número 47.

Tras su retirada Lenarduzzi fue entrenador durante una década. Primero dirigió durante cinco campañas a los Vancouver 86ers de la liga canadiense, con los que logró cuatro títulos de Liga de manera consecutiva entre 1988 y 1991 y estableció un récord de 46 partidos imbatidos. Posteriormente la Federación Canadiense le contrató como seleccionador en 1993 en plena búsqueda de un billete para el Mundial de Estados Unidos. Primero en la Copa de Oro de aquel año no lograron pasar a semis mientras que en la calificación mundialista debieron de jugar un playoff contra Australia. En la ida vencieron por 2-1 pero en la vuelta el mismo resultado se mantuvo durante 120 minutos. Los penaltis tras fallo de Bunbury y Sweeney les impidieron llegar al otro playoff frente a Argentina. Lenarduzzi también fue el técnico en la Copa de Oro de 1996 donde de nuevo no pasaron de la liguilla y en 1997 renunció a su cargo en el combinado nacional.

En 2001 entró en el Salón de la Fama del fútbol de su país y en el 2003 lo hizo en el de Estados Unidos.

En la actualidad es presidente de los Vancouver Whitecaps (antiguo 86ers), donde también ha trabajado como director deportivo.

sábado, 14 de marzo de 2015

Josef Bican "Un goleador compulsivo"

Puntal del Wunderteam austriaco, aunque también jugó para Checoslovaquia y Bohemia y Moravia, está considerado uno de los más prolíficos artilleros de la historia del fútbol. Desarrolló su carrera principalmente en el Rapid de Viena y el Slavia de Praga, y obtuvo el premio de máximo goleador de la Liga austriaca en una oportunidad (1934) y de la checoslovaca en diez ocasiones (1938-1944, 1946, 1947 y 1950). Nacido el 25 de Septiembre de 1913 en Viena (Austria) fue un ariete completísimo. Extremadamente veloz (corría los 100m en 10.8 segundos), era un jugador ambidiestro, fuerte, con gran técnica, buen remate de cabeza y muy sagaz y eficiente dentro del área. Además fue un especialista desde los 11 metros, donde transformaba los penaltis con ambas piernas. Se le conoció con el apelativo de "Pepi".

Con la camiseta del Slavia de Praga
Comenzó a jugar al fútbol animado por su padre, un antiguo jugador del Hertha de Viena que sobrevivió a la I Guerra Mundial, pero que falleció tras un golpe en un riñón durante un partido. Entró a formar parte de las categorías inferiores del Hertha con 12 años y luego también jugó en los equipos de las empresas Farbenlutz  y Schustek en las que trabajó.
Con el inicio de la década de los 30 fichó por el Rapid de Viena en el que explotó como un ariete extraordinario. En su debut ya dejó los primeros destellos y aunque su equipo cayó por 3-5 él firmó todos los tantos del Rapid. Sin embargo en las dos primeras campañas no acabó de consolidarse y hasta 1933 no alcanzó la titularidad de manera habitual. Ese curso completó un gran año y en 25 partidos hizo 34 goles.
La temporada siguiente su número de dianas bajó considerablemente debido a una lesión pero levantó su primer título importante, la Liga de su país. El Rapid sumó 40 puntos no perdiendo ningún partido y los capitalinos conquistaron la competición doméstica por undécima ocasión. Su etapa en el Rapid no fue más allá y en verano el delantero que había tenido desencuentros con la delantera tomó la decisión de irse, firmando por el Admira Viena.
En el cuadro vienés coincidió con sus compañeros de selección Anton Schall, Peter Platzer, Johann Urbanek o Wilhelm Hahnemann y el plantel se hizo aún más potente. Fruto de su fichaje el club dominó los dos siguientes años el Campeonato austriaco, que ganaron tras imponerse al First Viena y el Austria Viena respectivamente. En esos dos cursos anotó 22 goles en total y en 1937 fichó por el Slavia de Praga de Checoslovaquia, país de sus antepasados.
Su adaptación al conjunto rojiblanco fue rapidísima y pronto empezó a hacer lo que mejor sabía, perforar las redes contrarias. 61 dianas en dos cursos le catapultaron como uno de los mejores arietes del continente, aunque esos tantos no fueran suficientes para que el Slavia se hiciese con la competición doméstica. Pero donde si consiguieron el éxito fue en la célebre Copa Mitropa de 1938, en la que derrotaron al Beogradski, Ambrosiana, Genoa y Ferencvaros en la final. Ante los húngaros Bican marcó en el partido de ida el que fue su gol número 10 del torneo, lo que le convirtió en el máximo artillero aquella edición.
A partir de 1940 el Slavia pudo también avasallar en su país. Obtuvieron cuatro Ligas de forma consecutiva entre 1940 y 1943 con "Pepi" en pleno apogeo. Logró 174 goles, con una media de 43 por temporada y el equipo de los Bican, Daucik, Karel Cerny, Kopecky, Vytlacil o Karel Finek vivió uno de los periodos más brillantes de su historia. Sin embargo la racha se cortó de raíz y aunque Bican continuó con un promedio sensacional el Slavia dejó de ganar.
Al delantero vienés le llegaron ofertas de clubes importantes de Europa al acabar la II Guerra Mundial pero por motivos políticos permaneció en el Slavia. Una de ellas y seguramente la más importante en cuanto a salario fue de la Juventus de Turín. Su estancia en el Slavia terminó en 1948 pero un año antes aún pudo añadir a su palmarés otra Liga, la conseguida en 1947 cuando el equipo rojiblanco se impuso al Sparta de Praga por un sólo punto.
La llegada al poder de los comunistas inquietó a Bican que no quiso unirse al Partido y optó por dejar el Slavia y enrolarse en las filas del FC Vitkovice de la Segunda División. Allí jugó hasta 1951, momento en que aceptó una oferta del Hradec Kralové, también de la categoría de plata del fútbol. Pero los problemas económicos del equipo votrocí en el que militó unos pocos meses le obligó a regresar de nuevo al Slavia (llamado Dynamo de Praga en esa época) para disfrutar de los últimos momentos de su carrera.
Marcó 15 goles en tres temporadas para un total de 534 con los praguenses en ambas estancias y en 1955 anunció su retirada, aunque no fue definitiva puesto que en el curso 1957-1958 vistió la camiseta del Spartak Brno en un par de partidos, cuando la entidad flinta se encontraba en la Tercera División.

Austria 1933
Checoslovaquia 1949
Slavia 1938

Con la Selección austriaca fue internacional en 22 ocasiones, logrando un total de 15 goles. Debutó en 1933 cuando el entrenador Hugo Meisl le convocó para un partido amistoso ante Escocia. El choque se celebró en Hampden Park y terminó empate a dos. Diez días más tarde si consiguió marcar con el equipo nacional en otro amistoso celebrado esta vez en Ámsterdam frente a los Países Bajos.
En 1934 participó en dos encuentros de la Copa Internacional de Europa Central en los que Austria se impuso primero a Italia y luego a Suiza con doblete de "Pepi". El siguiente objetivo de los austriacos tuvo lugar en abril de ese año cuando se inició la fase de clasificación para el Mundial transalpino. Austria compartió grupo con Hungría y Bulgaria y tras apabullar a los búlgaros por 6-1 obtuvieron el billete para el torneo mundialista junto a los magiares.
El conjunto austriaco dirigido por Meisl se presentó en tierras italianas con un bloque potentísimo, que les hizo ser uno de los favoritos antes del comienzo de la competición. A Bican se le unieron futbolistas como Sindelar, Sesta, Schall, Smistik o Wagner, todos ellos de un nivel muy alto. En la primera ronda Francia les puso en dificultades y fue Bican quien con un tanto en la prórroga dio el triunfo a los centroeuropeos por 3-2. En cuartos se vieron las caras con un cuadro magiar en el que figuraban Sárosi, Toldi o Antal Szabó.  A la hora de juego vencían por 2-0 pero los húngaros acortaron la ventaja y cerca estuvieron de forzar un tiempo extra. Únicamente un partido les separaba de la final pero el rival a batir fue la Italia de Pozzo. Los locales que habían derrotado a España en un 'replay' y con gran polémica arbitral de nuevo contaron con un trencilla maleable, el sueco Eklind. Se impusieron por la mínima a Austria y los pupilos de Meisl fueron a parar al duelo por el tercer lugar. En aquel choque el seleccionador hizo algunos cambios aunque Bican se mantuvo en el once. Sin embargo los teutones completaron un gran partido y se hicieron con la tercera posición del campeonato.
Tras la Copa del Mundo Austria siguió inmersa en la Copa Internacional de Europa Central donde era vigente campeona. "Pepi" fue de la partida en 1935 en la igualada a cero frente a Checoslovaquia y a cuatro contra Hungría (con un hat-trick suyo), choques que a la postre resultaron decisivos para que Italia se llevase el trofeo por dos puntos de diferencia respecto a austriacos y magiares. 
Un año después el fabuloso artillero cuajó una de sus mejores actuaciones con el equipo nacional. Viajaron a España para un amistoso en Madrid y Bican destrozó a los hispanos con un triplete logrado frente a Guillermo Eizaguirre. El partido lleno de alternativas y brillantez concluyó con victoria austriaca por 4-5. En mayo consiguieron otro gran triunfo en esta ocasión ante Inglaterra en el Prater y a finales de año Bican disputó su último choque con la selección ante Suiza en Zurich.

A partir de 1937 y después de irse a jugar al Slavia de Praga adquirió la nacionalidad checoslovaca. Se estrenó con el combinado nacional en 1938 en una trayectoria que duraría hasta 1949, tiempo en el que jugó 20 partidos y anotó 20 dianas. Un error burocrático le impidió estar en el Mundial de 1938 donde Checoslovaquia cayó en cuartos y su primer choque fue contra Suecia. En Rasunda el cuadro checoslovaco aplastó a los escandinavos por 2-6 y Bican tuvo un debut fantástico con tres tantos en su haber. Antes del estallido de la II Guerra Mundial amplió sus estadísticas al marcarle un gol a Yugoslavia y cuatro a Rumania en sendos amistosos, para no volver a vestir la elástica del equipo nacional hasta el fin de la guerra.
En 1946 Checoslovaquia disputó varios choques no oficiales en los que sumó un par de victorias contra Suiza y Austria y dos derrotas frente a Francia y Yugoslavia. Bican no se encontraba en su mejor momento y no se reencontró con el gol hasta 1947 ante los 'plavi'. En esa etapa compartió vestuario con Kubala, Senecky o Pazicky y disputó la Copa de los Balcanes, aunque la edición de 1948 no llegó a completarse. Con 36 años y en el ocaso de su carrera se despidió del equipo nacional checoslovaco en un duelo contra Bulgaria en Praga.

Además en pleno conflicto bélico mundial jugó para la Selección de Bohemia y Moravia en siete ocasiones. Se trataba de un protectorado de la Alemania nazi que incluía la mayor parte del territorio checoslovaco a excepción de los Sudetes. El equipo se enfrentó entre otros a Austria o Alemania y Bican se erigió en uno de los máximos goleadores con nueve tantos.

Al término de su carrera como futbolista ejerció durante muchos años como técnico en su país y Bélgica. A mediados de los 50 empezó sentándose en el banquillo del Slavia de Praga y luego también lo hizo en el del Slovan Liberec y el Spartak Brno. Ya en los 60 tomó las riendas del Pribram y el Hradec Králové para fichar a continuación por el SONP Kladno en 1964. En el conjunto blanquiazul encontró la estabilidad y permaneció un total de cuatro temporadas, una en la categoría reina y tres en la de plata. Posteriormente, en la primavera de 1968 firmó por el KSK Tongeren, donde realiza una fantástica labor y en apenas tres campañas asciende a la entidad de la Cuarta a la Segunda División. Su despedida de los banquillos se produjo un lustro más tarde cuando dirigió unos meses al SK Benesov checoslovaco.

En su vida posterior trabajó como obrero, conductor y en un zoo alimentando a los animales.

Falleció a los 88 años el 12 de Diciembre de 2001.