sábado, 17 de mayo de 2014

La mayor goleada en una Copa del Mundo


En la historia de los Mundiales ha habido triunfos apabullantes como el 9-0 de Hungría ante Corea del Sur en 1954, el logrado por Yugoslavia frente a Zaire con idéntico resultado en 1974 o más recientemente el 8-0 que endosó Alemania a Arabia Saudí en 2002, pero el récord que se mantiene vigente data de 1982 cuando Hungría venció a El Salvador por 10-1.


El conjunto salvadoreño regresaba al torneo más prestigioso a nivel de selecciones después de haber acudido a México 1970. En tierras aztecas tuvieron un pobre papel perdiendo los tres encuentros y no marcando ningún tanto. En la fase de clasificación para la Copa del Mundo del 82 colideraron el grupo centroamericano en la primera fase junto con Honduras antes de acceder al Hexagonal final. Lucharon por un billete con México, Canadá, Cuba, Haití y Honduras y lo obtuvieron en la última jornada. En Tegucigalpa jugaron contra los haitianos donde un solitario gol de Huezo les dio la victoria y el segundo puesto de la liguilla que daba el pase al Mundial.

Por otro lado los húngaros que habían sido una potencia futbolística décadas antes iban a participar en su penúltimo Mundial hasta la fecha. Las grandes generaciones del 38 (Sarosi, Zsengeller, Szabo o Biro) o 54 (Puskas, Bozsik, Kocsis o Czibor) habían quedado atrás y la posibilidad de luchar por el título era una quimera. En la calificación europea compartieron el grupo 4 con Suiza, Noruega, Rumania e Inglaterra y lo acabaron liderando con un punto de ventaja respecto a los pross, pese a perder ambos choques contra ellos.

El sorteo celebrado en Madrid a principios de año deparó que ambas escuadras se verían en la primera jornada de una liguilla donde también estaban Argentina y Bélgica. La forma de encarar el debut por parte de los centroamericanos no fue la más adecuada y luego lo notaron en el terreno de juego. Fue el único equipo que llevó 20 jugadores a la cita mundialista por decisión del Presidente de la Federación y el viaje hasta España se convirtió en un suplicio. Tardaron tres días en llegar y fueron el último equipo en hacerlo. Viajaron desde su país hasta Guatemala y a continuación hicieron escala en San José de Costa Rica y Santo Domingo, desde donde tomaron un avión hasta Madrid. En la capital de España tuvieron que tomar otro vuelo con destino Alicante, lugar donde quedaron concentrados. Los problemas no quedaron ahí y el jet-lag fue un contratiempo para los integrantes del equipo durante algunos días. Además varias de las equipaciones para el Mundial se las quedaron los dirigentes y aunque normalmente vestían de azul en aquella ocasión lucieron el blanco en todos los partidos. Para acabar con los despropósitos les robaron los esféricos con los que tenían que entrenar y en el entrenamiento previo al duelo contra Hungría pidieron prestados veinticinco balones a la organización. En aquellos tiempos no era tan fácil estudiar al contrario como ahora y la única información que recibieron los salvadoreños tuvo lugar la noche anterior, visionando un partido que disputaron los magiares frente a España en abril de 1981.




El encuentro se celebró el día 15 de junio de 1982 a las 21:00 horas en el Nuevo Estadio de Elche. Las formación que alineó Pipo Rodríguez estaba compuesta por Mora; Castillo, Rodríguez, Jovel, Recinos; Ventura, Rugamas, Huezo, Mágico González, Hernández y Rivas y el once húngaro integrado por Meszaros; Toth, Garaba, Balint, Martos; Nyilasi, Muller, Sallai; Poloskei, Torocsik y Fazekas. El técnico salvadoreño salió valiente con tres delanteros y abogando por un juego ofensivo y atrevido que le saldría muy caro. La contienda se inició con una clara superioridad húngara que en el minuto tres se adelantó con un gol de Nyilasi a la salida de un córner ejecutado por Fazekas. El tanto no espoleó a los salvadoreños que continuaron siendo avasallados hasta que Poloskei logró el segundo de la noche a los diez minutos. Sólo Mágico González algo individualista y Huezo daban señales de vida en un equipo centroamericano que no inquietaba a Meszaros. Aún así aguantaron con un 3-0 al descanso tras anotar Fazekas con un potente chut pasado el minuto 23.

En la segunda mitad los aficionados allí presentes vieron lo más parecido a un entrenamiento con público en lugar de un choque mundialista. Hungría a medio gas y sin aparente esfuerzo fue poniendo más distancia en el marcador. Toth y Fazekas superaron a Mora y en el 54 el tanteo iba 5-0. El gol del honor salvadoreño (y el único de su país en un Mundial) llegó pocos instantes después cuando Ramírez empujó a la red un balón recogido en el área pequeña. El guión del partido no sufrió cambios y los magiares con un apetito voraz obtuvieron el sexto y el séptimo por medio de los recién entrados Laszlo Kiss y Szentes respectivamente. El delantero del Vasas Kiss era un afamado hombre gol y lo demostró en escasos minutos. Anotó el 8-1 y el 9-1 alcanzando un récord que sigue aún vigente, el de conseguir el hat-trick más rápido de la historia de la Copa del Mundo (458 segundos). La escandalosa goleada la cerró Nyilasi que finalizó el encuentro como lo comenzó, cabeceando el esférico al fondo del marco defendido por Mora. Cumplido el tiempo reglamentario el colegido Al Doy hizo sonar tres veces su silbato y puso fin a la mayor goleada registrada en un Mundial.

El fútbol actualmente está más igualado que en épocas pasadas y será muy complicado que se pueda superar en próximas citas mundialistas el marcador registrado en el Nuevo Estadio de Elche aquella noche del 82.


miércoles, 14 de mayo de 2014

Alex Raisbeck "La primera gloria red"

El Liverpool ha tenido multitud de brillantes jugadores durante toda su historia, desde Gordon Hodgson y Billy Lidell pasando por Roger Hunt o Kenny Dalglish hasta Michael Owen y Steven Gerrard, pero el primero que dejó una gran huella en la entidad fue Alex Raisbeck. Nacido el 26 de Diciembre de 1878 en Polmon (Escocia), se desempeñaba como zaguero o medio defensivo. Futbolista con unas enormes cualidades físicas y hábil técnicamente, era rápido, valiente y astuto. Su liderazgo sobre el césped era sencillo y natural, lo que le llevó a ser un jugador adorado por los aficionados. Se le conoció con el apelativo de "Alexander The Great".

Cromo de Raisbeck en su etapa red
Empezó a jugar a la edad de 15 años en el Larkhall Thistle y cuando cumplió los 18 se marchó al Hibernian. Allí permaneció dos temporadas en las que disputó 25 encuentros y marcó once goles para posteriormente fichar por el Stoke City. Con los Potters juega unos cuantos partidos hasta que llama la atención del entrenador del Liverpool Tom Watson que pide su fichaje a la directiva red, realizándose finalmente el traspaso por £ 350. Debuta en un duelo de la Primera División ante el Sheffield United el 3 de septiembre de 1898 y en poco tiempo ya se convierte en un estandarte del equipo.
Estrena su palmarés un par de cursos más tarde, en la campaña 1900-1901 donde el Liverpool se hace con el titulo de Liga por delante de Sunderland y Notts County. Los reds se muestran muy superiores a todos sus rivales en un plantel donde además del escocés destacaban hombres como John Walker, John Robertson, Jack Cox, Rab Howell o Sam Raybould.
A partir de ese momento las prestaciones del Liverpool bajaron considerablemente las temporadas venideras, teniendo su punto más negro en el curso 1903-1904, donde ocuparon el penúltimo lugar de la tabla y descendieron. En verano el Liverpool se hizo con los servicios del excepcional guardameta escocés Ned Doig y el paso por la categoría de plata fue breve. En la campaña 1904-1905 comandaron la clasificación y obtuvieron al ascenso junto al Bolton Wanderers.
Su objetivo de volver a luchar por los títulos en el fútbol inglés llegó antes de lo esperado y en el año que regresaron a Primera División (1905-1906) conquistaron el campeonato. Preston North End y Sheffield Wednesday que ocuparon el segundo y tercer lugar, sucumbieron al poder de un fabuloso Liverpool que contaba en su plantilla con Doig, Raybould, Jack Parkinson, Tom Chorlton, Billy Dunlop o James Bradley, además de Raisbeck.
Raisbeck continuó tres temporada más como red sin lograr ningún título y en 1909 abandonó la institución, dejando unos brillantes números de 340 partidos y 21 goles. Su siguiente destino fue el Partick Thistle de Glasgow. 
Con los Jaguares vivió sus últimos buenos momentos como jugador durante cinco temporadas (1909-1914), hasta que poco antes del estallido de la I Guerra Mundial firmó por el Hamilton Academical, escuadra en la que colgaría las botas tres años después.


Escocia 1902
Liverpool 1903


Con la Selección escocesa fue un total de 8 veces internacional (en cinco ocasiones siendo el capitán del equipo) sin lograr ni un solo tanto. Debutó en la edición del Campeonato Británico de 1899-1900 y lo hizo en el encuentro clave. En la última jornada se enfrentaban a Inglaterra en Celtic Park y el ganador se llevaba el título, valiendo el empate también a los escoceses. Aquel día integraron el cuadro escocés hombres como John Robertson, John Bell, Bob McColl o John Drummond y en los primeros minutos ya dejaron el choque sentenciado. Ganaron por 4-1 y tras sumar 6 puntos en la tabla levantaron el trofeo.
Todos sus encuentros con el equipo nacional tuvieron lugar ante Inglaterra excepto uno frente a la selección galesa. En la edición de 1900-1901 jugó en el empate a 2 del partido en Crystal Palace que certificó el campeonato para los ingleses. Un año más tarde Escocia recuperó el título y Raisbeck fue titular en el replay decisivo celebrado el 3 de Mayo de 1902. Inglaterra y Escocia firmaron tablas en Villa Park y ese punto les aupó a liderar la clasificación. En el torneo 1902-1903 fue alineado en dos partidos, ante Gales e Inglaterra que se saldaron con triunfo escocés por 0-1 y 1-2 respectivamente. Estas victorias les hicieron sumar cuatro puntos y compartir el trofeo con irlandeses e ingleses. En 1904 estuvo presente en el duelo de la última jornada ante Inglaterra en Celtic Park. Ya no tenían posibilidades de obtener el campeonato pero podían evitar el triunfo en solitario de los ingleses. Finalmente cayeron por 0-1 con un gol del extraordinario Steve Bloomer e Inglaterra fue el único vencedor. Sus dos últimos encuentros como internacional fueron en las ediciones del Campeonato Británico de 1905-1906 y 1906-1907. En el primero de ellos doblegaron a Inglaterra por 2-1 y les sirvió para proclamarse vencedores del torneo junto a los ingleses mientras que en el segundo empataron a uno en St.James Park, dejando la victoria del campeonato en bandeja a Gales.

Posteriormente ejerció como entrenador dirigiendo a Hamilton Academial tres cursos y medio, al Bristol City durante casi una década, Halifax Town entre 1930 y 1936, Chester dos campañas y Bath City. Sus mayores éxitos los logró en las filas del Bristol City con el que se proclamó campeón de la Tercera División Sur en 1923 y 1927. Además tras la II Guerra Mundial trabajó como ojeador para el Liverpool.

Falleció a los 70 años el 12 de Marzo de 1949.

sábado, 10 de mayo de 2014

Everaldo "El campeón del mundo con final trágico"

Integrante de la defensa brasileña campeona mundial en 1970, solo saboreó las mieles del éxito durante un corto espacio de tiempo. Cuatro años después de levantar el trofeo Jules Rimet perdía la vida junto a su mujer e hija en un terrible accidente de tráfico. Nacido el 11 de Septiembre de 1944 en Porto Alegre (Brasil), se desempeñaba como lateral izquierdo aunque también podía jugar en el otro lateral y como medio defensivo. Jugador ambidiestro, polivalente y de juego sencillo y eficaz, destacaba por sus excelentes marcajes. Se le conoció con el apelativo de "Estrella Dorada".

Ingresó muy pequeño en la cantera de Gremio, concretamente a los 13 años. Fue pasando por todas las categorías inferiores de la entidad hasta que en 1964 se marchó cedido dos campañas al Juventude. Regresó en 1966 y a raíz de entonces se hizo con un puesto en el once del conjunto de Porto Alegre.
El cuadro del estado de Río Grande del Sur disponía de un plantel excepcional que llevaba ganando el Campeonato Gaucho de forma consecutiva desde hacia cuatro años, a lo que añadió tres entorchados más con Everaldo en el equipo. Su gran rival Internacional de Porto Alegre no pudo romperle la hegemonía y en 1966, 1967 y 1968 tuvo que conformarse con el segundo puesto. Además de Everaldo integraban aquel magnífico elenco jugadores como el arquero Arlindo, Ari Ercílio, Paulo Souza, Áureo, Cleo, Babá, Joãozinho o Volmir.
A partir de 1969 las tornas giraron e Internacional se hizo con la supremacía del balompié en el estado. Gremio quiso dar la vuelta a la situación contratando de nuevo al técnico Carlos Froner que había logrado los Gauchos de 1964, 1965 y 1967 pero esta vez no consiguió repetir éxitos. A continuación pasaron por el banquillo Otto Glória o Daltro Menezes con idéntico destino. Mientras tanto Everaldo coleccionaba premios, en 1970 fue galardonado con la Bola de Prata que entrega la revista Placar y estuvo incluido en el mejor once del Brasileirao junto a Picasso, Humberto, Brito, Reyes, Zanata, Dirceu, Samarone, Vaguinho, Penny y Paulo César Caju, y en 1972 obtuvo el Premio Belfort Duarte, una condecoración que otorgaba la Confederación Brasileña de Fútbol a los futbolistas que tras diez años de carrera no habían visto una tarjeta roja.
Curiosamente y tres meses después de recoger el galardón de la CBF Everaldo cometió el mayor error de su vida en un terreno de juego. Gremio se enfrentaba a Cruzeiro en un choque presenciado por el presidente Emilio Medici Garrastazu cuando el lateral izquierdo enojado por una decisión arbitral propinó un puñetazo al colegiado José Neto Faville. El trencilla sufrió una hemorragia nasal e incluso denunció a la policía la agresión. Everaldo fue sancionado un año sin jugar y declaró que renunciaría al premio Belfort Duarte. 
Tras cumplir la sanción se enfundó la camiseta de Gremio de nuevo y volvió a la competición, aunque en su cabeza ya rondaba la posibilidad de colgar las botas y meterse en política. El fatal accidente de tráfico sesgó todos sus planes.


Gremio 1972
Juventude 1965
Brasil 1970


Con la Selección brasileña fue internacional en 24 ocasiones sin lograr ningún tanto. Hizo su estreno en la edición de la Copa Río Branco de 1967, concretamente en el primer partido disputado ante Uruguay en Montevideo que finalizó 0-0. También fue de la partida en los dos choques de desempate jugados posteriormente en la capital uruguaya que concluyeron en tablas, lo que hizo que ambos combinados compartiesen el trofeo. 
Un año más tarde Aymoré Moreira contó con sus servicios para el encuentro que enfrentó a Brasil y un equipo del resto del mundo en Maracaná. La verde-amarela se llevó el triunfo por 2-1 ante una escuadra donde figuraban entre otros Lev Yashin, Amancio, Beckenbauer, Dzakic, Florian Albert o Wolfgang Overath. En 1969 únicamente participó en el choque ante Venezuela en Caracas de la fase de clasificación para el Mundial de México y la siguiente ocasión en que se enfundó la camiseta brasileña fue en el torneo en tierras aztecas.
Fijo para el nuevo técnico Mario Zagallo solo se perdió el enfrentamiento ante Perú. Brasil quedó encuadrada en el grupo 3 con Rumania, Checoslovaquia e Inglaterra haciendo pleno de victorias. En primer lugar se enfrentaron a los centroeuropeos que sucumbieron por un claro 1-4, a continuación en el partido más interesante de la primera fase vencieron a los ingleses con un solitario gol de Jairzinho y en la última jornada ganaron por 2-3 a los rumanos con más problemas de los previstos. En cuartos se enfrentaron al peligroso Perú de Cubillas, Gallardo, Sotil o Chumpitaz. Everaldo que se tuvo que retirar con problemas físicos en la segunda mitad del choque ante Rumania fue sustituido por Marco Antonio. Brasil doblegó a la Blanquirroja por 4-2 y accedió a semifinales. Allí tuvo como rival a Uruguay que no traía buenos recuerdos de pasados Mundiales. Everaldo regresó al once y antiguos fantasmas se presentaron cuando en el minuto 18 Cubilla abrió el marcador. Antes del descanso Clodoaldo empató y en la segunda parte Brasil fue superior, logrando dos goles más que le dieron el pase a la finalísima.
Celebrada en el estadio Azteca de Ciudad de México el 21 de Junio de 1970 y con más de 107.000 espectadores en las gradas, los conjuntos brasileño e italiano saltaron al césped en busca de la Copa Jules Rimet. En la verde-amarela formaron aquel día, mientras que en los transalpinos dirigidos por Ferruccio Valcareggi jugaron. Pelé anotó al poco de comenzar pero un fallo en cadena de la zaga brasileña propició el empate de Boninsegna. En el segundo acto los pupilos de Zagallo destaparon el carro de la esencias y desbordaron a los italianos. Gerson, Jairzinho y Carlos Alberto tras una brillante jugada colocaron el 4-1 definitivo con el que Brasil alzó el título.
La carrera internacional de Everaldo continuó dos años más en los que disputaría varios partidos amistosos contra México, Chile, Austria o Hungría y la Copa Julio Roca de 1970 frente a Argentina. Los dos choques ante la albiceleste disputados en Buenos Aires se saldaron en empate y el título fue ex-aequo para las dos selecciones.
Se despidió del equipo nacional pocas fechas después, en un amistoso contra Paraguay a la que vencieron por 3-2 el 26 de Abril de 1972.

Falleció en un accidente a los 30 años el 27 de Octubre de 1974, cuando regresaba de Cachoeira do Sul a Porto Alegre junto a su mujer e hija en un Dodge Dart (regalo de un concesionario de Porto Alegre a él y al resto de jugadores tras la consecución del título mundial).


miércoles, 7 de mayo de 2014

Ernst Wilimowski "El artillero polaco-germano"


Uno de los mejores goleadores polacos de la historia que retomó la nacionalidad alemana como la mayoría de los habitantes de la Alta Silesia en 1939, después de la división de Polonia acordada entre teutones y soviéticos. Polidactílico (en su pie derecho tenía seis dedos), había hecho historia en el Mundial de 1938 marcando cuatro tantos a la selección brasileña en octavos de final. Además también practicó el balonmano y el hockey sobre hielo con bastante éxito. Nacido el 23 de Junio de 1916 en Katowice (Alta Silesia, por entonces perteneciente al Imperio Alemán), fue un extraordinario delantero. Ágil, técnico, con un gran dribbling y un magnífico cambio de ritmo tenía la portería contraria entre ceja y ceja. Su disparo con ambas piernas era demoledor y además destacaba por su oportunismo y astucia dentro del área. Se le conoció con el sobrenombre de "Ezi".

Empezó su carrera en las categorías inferiores del FC Katowice cuando contaba con 11 años. Allí permaneció hasta los 17 cuando recibió una oferta del Ruch Wielkie Hajduki (actual Ruch Chorzow) que aceptó. En el cuadro azulino se destapó como un genial goleador y ayudó a la conquista de varios campeonatos polacos en la década de los 30. El primero llegó en 1934 cuando el Ruch superó en la clasificación al KS Cracovia por siete puntos, erigiéndose Wilimowski como máximo goleador del torneo con 33 dianas.
Las dos siguientes campañas reafirmaron la hegemonía del equipo en el fútbol polaco con dos nuevos entorchados ligueros. En 1935 el Pogon Lwow y en 1936 el Wisla Cracovia sucumbieron al poderío del Ruch en el que además de "Ezi" militaban otros internacionales como Teodor Peterek, Edmund Giemsa, Gerard Wodarz, Jan Badura, Ewald Urban o Walter Brom. La pareja atacante Wilimowski-Peterek fue clave en el rendimiento del Ruch como se demostró en la Liga de 1936, cuando ambos compartieron el trofeo de mejor artillero con 18 tantos cada uno. Ellos dos junto a Wodarz encandilaban en cada partido a los aficionados del conjunto de la Silesia que les pusieron el apelativo de los "Tres Reyes".
La campaña de 1937 se resolvió sin éxitos tras ocupar el tercer lugar en la Liga pero en 1938 regresaron a la senda del triunfo con un nuevo campeonato liguero, después de no dar opción al Warta Poznan ni al Wisla de Cracovia, segundo y tercero respectivamente. En 1939 "Ezi" vivió su última campaña en el Ruch. El equipo iba líder en la tabla liguera cuando se produjo la invasión nazi y se tuvo que suspender el campeonato. Wilimowski entonces decidió dejar el conjunto azul y regresó por unos meses al club donde se inició el FC Katowice. Para la historia dejó un bagaje de 86 partidos y 112 goles con el Ruch Wielkie Hajduki y un récord liguero de 10 goles anotados  al Union Touring Lodz en 1939.
Con el estallido de la II Guerra Mundial tuvo que esconderse por un corto espacio de tiempo de los nazis hasta que se convirtió en oficial de policía para evitar el servicio militar y seguir jugando al fútbol. Su madre sin embargo si fue detenida y deportada a Auschwitz aunque Wilimowski con la ayuda de un piloto amigo suyo de la Luftwaffe logró sacarla del campo poco después. Durante esta etapa el artillero firmó por el Chemnitz en el que permaneció un par de temporadas hasta que en 1942 se marchó a jugar al 1860 Munich.
Con los Leones conquistó la Copa de Alemania de 1942 (en la que marcó 14 goles) donde tras deshacerse de Rapid de Viena, Stuttgarter Kickers, SG SS Strasburgo, FV Stadt Dudelingen y TuS Lipine se plantaron en la final. Con sede en el estadio Olímpico de Berlín el 1860 Munich ganó por 2-0 al Schalke 04 de Szepan o Kuzorra gracias a los tantos de "Ezi" en el minuto 80 y Schmidhuber en el 88, consiguiendo así la primera copa de su historia.
En los años finales de la guerra Wilimowski fue soldado de la Wehrmarcht y se enroló en las filas del LSV Molders, un equipo de fútbol del ejército que estaba destinado en Cracovia. Este hecho junto con su debut en la selección germana irritó e indignó a sus excompatriotas que  lo consideraron un traidor de su patria. Tras la conclusión del conflicto bélico decidió establecerse en Alemania donde jugó para el Chemnizt Oeste, Rapid Kassel, TSV Detmold, Ausburgo, Racing Estrasburgo, Offenburger (compatibilizando el cargo de entrenador-jugador), FC Singen 04, Kaiserslautern o Kehler FV, entidad en la que colgaría las botas en 1959 a los 43 años.


Ruch Chorzow 1934
Polonia 1938













Alemania 1941
TSV 1860 Munich 1942















Con la Selección polaca participó en 22 encuentros con 21 tantos en su haber. Debutó en un amistoso ante Dinamarca el 21 de Mayo de 1934 donde Polonia perdió por 4-2. Su primera diana no tardó mucho en llegar y en su segundo choque como internacional marcó ante Suecia. Sin embargo los suecos fueron muy superiores en el estadio Rasunda y se llevaron la victoria.
Los primeros encuentros de "Ezi" vistiendo la camiseta nacional se saldaron con varias derrotas y un par de empates, no llegando el primer triunfo hasta su octava internacionalidad. Fue en 1937, cuando los suecos devolvieron la visita a los polacos y cayeron derrotados por 3-1, el último obra de Wilimowski. El Mundial de Francia estaba a la vuelta de la esquina y Polonia se preparó con otros duelos frente a Rumania, Dinamarca o Suiza, logrando una victoria contra los daneses, un empate frente a los helvéticos y una derrota ante los rumanos. 
A finales de 1937 Polonia quedó emparejada con Yugoslavia en la fase de clasificación para el Mundial en una eliminatoria a doble partido. Wilimowski era un fijo para el técnico Jozef Kaluza y disputó ambos choques. En la ida los polacos de la mano de un genial Piatek que marcó dos tantos dejó sentenciado el pase tras endosar un 4-0 a la selección plavi, teniendo Wilimowski el honor de cerrar el marcador aquella tarde. En la vuelta celebrada en Belgrado los polacos aguantaron el arreón local de los primeros compases y con el discurrir de los minutos se vio que la remontada no era factible. Aún así una diana del capitán Blagoje Marjanovic en la segunda parte dio el triunfo a los plavi por la mínima.
En la Copa del Mundo les tocó en suerte Brasil en su estreno. Los brasileños eran claros favoritos con sus rutilantes estrellas Leonidas, Peracio, Domingos o Zezé Procopio. El 5 de Junio de 1938 saltaron ambas escuadras al terreno de juego del estadio de la Meinau en Estrasburgo donde protagonizarían uno de los mejores partidos de la historia de los Mundiales. Leonidas adelantó a Brasil a los 20 minutos pero instantes después Scherfke anotó de penalti. Antes de llegar al descanso Romeu y Peracio colocaron un 1-3 muy favorable para los hombres de Ademar Pimenta. En la segunda parte se produjo el show de Wilimowski. En los primeros 15 minutos marcó dos tantos e igualó el partido, aunque la verde-amarela reaccionó con rapidez y por medio de Peracio puso el 3-4. Cuando todo hacía indicar una victoria de los brasileños volvió a aparecer el ariete de Katowice para superar a Batatais en el minuto 89 y forzar la prórroga. En el tiempo extra los actores principales fueron las dos estrellas de cada equipo, "Ezi" por Polonia y Leonidas por Brasil. El carioca perforó la red polaca en el minuto 93 y en el 104 situando el 4-6 y el polaco pese al gran marcaje de Domingos consiguió el cuarto de su cuenta en los instantes finales del partido. Cuando el colegiado sueco Eklind hizo sonar su silbato los jugadores cayeron rendidos al suelo, al mismo tiempo que recibían una gran ovación de los más de 13.000 asistentes al encuentro. Polonia había tenido contra las cuerdas a Brasil aunque acabó siendo doblegada por 5-6.
Después del Mundial y con Wilimowski en el campo la selección polaca no volvió a conocer la victoria hasta agosto de 1939. Ni las buenas actuaciones de "Ezi" contra Yugoslavia o Bélgica a las que marcó dos tantos fueron suficientes para obtener un triunfo en dichos amistosos. La racha cambió en el que sería su último partido como internacional con Polonia. Tuvo lugar frente a Hungría en Varsovia y el delantero se despidió con un fantástico triplete que resultó clave para imponerse a los magiares por 4-2.

En 1941 se estrenó con el equipo nacional alemán en el que jugaría un total de 8 partidos logrando 13 goles. Hizo su estreno en Bucarest ante Rumania marcando el primer tanto del duelo y el último, a los 5 y 67 minutos de juego respectivamente. Los germanos vencieron con claridad por 1-4 y Wilimowski se convirtió en un habitual para Sepp Herberger. 
El resto de compromisos que jugó con el equipo teutón se produjeron a lo largo de 1941 y 1942, en plena II Guerra Mundial. Cosecharon un empate contra Dinamarca y el resto fueron victorias. Ganaron con suma facilidad a conjuntos como el finlandés, croata, suizo o rumano y Wilimowski demostró su puntería con enormes actuaciones. Entre las más destacables figuran el hat-trick a Finlandia en Helsinki, los cuatro goles a Suiza en Berna o el doblete contra Croacia en el Neckarstadion. Vistió la zamarra teutona por última vez en un partido contra Eslovaquia el 22 de Noviembre de 1942.

Al término de su trayectoria deportiva montó un restaurante y trabajó en una fábrica. Además intentó visitar su localidad natal de Katowice pero las autoridades polacas se lo denegaron. Incluso en el Mundial de 1974 que se celebró en Alemania Occidental pidió permiso para saludar a los integrantes de la Selección de Polonia pero la Federación de aquel país también se lo impidió.

Falleció en Karlsruhe el 30 de Agosto de 1997 a los 81 años.

sábado, 3 de mayo de 2014

Antonis Antoniadis "El hombre alto"

Estrella del fútbol heleno en la década de los 70 ganó en cinco ocasiones el trofeo de máximo goleador de la Liga griega (1970, 1972, 1973, 1974 y 1975). Además guió junto con su compatriota "Mimis" Domazos al Panathinaikos entrenado por Puskas a la final de la Copa de Europa en 1971, siendo el mejor realizador de la competición con 10 dianas. Nacido el 26 de Mayo de 1946 en Petrohori (Grecia), se desempeñaba como delantero centro. Futbolista vigoroso y luchador, destacaba por su excelente juego aéreo, el manejo de las dos piernas y su astucia dentro del área. En el panorama futbolístico fue conocido como "El hombre alto" por su 1,90 m de estatura.

Con la camiseta del Panathinaikos
Empezó su carrera en el Skoda Xanthi al que llegó en edad juvenil debutando en la Segunda División griega. Permaneció dos temporadas (1966-1968), siendo en la última de ellas el máximo realizador de la Beta Ethniki con 24 dianas. Esto llamó la atención de varios clubes de prestigio en su país y comenzó a recibir ofertas. Una de ellas fue del Panathinaikos que finalmente se hizo con sus servicios en el verano de 1968.
El fichaje causó asombro entre los aficionados que desconfiaban de Antoniadis pero pronto el delantero encandiló a los hinchas del Panathinaikos con sus goles y trabajo. Su primera campaña no pudo ser más exitosa al conquistar el conjunto verde la Liga y la Copa en la campaña 1968-1969. En el torneo doméstico tuvieron una lucha de poder a poder con el Olympiakos al que distanciaron en dos puntos y en la competición copera tras empatar a uno con el eterno rival en una final sin Antoniadis una moneda les dio el título.
La siguiente temporada se inició con una victoria en la recién creada Supercopa griega frente al Aris Salónica por 2-1 y se revalidó el título de Liga después de superar al AEK de Atenas y Olympiakos. Antoniadis ya se hizo con un puesto de titular en el once y logró su primer trofeo de mejor realizador del campeonato con 25 tantos.
En el año 1971 el cuadro capitalino se centró en la Copa de Europa y no llegó ningún título nuevo a las vitrinas del club. Su participación en la máxima competición continental sorprendió a muchos y alcanzaron la final tras un brillante papel en las rondas previas. Se estrenaron en el torneo frente al Jeunesse Esch luxemburgués al que apearon tras un global de 1-7 (Antoniadis marcó un gol en la ida y cuatro en la vuelta). A continuación en octavos su rival fue el Slovan Bratislava que cayó por 3-0 (una diana del delantero de Petrohori) en Atenas y no pudo remontar en su feudo pese al a victoria por 2-1 (el gol griego obra de Antoniadis). En cuartos tuvieron enfrente al Everton de Kendall, Ball o Morrissey logrando un importante empate a uno en tierras inglesas gracias al gol de Antoniadis a falta de diez minutos para la conclusión del encuentro. En Atenas aguantaron las embestidas finales del Everton y con el 0-0 se clasificaron para semifinales. Allí el Estrella Roja con un gran poderío ofensivo les endosó un 4-1 en la ida que dejaba las cosas muy cuesta arriba para los griegos. Sin embargo en uno de los mejores partidos de la historia del club realizaron la proeza de remontar y con un 3-0 con doblete de Antoniadis se ganaron el pasaporte para la final en Wembley. Un joven Ajax que iniciaría un periodo hegemónico en Europa a partir de entonces derrotó al equipo de Puskas por 2-0. Suurbier, Neskens, Keizer, Swart y sobre todo Cruyff lideraban la máquina engrasada por el técnico Rinus Michels que practicaba un fútbol espectacular. El Panathinaikos con una alineación formada por Economopoulos, Tomaras, Vlachos, Eleftherakis, Kamaras, Sourpis, Grammos, Fylakouris, Antoniadis, Domazos y Kapsis luchó lo indecible pero no pudo superar al magnifico cuadro de Ámsterdam.
El curso posterior trajo consigo un nuevo triunfo para el Panathinaikos en su país y reconquistó la Liga en la mejor temporada a nivel de números de Antoniadis. El artillero marcó 39 goles y obtuvo su segundo premio de máximo realizador liguero. El cuadro ateniense se marchó en la clasificación en los primeros compases y ni Olympiakos ni AEK de Atenas pudieron darle caza. A partir de entonces la sequía en la competición doméstica duraría un lustro donde el Panathinaikos no conquistaría el título.
Antoniadis consiguió sus otros tres trofeos de mejor delantero de la Liga griega de forma consecutiva en 1973, 1974 y 1975. Marcó 22, 26 y 20 goles respectivamente que no sirvieron para que su equipo se alzase con la Liga, después de acabar el Panathinaikos cada temporada en tercer, segundo y quinto lugar.
En 1977 con el polaco Kazimierz Górski en el banquillo se cortó la racha de varios años sin triunfos con un doblete. La Liga se decidió en la última jornada donde Olympiakos y PAOK también tuvieron posibilidades de alirón y en la Copa doblegaron en una emocionante final al PAOK por 2-1 en el estadio Karaiskakis. Esta fue la penúltima campaña de Antoniadis en el Panathinaikos puesto que al término de la temporada 1977-1978 con una Copa de los Balcanes bajo el brazo y tras diez cursos, abandonó el club con destino Olympiakos. Se marchó como uno de los mejores jugadores de la historia verde y dejando un magnífico bagaje de 187 tantos en 242 partidos.
Hubo aficionados que no le perdonaron su fichaje por los rojiblancos aunque su estancia en el Olympiakos fue muy breve y después de 13 partidos y 7 goles en la campaña 1978-1979 firmó por el Atromitos. En el conjunto blanquiazul estuvo dos temporadas cuando se encontraba en la categoría de plata y en 1981 decidió regresar al club de su vida para retirarse. Disputó varios choques con el Panathinaikos en el curso 1981-1982 y con 36 años recién cumplidos se retiró de los terrenos de juego.


Grecia 1972
Panathinaikos 1971


















Con la Selección de Grecia fue internacional en 22 ocasiones logrando 6 tantos. Fijo durante siete años (1970-1977) en el equipo nacional debutó en la fase de clasificación para la Eurocopa de 1972. Lo hizo en el duelo que enfrentó a Malta y Grecia en La Valleta y que concluyó con empate a un gol. También disputó el partido de esta calificación ante Inglaterra en Atenas donde cayeron por 0-2, ocupando finalmente el tercer lugar de la liguilla y no consiguiendo billete para el torneo continental.
Su primer gol se produjo unas fechas antes en un choque amistoso contra Bulgaria. Concretamente fue el 17 de Noviembre de 1971 en Sofía y Antoniadis inauguró el marcador con un tanto en el minuto 63. La felicidad no pudo ser plena para el delantero puesto que encuentro terminó empate a dos. Sin embargo su segundo gol en el combinado heleno si ayudó para obtener una de las mayores victorias de Grecia en la década de los 70. Tuvo lugar en un amistoso ante la Italia de Zoff, Mazzola, Facchetti o Riva que cayó en el estadio Karaiskakis por 2-1. Antoniadis superó a Zoff al inicio del duelo y pese al empate de Boninsegna, un tanto de Pomonis dio el triunfo a los griegos.
La siguiente cita de Grecia en la búsqueda de un billete hacía una gran competición fue para el Mundial de Alemania en 1974. Encuadrados en el grupo 7 con España y Yugoslavia fracasaron en el intento y no lograron ni un sólo punto. Antoniadis formó parte del equipo en la derrotas ante Yugoslavia en Belgrado por 1-0, España en casa por 2-3 y de nuevo el equipo español en Málaga por 3-1, logrando él la diana de su equipo.
Uno de los momentos más emocionantes para el delantero de Petrohori fue su visita a Maracaná para jugar un amistoso ante Brasil. Los griegos dirigidos por Alketas Panagoulias viajaron a Río con Antoniadis y Domazos como estrellas y cosecharon un empate a cero ante la verde-amarela de Leao, Rivelino, Jairzinho o Leivinha. Este resultado les dio moral para afrontar la calificación para la Eurocopa de 1976 donde esta vez se quedaron muy cerca de obtener el pase. Compartieron grupo con Bulgaria, Malta y Alemania Occidental y por sólo dos puntos no lideraron el grupo. Antoniadis anotó en los dos choques contra los búlgaros pero se perdió los enfrentamientos contra Alemania que acabaron en empate, resultando vitales para la clasificación de los teutones.
Se despidió de la selección el 28 de Mayo de 1977, en la última jornada de la calificación para el Mundial de 1978. Rendían visita a Hungría en un encuentro que repartía el último billete para Argentina pero los magiares desde el primer minuto se mostraron superiores. El tanteo final fue de 3-0 con unos excepcionales Nyilasi y Fazekas quedándose Grecia a las puertas de su primera Copa del Mundo.

En 1969 obtuvo la Copa del Mundo Militar disputada en Atenas con Grecia. Los helenos superaron a Iraq y Corea del Norte en la fase de grupos, Irán en semifinales y Argelia en una polémica final.

Su vida posterior siguió ligada al fútbol siendo presidente del sindicato de jugadores griegos desde 1980 a 2008 y luego como directivo del Panathinaikos.

miércoles, 30 de abril de 2014

Gyula Grosics "El valladar de los Magiares Mágicos"

El famoso "Equipo de Oro" húngaro de la década de los 50 destacó por su potente frente de ataque en el que estaban Puskas, Kocsis, Czibor o Hidegkuty, pero además defendiendo el marco se encontraba uno de los mejores guardametas europeos de la historia, Gyula Grosics. Nacido el 4 de Febrero de 1926 en Dorog (Hungría) fue un arquero innovador y adelantado a su tiempo. No tenía problema en salir del área para cortar los ataques rivales y jugar el balón con los pies. Además destacaba por su agilidad, seguridad, grandes reflejos y dominio del juego aéreo. Se le conoció con el apelativo de "La Pantera Negra".

Empezó su carrera a la temprana edad de 15 años en el equipo de su localidad natal el Dorog Banyaszok. El estallido de la II Guerra Mundial interrumpió su trayectoria y tras varios años viviendo en Austria regresó a su patria en 1945. Fue a partir de entonces cuando empezó a vestir totalmente de negro y le pusieron el apelativo de "La Pantera Negra". El Dorog Banyaszok militaba en la categoría de plata pero pronto dio el salto a la Primera División húngara. 
En 1947 fichó por el Budapest MATEOSZ con el que se hizo un nombre en el balompié de su país, comenzando rápidamente a llamar la atención de los grandes equipos. El Honved, el equipo del ejército le hizo una gran oferta a principios de la década de los 50 y Grosics aceptó la proposición. Allí coincidió con sus compañeros del equipo nacional Bozsik, Puskas o Kocsis y añadió a su palmarés tres Campeonatos de Liga. El primer título llegó en 1950 tras superar al Budapest Textiles (MTK Budapest) y perder solo un partido en toda la Liga, el segundo fue en 1952 al aventajar en dos puntos al Budapest Bastya (MTK Budapest) y el tercero en 1954 después de una dura pugna con el Voros Lobogo (MTK Budapest) de Lantos, Hidegkuty o Palotas.
A continuación tuvo que enfrentarse a un procedimiento judicial que le acusaba de espionaje y traición y estuvo casi un año bajo arresto domiciliario. Su carrera se vio interrumpida hasta que la falta de pruebas canceló el proceso y pudo volver a la competición activa. Buscó emigrar de su país junto a su familia pero la presión política le hizo regresar y fichó por el Tatabanya en 1956. En la escuadra del condado de Komárom-Esztergom pasó seis temporadas sin que nadie le hiciese sombra en la portería pero donde luchar por el título liguero fue una utopia. El objetivo era no pasar apuros en la clasificación y su mejor puesto lo alcanzaron en la temporada 1957-1958 al obtener un cuarto lugar y lograr un billete para la Copa Danubio del año siguiente.
A finales de 1962 y con 32 años el mejor portero húngaro de la historia decidió retirarse de los terrenos de juego. 
 

Honved 1952
Hungría 1954


Con la Selección de Hungría fue internacional durante más de 15 años, jugando un total de 86 encuentros, cifra altísima para la época. Hizo su debut en la Copa de los Balcanes de 1947, en un partido contra Albania en Budapest que se resolvió por un tanteo de 3-0 a favor de los locales. Un par de meses después también jugó el duelo contra Rumania a la que vencieron por idéntico resultado, certificando así su triunfo en el torneo por delante de Yugoslavia.
La llegada de los años 50 trajo consigo la mejor generación de futbolistas que ha dado el país magiar a lo largo de la historia. El primer gran éxito de los muchachos de Sebes tuvo lugar en los Juegos Olímpicos de Helsinki en 1952. Grosics fijo durante todo el campeonato defendió el marco con éxito en las victorias ante Rumania por 2-1, Italia por 3-0, Turquía por 7-1 y Suecia por 6-0 antes de la gran final. En su camino se cruzó Yugoslavia con un potente equipo que lideraban Beara, Boskov, Zebec, Vukas o Mitic. El duelo celebrado en el Estadio Olímpico de Helsinki ante más de 60.000 personas fue muy emocionante y se decidió en los últimos minutos. Puskas en el minuto 70 y Czibor en las postrimerías del choque batieron a Beara y Hungría se colgó el oro olímpico.
En 1953 continuaron los triunfos y conquistaron la Copa Dr. Gero que se había iniciado en 1948. El partido clave fue en la última jornada ante Italia en Roma donde Hungría debía ganar para hacerse con el título. Los magiares superaron con claridad por 0-3 a los transalpinos y Grosics mantuvo su portería imbatida pese a la presencia de cañoneros como Amadei o Boniperti en la azzurra. El año se cerró con el colofón de una victoria histórica ante Inglaterra en Wembley, en un partido que ha pasado a la historia del balompié. Los pross jamás habían sido superados por un equipo del continente en su casa y Hungría fue la primera encargada en hacerlo. Sebes alineó a su once de gala con Grosics, Lantos, Lorant, Buzansky, Zakarias, Bozsik, Budai, Kocsis, Hidegkuty, Czibor y Puskas y los ingleses fueron arrollados. El juego vistoso y espectacular dejó atónitos a los hinchas que estuvieron en Wembley y los goles no paraban de llegar. El resultado final de 3-6 puso de manifiesto la superioridad de los visitantes pese a los esfuerzos ingleses por no caer derrotados. Grosics fue superado por Sewell, Mortensen y Ramsey de penalty y en el minuto 80 dejó su puesto a Sandor Geller.
La revancha no se demoró mucho tiempo y el 23 de Mayo de 1954 volvieron a verse las caras, esta vez en Budapest. El repaso de los "Magiares Mágicos" fue aún más espectacular y endosaron un aplastante 7-1 a los ingleses de Walter Winterbottom. De este modo y como máximos favoritos se presentaban al Mundial de Suiza que se celebraba un mes después. "La Pantera Negra" siguió contando con la confianza de Sebes y fue titular en todos los partidos de la Copa del Mundo. Hungría avasalló en la fase de grupos a Corea del Sur por 9-0 y Alemania Occidental por 8-3 pero dejó una mala noticia, la lesión del capitán y su estrella Ferenc Puskas. Sin "El Comandante Galopante" continuaron con paso firme y en cuartos eliminaron a Brasil en la conocida como "Batalla de Berna". Derrotaron por 4-2 a la verde-amarela en un choque con violencia y muchas patadas donde Grosics no tuvo su mejor día. En semifinales el rival fue el actual campeón Uruguay que no disponía de varios de los héroes del "Maracanazo" pero la calidad de sus jugadores estaba fuera de toda duda. El encuentro fue vibrante y Hungría sufrió de lo lindo para deshacerse de los charrúas. El tiempo extra fue necesario tras empatar a dos y en la prórroga dos goles de Kocsis llevaron a Hungría a la final. Allí el contrincante era un viejo conocido, Alemania Occidental. Puskas se había recuperado aunque andaba renqueante y esta vez el técnico teutón Herberger no reservó a nadie como hizo en la primera fase. Los magiares salieron en tromba y pronto se pusieron 2-0. Los germanos reaccionaron y en menos de diez minutos Morlock y Rahn introdujeron el balón en las mallas de Grosics empatando a dos el duelo. Así se mantuvo el marcador hasta que a poco del final de nuevo Rahn con un tiro raso superó a Grosics y dio el título a Alemania. Hungría la gran favorita, había caído ante una sorprendente Alemania en un encuentro que se denominó como el "Milagro de Berna". 
La Revolución Húngara deshizo al "Equipo de Oro" y nunca más volvieron a reunirse en un terreno de juego para defender a Hungría hombres como Puskas, Czibor, Kocsis o Buzansky. Grosics si permaneció durante seis años más vistiendo la camiseta del combinado nacional y disputó los Mundiales de Suecia 1958 y Chile 1962.
En tierras escandinavas Hungría quedó encuadrada en el grupo C con Gales, Suecia y México pero no pudo pasar a la siguiente fase. Solo ganaron a México y eso les hizo jugarse el pase en un choque de desempate contra los galeses. Grosics no detuvo los disparos de Allchurch y Medwin y los magiares regresaron a casa decepcionados. Mientras en Chile el papel fue mejor y en la liguilla de la primera fase pasaron como líderes del grupo D por delante de Argentina. Suplente contra Bulgaria el cancerbero de Dorog fue de la partida contra la albiceleste e Inglaterra en la liguilla y Checoslovaquia en cuartos. El cuadro de Masopust, Schrojf, Pluskal o Popluhar les venció por la mínima y Grosics se despidió para siempre de los Mundiales.
Su último partido como internacional tuvo lugar poco después, concretamente en un amistoso contra Yugoslavia el 14 de Octubre de 1962.

Al término de su carrera como guardameta inició una etapa en los banquillos donde no tuvo demasiada suerte. Dirigió al Tatabanya en 1963, Salgotarjan BTC en la campaña 1964-1965, KSI en 1966 y posteriormente un par de años a la Selección de Kuwait. Posteriormente fue presidente del Volan SC desde 1979 a 1984.

El estadio del Tatabanya lleva su nombre y a lo largo de su vida ha recibido numerosas condecoraciones.

En 2008 pudo cumplir su sueño de jugar en el equipo del que era hincha, el Ferencvaros, algo que le impidieron hacer durante su etapa como jugador. Fue en un amistoso contra el Sheffield United y se puso bajo la portería de las Aguilas Verdes durante 30 segundos.


lunes, 28 de abril de 2014

El trofeo Jules Rimet encontrado por un perro


Una de las historias más curiosas de los Mundiales se produjo unos meses antes de que empezase la edición de 1966 en Inglaterra. El trofeo Jules Rimet, la Copa del Mundo, había sido robada y el encargado de dar con ella fue un perro de nombre Pickles.

Todo comenzó en marzo de 1966, cuando una compañía especializada en sellos llamada Stanley Gibbons alquiló el trofeo de oro macizo y valorado en unas £30.000 para una exposición organizada en el Westminster Central Hall de Londres. Exhibido en una vitrina, la sala estaba permanentemente vigilada por cinco guardas de seguridad. Sin embargo el domingo 20 de marzo, un día después de la inauguración de la exposición, el vigilante más cercano a la Copa del Mundo tuvo el día libre. A mediodía el asaltante o los asaltantes rompieron una puerta trasera y se llevaron la Copa.

Un niño observa el trofeo en la exposición

La FIFA y su presidente Stanley Rous entraron en pánico al observar que a falta de tres meses para que diese el comienzo el Mundial el trofeo había desaparecido. Scotland Yard y su inspector Bill Little interrogaron a un guarda y a una mujer que declararon haber visto a una persona merodear por los alrededores del trofeo durante la mañana. Por ello la policía declaró que se buscaba a un individuo de unos 30 años, estatura media, labios finos, pelo negro y con una cicatriz en la cara.

La Federación Inglesa cuando la noticia no había salido aún a la luz pública quiso cubrirse las espaldas y por medio de su secretario general, Denis Follows, preguntó a un conocido orfebre si se podía realizar una réplica del trofeo Jules Rimet. Unas horas más tarde Scotland Yard recibió una llamada de una persona que decía que al día siguiente en la sede del Chelsea recibirían un paquete. En el interior figuraba una carta que exigía £15.000 en billetes de cinco y una libra. Poco después reciben otra carta que cambia las instrucciones iniciales y piden el dinero en billetes de cinco y diez. En el paquete aparece el nombre de Jackson, un trabajador de los muelles que posteriormente es detenido y confiesa que no sabe nada del trofeo, que sólo pretendía ganar algo de dinero con este suceso. Luego se conoció que su nombre real era Edward Betchley, un ex soldado de 46 años que había combatido en la Segunda Guerra Mundial en Egipto e Italia.

La angustia y el temor por no dar con el trofeo fue in crescendo con el paso de los días, después de no volver a tener noticias sobre un posible rescate ni avanzar Scotland Yard en sus investigaciones. Es en este momento cuando entra en escena Pickles, un perro de cuatro años de la raza collie de pelo blanco y manchas negras. Paseaba junto a su dueño David Corbett hasta que empezó a escarbar en las proximidades de un jardín y encontró algo envuelto en papel de periódico. David lo abrió y ante sus ojos se encontraba el trofeo Jules Rimet, una Copa que con anterioridad habían alzado José Nasazzi y Obdulio Varela de Uruguay, Giampiero Combi y Giuseppe Meazza de Italia, Fritz Walter de Alemania e Hilderaldo Luiz Bellini y Mauro Ramos de Brasil.

Pickles en el lugar donde encontró la Copa Jules Rimet

Rápidamente David Corbett se dirigió a la comisaría de Gypsy Hill en Crystal Palace donde comentó a la policía como se había producido el descubrimiento. Scotland Yard en un principio desconfió de su relato y le interrogó hasta las 2:30 de la mañana pero al final acabo creyendo su versión.

Inglaterra y el mundo futbolístico tenían a un nuevo héroe y no se trataba de un jugador, sino de un chucho. Ambos recibieron  una recompensa, £6000 en el caso de David y comida gratis para Pickles hasta el fin de su existencia. También y como muestra de agradecimiento asistieron a la cena oficial que dio la reina Isabel II tras el triunfo de Inglaterra sobre Alemania en la final del Mundial.

Pickles murió un año más tarde, en 1967, pero le dio tiempo a intervenir en la película El espía con la nariz fría y en numerosos programas de televisión. Enterrado en el jardín trasero de la casa de David Corbett en Lingfield (Surrey), al sur de Londres, gracias a su olfato el capitán Bobby Moore pudo levantar en Wembley el trofeo Jules Rimet por primera y única vez en la historia de Inglaterra.